El protagonista de las ferias de este verano es un juego que no existe. No puedo estar más orgulloso de los fans de Destiny

El protagonista de las ferias de este verano es un juego que no existe. No puedo estar más orgulloso de los fans de Destiny

En el momento de escribir estas líneas, llevamos exactamente dos grandes ferias de videojuegos del verano: el State of Play de junio, y el Summer Game Fest 2026. Las vemos, las comentamos en redes sociales, nos apuntamos los juegos que nos gustan o nos mojamos en los últimos dramas; pero hasta ahora no habíamos hablado acerca del elefante en la habitación que se ha colado en ambas (y tiene pinta de que lo volveremos a ver) —el hambre de Destiny 3. "Hambre", en realidad, ni se aproxima a lo que hemos vivido aquí. Geoff Keighley ha visto cómo su show dedicado a algunos de los juegos más grandes que se están cociendo en la industria triple-A actualmente no lograba desviar la atención de un porcentaje tan alto de sus 700 000 espectadores, que el chat de YouTube y Twitch se resumía fácilmente en un tapiz de emojis coloridos exigiendo D3. Ni siquiera Silksong, Shadow of the Erdtree o Bloodborne han logrado eclipsar de esta manera un evento del calibre de un SGF; y he de admitir que como fan acérrimo de los juegos de Bungie, no podría estar más orgulloso del público.

Bajo estas líneas te voy a resumir cómo hemos llegado a este punto, qué nos aguarda el futuro y cómo interpreto estos hechos. Todo el mundo quiere Destiny 3 Unas semanas atrás, Bungie anunciaba el fin del desarrollo de Destiny 2. El 9 de junio llegará una enorme actualización de contenidos, fácilmente la más grande, meticulosa y cariñosa en la historia de la franquicia; y después de eso se limitará a mantener los servidores encendidos y corregir bugs. No habrá más expansiones ni contenidos.

Siendo D2 el corazón latiente de su universo, esto equivale a dejar la saga entera en soporte vital —con perdón del spin-off chino Destiny Rising. Incluso si la saga Destiny ha estado siempre envuelta en polémica desde su más tierna infancia, lo cierto es que ha tenido un poder de sugestión descomunal en nuestro medio; conquistando a infinidad de jugadores e inspirando a todos los distribuidores a seguir sus pasos. Hubo una época en la que cada gran sello editorial quería su Destiny: Anthem, The Division, Outriders; con mayor o menor nivel de éxito, ninguno logró despertar la misma chispa de pasión. Con esto en mente, no es extraño que muchos jugadores, incluyendo aquellos que se habían descolgado con el paso del tiempo (bien por algún mosqueo, o por simple efecto de quemazón) volvieron a redes a manifestar su tristeza y su preocupación. ¿Había muerto Destiny para siempre de verdad?

Especialmente molesta era la sensación de que nada de esto se habría pasado si la cúpula directiva del estudio hubiera tomado mejores decisiones en ciertos puntos. La posibilidad de ver un Destiny 3 está en una especie de limbo: es difícil que ocurra, definitivamente, pero también es del todo posible. Hay argumentos para pensar ambas cosas. Por un lado, sabemos que Bungie no está en su mejor momento.

Marathon, el reciente 'extraction shooter' necesita remontar con urgencia; el estudio se enfrenta a una ola masiva de despidos a raíz del fin de D2 y Sony considera que de los 3600 millones de dólares que pagó por el estudio hace unos años ahora solo vale unos 2900. Lo más problemático de todo es que, según Jason Schreier, Destiny 3 no está ni siquiera aprobado por Sony porque sencillamente es muy caro de desarrollar. Unos 400-500 millones de dólares por un solo juego antes de meternos en asuntos de márketing no suena viable en absoluto y se hace difícil imaginar que vaya a serlo en un futuro cercano. Por otro lado, no podemos descartar que se aprueben otros proyectos más pequeños ambientados en el universo Destiny.

El valor actual del estudio sigue siendo altísimo incluso con todos estos cambios, y la IP tiene un poderío innegable que con total seguridad despierta el interés de una Sony que de manera realista no cerrará un estudio tan caro que acaba de comprar, como quien dice. Es la misma opinión que repiten analistas y expertos en el tema por internet. En este contexto, los fans han tomado una serie de iniciativas comunitarias para mostrarle a Sony que el público sigue estando muy vivo y que el interés por la saga no se ha desvanecido en lo más mínimo. Han recogido más de 350 000 firmas pidiendo el desarrollo de Destiny 3, han invadido los perfiles de todas las redes sociales de la compañía y tienen previsto entrar en masa a D2 el 9 de junio para probar la actualización y celebrar las aventuras vividas en el juego.

Lo que nos depara el futuro Siendo realistas, ninguna de estas medidas causará que Destiny 3 se haga realidad porque el desarrollo de un MMO de estas características es muy caro y arriesgado (un retraso dispara el presupuesto, y los problemas) y casi no existe un público lo suficientemente grande a nivel mundial como para justificar gastos tan altos. Pero sí deja clarísimo a Sony que está sentándose en la gallina de los huevos de oro, y que pasar de largo sería un error terrible. Desde mi humilde perspectiva, el final más probable es que terminemos viendo un futuro para Bungie. Si pasa por juegos de Destiny más pequeños o si es por una IP nueva, eso no lo sé; el tiempo dirá.

Algo que sí observo, por otra parte, es que nos hemos vuelto muy exigentes con el paso del tiempo. Hace no mucho, los fans de Star Wars Battlefront 2 estábamos haciendo algo parecido. Un día decidimos que BF3 tenía que ocurrir, y durante un tiempo no se hablaba de otra cosa. El movimiento se apagó conforme EA hacía oídos sordos, y así hasta hoy.

Espero que la llama de Destiny no se apague cuando inevitablemente la gente se canse, exija respuestas, y Sony no conteste. Porque en los videojuegos, tú y yo somos consumidores, no clientes. Los clientes son los accionistas, y para vendernos Destiny 3 a nosotros, primero se lo tienen que vender a ellos. A ver cómo les convencemos de que esos 500 millones van a ir a parar a buen puerto, después de unos años en los que prácticamente todos los multijugadores nuevos se han estampado contra un muro de forma sistemática.

Ojalá la cosa mejore, debo decir. No existe ningún juego que me pudiera ilusionar más que un D3.