Dani Olmo: "Nadie quiere a España hasta la final"

Dani Olmo: "Nadie quiere a España hasta la final"

El mediapunta internacional repita la entrevista que hizo ante de la Eurocopa, cuando aún no era jugador del Barça Hace balance de sus dos años como culé, de cómo le ha cambiado la vida, de su futuro próximo y se muestra convencido de que España puede ganar el Mundial Antes de la Eurocopa de Alemania que acabó ganando la selección española, Dani Olmo (Terrassa, 28 años) atendió a Mundo Deportivo en el Estadi Olímpic de su ciudad, donde empezó a ver fútbol. Entonces faltaban pocos días para que arrancara la concentración en la Ciudad del Fútbol de la Federación, en Las Rozas, y el atacante, que por entonces militaba en el RB Leipzig, tenía muy claro que España sería campeona de Europa. Aquellas semanas, además, volvía a ser relacionado con el FC Barcelona, aunque en ese asunto Dani se mostraba mucho más escéptico. No por falta de ganas, sino por los precedentes.

La historia ya la conocen: fue campeón de Europa y acabó firmando por el Barça, con el que ya ha conquistado dos Ligas, dos Supercopas de España y una Copa del Rey. “No soy supersticioso, pero habrá que repetir la entrevista, porque después todo salió bien”, bromea. Y el viernes previo al inicio de la concentración, allí estábamos de nuevo: Dani Olmo atendiendo a Mundo Deportivo en el Olímpic de Terrassa. Si echas la vista atrás, ¿te imaginabas que dos años después estarías aquí, tras ganar la Eurocopa y dos Ligas, entre otros titulos, con la camiseta azulgrana? Ganando la Eurocopa sí, siendo jugador del Barça no, porque en ese instante yo solo pensaba en la Eurocopa.

Pero sí que es verdad que en muy poco tiempo te puede cambiar la vida muchísimo. ¿Qué te ha cambiado más, la carrera profesional o la vida personal? Creo que la profesional. La vida personal, cuando estoy en modo competición, intento hacer siempre lo mismo. Soy muy casero.

Lo que pasa es que aquí tengo a la familia y a los amigos más cerca, así que haces más cosas. Pero profesionalmente, estar en un club con la exigencia que tiene el Barça, de ir a ganar todo, de competir por todo, te cambia. Recuerdo que en aquella entrevista me dijiste muy convencido que empezaríais la Eurocopa en Berlín y que la acabaríais en Berlín. Después incluso recordaste esa frase en el balcón del Ajuntament de Terrassa en el homenaje que te hizo tu ciudad.

España iba de tapada, pero tú lo tenías clarísimo. La verdad es que sí. Y que fuéramos de tapada, fue incluso mejor. Ahora ya tenemos más el papel de favoritos y las otras selecciones nos ponen en el podio, pero para nosotros nada cambia.

La estructura, el equipo y el grupo son casi los mismos, con la misma base. Tenemos la experiencia de los torneos pasados, esas victorias y esos éxitos, y sabemos que en las competiciones cortas es importante estar al 100 por cien desde el principio. ¿En qué momento de aquella Eurocopa pensaste: “podemos ser campeones de Europa”? No lo recuerdo exactamente, pero te diría que entre el partido de Italia, cuando ya estábamos medio clasificados, y luego el de Georgia, que se nos adelantaron y remontamos. Y después el partido contra Alemania.

Aquello fue brutal, increíble. Fueron 120 minutos y luego llegó el gol de Mikel en el último minuto. Con asistencia de Olmo. No quería decirlo (ríe).

Pero sí, fue un partidazo de todo el equipo. Los que jugaron de titular, los que entraron... Al final éramos todos, íbamos todos a una. Ahí fue cuando me di cuenta de que podíamos hacerlo.

Era solo un paso más. Aquel torneo también fue importante para ti. Fuiste Bota de Oro de la Eurocopa y eso que no te contaron como gol aquel despeje bajo palos en el último minuto de la final. Sí, Unai sí me lo cuenta como gol y me lo recuerda en cada concentración.

Es un recuerdo para siempre. A veces, cuando nos falta motivación, que no suele pasar, nos lo recordamos y hablamos de eso. Y Unai, ya lo conocéis, se viene arriba un poco también. En tus ‘highlights’ saldrán muchos goles, asistencias... pero esa jugada es un poco como la parada de Casillas a Robben: no es un gol, pero queda para siempre.

Es otro escenario, eso sí. Pero la de Casillas es única. La mía también fue importante, pero no hay que entrar en comparaciones porque era un Mundial, estamos hablando ya de cosas mayores. Luis de la Fuente dio el pasado día 25 de mayo la lista de mundialistas.

Viéndola, da la sensación de que todos los que están lo merecen y que incluso hay otros que se han quedado fuera que también podrían haber ido. Es un equipazo. Sí, la verdad es que me motiva muchísimo. Además me alegro mucho por compañeros y amigos como Gavi y Eric, que estaban haciendo una temporada espectacular.

