Bloobmerg Línea — La publicación del prospecto de salida a bolsa de SpaceX apenas ha alterado la valoración que el profesor Aswath Damodaran, conocido en Wall Street como el “decano de la valoración” y profesor de finanzas de la New York University Stern School of Business, había realizado semanas antes de la oferta pública inicial (OPI). Tras revisar los estados financieros completos de la compañía, el analista elevó su estimación del valor del capital hasta unos US$1,3 billones, frente a los US$1,2 billones calculados previamente. La conclusión resulta llamativa porque el prospecto reveló pérdidas superiores a las previstas, una fuerte quema de caja y necesidades de inversión multimillonarias, especialmente en inteligencia artificial. La estimación también se sitúa por debajo de la valoración que se maneja para la salida a bolsa.
Mientras Damodaran calcula que el capital de la compañía vale alrededor de US$1,3 billones, las informaciones surgidas durante el proceso de colocación apuntan a una valoración cercana a US$1,8 billones, una diferencia que refleja visiones distintas sobre el potencial de crecimiento futuro del grupo. Sin embargo, Damodaran sostiene que la información financiera no modifica la tesis central sobre la compañía: el valor de SpaceX depende más de su capacidad para expandir sus mercados futuros que de sus resultados actuales. En Wall Street, suele ser conocido como el “Dean of Valuation”, porque durante décadas ha enseñado y desarrollado metodologías para estimar cuánto vale una compañía. El profesor recuerda que antes de acceder al prospecto trabajó con información parcial y estimó una valoración cercana a US$1,2 billones.
Tras revisar las cifras oficiales, concluye que “hay muy poco en él que me sorprenda. SpaceX es una empresa en crecimiento que pierde dinero y consume efectivo, y que será un vehículo de Elon Musk (con todos los aspectos positivos y negativos que eso implica)”. Starlink gana peso, mientras la IA redefine la historia El efecto del prospecto sobre la valoración de SpaceX puede resumirse, según el propio profesor, en una idea: “ha hecho que la historia sea más grande, pero también más volátil”. La documentación reforzó las expectativas sobre el tamaño potencial de algunos negocios, especialmente la inteligencia artificial, pero también mostró una empresa que necesita invertir cada vez más capital para sostener sus ambiciones.
Uno de los cambios más relevantes surgió al analizar la evolución de los tres grandes negocios de la compañía: lanzamientos espaciales, conectividad satelital a través de Starlink e inteligencia artificial mediante xAI. Los ingresos consolidados crecieron alrededor de un tercio en 2025 respecto al año anterior, aunque con comportamientos muy distintos entre divisiones. La conectividad lideró el avance, con un crecimiento cercano al 50%, mientras que la actividad espacial aumentó apenas un 7,6%. “A pesar del papel estelar desempeñado por la IA y del atractivo de los cohetes en el negocio de lanzamientos espaciales, fue Starlink quien sostuvo a la compañía en 2025”, escribió Damodaran. El prospecto también modificó parcialmente su visión sobre xAI.
Aunque rechaza las estimaciones de mercado potencial incluidas en el documento, considera que las adquisiciones realizadas y la estrategia descrita muestran una ambición mucho mayor de la prevista inicialmente. Por ese motivo, duplicó su estimación de ingresos potenciales para la división de inteligencia artificial, desde US$80.000 millones hasta US$160.000 millones. El ajuste responde a la expectativa de que xAI aspire a competir en soluciones empresariales, un mercado considerablemente más amplio que el contemplado en su valoración inicial. Ese cambio, sin embargo, no se traduce automáticamente en una valoración mucho más elevada.
Aunque el profesor aumentó de forma significativa las previsiones de ingresos para xAI, también rebajó sus expectativas de rentabilidad y elevó las necesidades de inversión asociadas al negocio. El resultado es una división con un potencial mayor, pero también con costos más altos y una ejecución más exigente. Sin embargo, el profesor considera excesivas las previsiones presentadas por la compañía. Sobre el mercado potencial atribuido a la inteligencia artificial, afirma que “esta estimación roza la fantasía”, aunque reconoce que la tecnología tiene aplicaciones transversales que amplían significativamente su alcance.
Más potencial, pero también más riesgo y más inversión El análisis del prospecto también modificó la percepción sobre la rentabilidad futura de cada negocio. La división espacial mostró los mejores márgenes brutos, gracias a la reutilización de cohetes y a sus ventajas de costes. Esa fortaleza llevó al profesor a elevar su previsión de margen operativo a largo plazo para esa actividad. Starlink también reforzó su posición.
Aunque los ingresos mensuales por usuario descendieron desde US$99 hasta US$66, el número de suscriptores se duplicó hasta superar los 10 millones. La mejora simultánea de los márgenes sugiere que la escala comienza a jugar a favor del negocio. La situación es distinta en inteligencia artificial. Los costos de computación continúan aumentando y la competencia entre modelos de lenguaje sigue presionando la rentabilidad.
Por ello, Damodaran redujo de forma drástica su previsión de margen operativo a largo plazo para xAI, desde el 45% hasta el 25%. La otra gran sorpresa del prospecto fue la magnitud de las inversiones. SpaceX destinó cerca de US$14.000 millones a gasto de capital y otros US$9.000 millones a investigación y desarrollo durante 2025. La mayor parte de ese desembolso procedió del negocio de inteligencia artificial.
Para el analista, estas cifras reflejan una apuesta mucho más agresiva de la que el mercado podía inferir antes de la publicación del documento. La lectura positiva es que la compañía aspira a competir directamente con los principales actores del sector. La negativa es que esa estrategia exigirá decenas de miles de millones de dólares adicionales antes de demostrar su rentabilidad. Damodaran advierte que “el negocio de IA tiene tanto el mercado objetivo más grande como plantea los mayores desafíos, en términos de rentabilidad e intensidad de capital, para SpaceX”.
Una valoración estable y una advertencia sobre Musk Tras revisar ingresos, márgenes, inversiones y costo de capital, el profesor recalculó el valor de la empresa. El resultado apenas cambió. El valor empresarial pasó de US$1,21 billones a US$1,22 billones, mientras que el valor del capital aumentó hasta aproximadamente US$1,3 billones gracias al efectivo que ingresará con la oferta pública. La estabilidad de la valoración refleja que los factores positivos y negativos se compensan.
Un mercado potencial más amplio para la inteligencia artificial impulsa el valor al alza. Al mismo tiempo, menores márgenes previstos y mayores necesidades de inversión ejercen presión en sentido contrario. Más allá de las cifras, el profesor identifica un riesgo que considera especialmente relevante. A su juicio, la principal amenaza para la empresa es que sobreestime el tamaño real del mercado de inteligencia artificial y continúe invirtiendo grandes cantidades de capital incluso si las expectativas no terminan materializándose.
La preocupación aumenta por la estructura accionarial prevista tras la salida a bolsa. Elon Musk conservará más del 85% de los derechos de voto mediante acciones con poder reforzado, una posición que limita la capacidad de los accionistas para influir en la estrategia. Damodaran advierte que existe el riesgo de que SpaceX “redoble la apuesta en gastos de capital y adquisiciones en el espacio de la IA” incluso si más adelante se demuestra que el mercado es menor de lo esperado o que sus productos no logran competir con éxito. Mientras la compañía se acerca a su debut bursátil, el profesor mantiene prácticamente intacta su valoración fundamental.
La evolución de Starlink, la capacidad de xAI para convertir inversión en beneficios y el tamaño real del mercado de inteligencia artificial aparecen ahora como las variables que determinarán si SpaceX justifica su valoración.