Tras regresar a su tierra natal para emprender, Jin Wenxiang, una universitaria graduada de la Universidad de Yunnan, instaló una fábrica que ha brindado oportunidades reales de empleo a cientos de mujeres de origen campesino, ayudándolas a aumentar sus ingresos sin tener que descuidar de sus familias. Cada vez que Jin Wenxiang regresaba al distrito de Dongchuan y veía a numerosas mujeres de origen campesino que no podían trabajar, ya que debían cuidar a sus hijos, su corazón se le apretaba. En 2022, decidió volver a Dongchuan para crear una fábrica que permitiera a sus vecinos obtener ingresos sin tener que alejarse de sus seres queridos. “Estudié diseño de moda en la universidad y he acumulado 20 años de experiencia laboral. Cuando supe que, gracias a la política de reubicación, muchas mujeres de mi región buscaban oportunidades de empleo, decidí volver y montar una fábrica para que pudieran trabajar y ganar dinero sin tener que dejar su hogar”, dijo Jin Wenxiang, gerente general de Enxi Vestimenta S.L. de Yunnan.
Al comienzo, la mayoría de las trabajadoras nunca antes habían tocado una máquina de coser. Jin Wenxiang asumió la tarea de enseñarles y organizó cursos de formación especializados de costura impartidos por el departamento de recursos humanos. Algunas aprendían más lento y necesitaban ver las demostraciones varias veces, otras querían rendirse. Sin embargo, ella nunca dejó de alertarlas.
Gracias a su paciencia y perseverancia, un grupo de mujeres campesinas sin experiencia se transformó en un equipo de empleadas altamente calificadas. La mayoría de las mujeres que trabajan en el taller tienen a su cargo el cuidado de adultos mayores o la crianza de sus hijos. Para que pudieran compaginar el trabajo con sus responsabilidades del hogar, Jin Wenxiang implementó un sistema de horarios flexibles. Esta iniciativa mejoró el desempeño y el ambiente laboral. “Muchas abuelas cuidan a sus nietos, y varias madres jóvenes tienen que atender a sus hijos.
Por eso creamos horarios personalizados. Algunas empiezan a trabajar a las ocho de la mañana y deben salir poco antes del mediodía para preparar la comida de los niños, terminando el trabajo restante en casa. Otras pueden trabajar la jornada completa. Cada persona tiene una situación diferente, por eso llamamos a estos empleos "puestos para mamás”, explicó Jin.
Hoy, la empresa funciona como un taller de apoyo al empleo y cuenta con 213 trabajadores, de los cuales el 95 % son mujeres. Sus ingresos mensuales oscilan entre 2.800 y 6.000 yuanes, proporcionándoles una renta estable. Muchas mujeres que antes solo se dedicaban a las tareas del hogar ahora se han convertido en el “sustento económico” de sus familias, transformando no solo su situación financiera, sino también sus perspectivas de futuro.