Sobre todo Eric. Y Gavi había vuelto a un nivel más muy bueno. Me alegra muchísimo verlos en esa lista y estoy muy motivado. ¿Qué tiene Luis de la Fuente para que todos los jugadores habléis tan bien de él? Creo que hay que estar con él para sentirlo.

Es un motivador nato. Nos hace creer que somos el mejor equipo del mundo, la mejor selección. Pero además está ahí para lo que necesites. Es como una familia.

La selección ya no es solo una selección, es un grupo, es un equipo. Parece un club. La base está más que puesta, más que asentada, y así nos sentimos. No hace falta hablar de mil cosas cada vez que nos vemos porque es como si nos conociéramos de hace mucho tiempo.

Habéis ganado una Eurocopa, una Nations League y estuvisteis muy cerca de ganar otra. Llegáis al Mundial ya no como tapados, sino como favoritos. ¿Notas que los rivales os miran de otra manera? Yo creo que sí. Evidentemente, todos saben el nivel de jugadores que lleva España, pero también la idea y el estilo de juego que tenemos.

Si le preguntas a cualquier jugador de otra selección, creo que no le gustaría enfrentarse a España hasta una final. Pero tampoco es algo que nos preocupe. Nosotros sabemos lo que podemos hacer. Sabemos que, si estamos bien, si estamos a nuestro nivel y todos sumamos, podemos llegar a lo más alto.

Al final es un torneo muy corto. Necesitas estar bien en esos momentos, en esos detalles. Meter la pelotita o salvarla. Y también tenemos la experiencia de los últimos torneos.

Así que estamos muy motivados. Para mí esa es la clave, la experiencia que ya tenéis en este tipo de competiciones. Este Mundial empezará en Atlanta y acabará en Nueva York... ¿Repetimos la frase? Repetimos la frase: empezaremos el Mundial en Atlanta y lo acabaremos en Nueva York, que además es una de mis ciudades favoritas de Estados Unidos.

Ese es nuestro objetivo. Te veo convencido de ganar el Mundial. Creo que estamos preparados. Hay algunos jugadores que llegan con molestias, pero todos tenemos la certeza de que están trabajando al máximo para estar y que van a estar.

Así que estamos convencidos y tenemos total confianza en el grupo que tenemos. Es un Mundial muy exigente. Llegáis con mucha carga de partidos, algunos futbolistas llegan muy al límite y además habrá muchos viajes y grandes distancias. Sí, es una competición distinta.

Al final son más días de concentración, más viajes y más cambios de horario. Pero va a ser así para todos, así que no puede ser una excusa. Hay jugadores que, como has comentado, no llegan en un nivel óptimo, pero tenemos días para prepararnos y para que ellos también se preparen. Cuando estén, podrán sumar y estar al nivel que todos esperamos, y estoy seguro de que lo van a hacer.

Tenemos tiempo de preparación y, si alguno no llega para un partido, habrá otros compañeros que sumen igual o más. Estamos preparados para todo. ¿Y cómo llega Dani Olmo? Da la sensación de que estás en uno de los mejores momentos de tu carrera. De mi carrera no lo sé, pero sí que llego en un buen momento.

También a nivel de maduración. He tenido esa continuidad que necesitaba en la segunda parte de la temporada. Físicamente me he encontrado muy bien, jugando partido tras partido. Estoy a un nivel muy bueno y espero seguir sumando ahora con la selección.

Y mentalmente, a nivel emocional, también estoy muy bien y muy motivado. Una cita mundialista es algo único. Tener la oportunidad de jugar mi segundo Mundial y hacerlo con expectativas reales de ganar es algo que no se puede dejar escapar. Después de un inicio complicado en el Barça, por los problemas con la inscripción y las lesiones, este año se te ha visto disfrutando mucho más.

Sí, sobre todo en esta segunda parte de la temporada. Antes no tuve la regularidad que me habría gustado. Tampoco es fácil volver, tener que parar otra vez y luego volver. Ahora me encuentro bien.

Me siento más libre y más suelto. Y creo que eso también se nota. También es época de mercado y ha vuelto a sonar el nombre de Dani Olmo vinculado a grandes clubs, como por ejemplo al Arsenal de Arteta. ¿Los culés deben preocuparse? No, los culés pueden estar tranquilos.

Por mi parte no hay nada que decir. Vuelvo a aquella entrevista aquí en el Olímpic. Te pregunté por el Barça y me sacaste el capote de una manera tremenda. Ya iban detrás de ti, ¿no?

No lo pensaba. Tampoco recuerdo si antes de la Eurocopa ya iban tan detrás de mí. Era algo que mis agentes estaban hablando, pero yo no pensaba en ello antes del torneo. Conforme fueron pasando los partidos sí tenía algo más de información, pero hasta que acabó la Eurocopa no quise saber nada. ¿Cuándo viste que esta vez sí iba en serio y que era la buena para fichar por el Barça?

Después de la Eurocopa. Cuando me dijeron: “Dani, no te hemos querido decir nada mientras estabas concentrado, pero que sepas que el Barça viene fuerte y esta vez viene de verdad”. Ahí me lo creí. Y te diría que la visita de Deco a Leipzig fue cuando vi efectivamente el interés real y que me querían. ¿Y el Barça desde dentro era como te lo imaginabas?

La magnitud, sí. Pero cómo funciona el club desde dentro es otro mundo. De puertas afuera es todo muy grande, muy “guau”, pero de puertas adentro es todo muy cercano y muy familiar. Hay gente que lleva ahí toda la vida.

Por ponerte un ejemplo, Carlos Naval. Pero también los fisios, los utilleros… Es como una pequeña familia y están a tu disposición para todo. Además, desde fuera da la sensación de que sois un grupo de amigos. Esto parece un valor añadido.

Sí. Muchos venimos de la cantera y tenemos un grupo muy sano. Y eso era una de las cosas que también me motivaban para venir. Aparte de poder jugar con Lamine, Pedri, Gavi o Ferran en la selección, poder hacerlo cada fin de semana, entrenar con ellos y convivir.

Al final eran mis amigos y solo los veía una vez cada dos meses cuando había parón. Todo eso también me motivaba. Sabía que era un grupo con el que se podía hacer algo grande y ganar muchos títulos ¿Qué es lo más difícil de jugar en el Barça? La exigencia de tener que ganarlo todo.

Es lo más difícil, pero también es algo a lo que te acostumbras. Sabes que tienes que estar siempre al pie del cañón, que tienes que rendir. Lo mínimo que espera la gente, lo que esperan todos los culés, es ganar. Esa exigencia es una de las cosas más difíciles, pero también depende de la personalidad de cada uno y de los retos que se marque durante la temporada.

Y es que la exigencia que nos ponen los culés y el club, también nos la ponemos nosotros mismos como jugadores. Habéis ganado dos Ligas, dos Supercopas y una Copa del Rey en muy poco tiempo. Pero siempre queda la sensación de que falta la Champions. ¿Qué os falta para llegar a ese nivel máximo de exigencia? Falta muy poco.

Yo creo que lo tenemos, pero al final son detalles, son matices, son goles, son centímetros. Tenemos todos esa espinita porque sabemos que podemos hacerlo y que podemos ganarla. Por eso nos dio tanta rabia el año pasado contra el Inter de Milán y este año contra el Atlético de Madrid, porque en mi opinión no eran equipos mejores que nosotros y podríamos haber estado, por detalles y matices, en la final. Y la final es un partido.

Luego, claro, el PSG hizo una Champions espectacular y el Arsenal también es un equipo muy bueno. Pero yo creo que este año podríamos haber estado ahí otra vez. Al final es experiencia que te llevas. No es algo que nos guste ni con lo que nos conformemos.

No nos conformamos con llegar a semifinales. Hay que seguir mirando hacia adelante y seguir mejorando. Somos un equipo muy joven y todos estamos seguros de que más pronto que tarde lo vamos a conseguir. Nuestro objetivo va a ser siempre hacerlo el próximo año.

Y para ello se está mejorando la plantilla. Está Gordon ya en Barcelona, se habla de Julián Álvarez, suena Bernardo Silva e incluso tu amigo Gvardiol. ¿Cómo ves todos esos nombres que se vinculan al Barça? Al final, los mejores jugadores tienen que jugar en el Barça. Gordon es un fichaje que va a subir el nivel del equipo.

Desde aquí darle la bienvenida, evidentemente, y desearle un buen Mundial, aunque no contra España. Son nombres de nivel mundial. Todo lo que venga para sumar y para subir el nivel del equipo será siempre bienvenido. Antes hablabas de cómo te ha cambiado la vida. ¿Cómo haces para mantener los pies en el suelo?

No soy muy peliculero (ríe). Si le preguntas a Eric o a Ferran, seguro que te dirán que llevo una película de locos, pero no te creas nada. Intento hacer las mismas cosas de siempre. Si me apetece ir a tomar algo con mis amigos, voy.

A lo mejor ya no puedo hacerlo exactamente igual y me tengo que poner una gorra, pero no pasa nada. Intento seguir disfrutando de las pequeñas cosas. Evidentemente, estar donde estoy implica ser más conocido y no poder hacer ciertas cosas con toda la normalidad que me gustaría, pero forma parte de ello y no pasa nada. Para terminar.

Si dentro de dos años nos volvemos a juntar aquí antes de la Eurocopa 2028, ¿qué te gustaría contarnos? Me gustaría contar la experiencia de cómo ganamos ese Mundial en Estados Unidos. Y de como logramos la Champions: cómo ganamos la sexta con el Barça. Y alguna Liga más, claro.

No hay dos sin tres, ni tres sin cuatro. Hay que seguir sumando. Ojalá dentro de dos años pueda contar que tenemos un Mundial, más Ligas y más Champions.