"Lo odié". Hace 41 años, Stallone sintió tanta envidia por esta estrella del cine de acción que no dudó en contratarla

"Lo odié". Hace 41 años, Stallone sintió tanta envidia por esta estrella del cine de acción que no dudó en contratarla

Con el estreno de He-Man y los Masters del Universo este viernes en cines, es posible que más de uno haya sentido curiosidad y haya decidido revisitar la película de la Cannon estrenada en 1987, con un Dolph Lundgren en plena forma empuñando la Espada del Poder. Aquel experimento ochentero sigue siendo una rareza fascinante que contribuyó a cimentar la leyenda del actor sueco como icono del cine de acción, apenas unos años después de su debut en la gran pantalla junto a un Sylvester Stallone que, según él mismo ha contado, lo odió nada más verlo, antes de que ambos acabaran protagonizando uno de los momentos más míticos del universo del boxeador en Rocky IV. "Si yo lo odio, el resto lo detestará también" No era un odio fruto de la enemistad, sino una punzada de envidia inmediata por parte del también protagonista de Rambo. Y es que basta ponerse en la piel de Stallone: preparándose para una nueva entrega de su franquicia más icónica cuando, de pronto, ve aparecer por la puerta a una auténtica bestia que, con solo mirarte, te daba ganas de salir huyendo por patas. Pero mejor os invitamos a leer unas declaraciones suyas a un pódcast replicadas a su vez por Espinof: "Sí, sí, Dolph...

Dolph de verdad solía... bueno, vino al gimnasio. ¿Saben por qué contraté a Dolph? No sé si ustedes, los hombres, tal vez lo entiendan. Las mujeres, creo, tendrán una respuesta diferente. Entró en la habitación y lo odié.

Pensé: 'Venga ya, por favor'. Este tipo se ha saltado la escala evolutiva por unos mil años. Mide un metro noventa y ocho, tiene un pelo que necesitas un cortacésped para rebajarlo, unos pómulos que parecen el chasis de una Harley, unos labios que... a ver, son tan grandes que, por ejemplo, si volara a más de diez mil pies de altura, le explotarían. Quiero decir, es que solo su cuello, sus hombros... ¡Y encima es un genio!

Es físico y... una especie de ingeniero químico, graduado en el MIT y becario Fulbright. Ah, sí. Se lo digo en serio, se lo digo en serio. ¡Madre mía!, y con ojos azules. Así que pensé: 'Mmm... si yo lo odio, y eso que soy alguien más o menos normal, el resto de mis congéneres lo va a aborrecer también'". — Vía An Experience With (YouTube) La estrella de Hollywood explica en esta charla que entre sus planes estaba contratar a un ruso enorme, gigantesco, inmenso, como un oso.

Pero bastó con verlo para tener claro que Dolph Lundgren era la viva imagen de un tipo duro: "Juega en una liga completamente diferente. Esto ni siquiera es humano. Es un robot. Es un tipo con un aspecto increíble.

Y eso cambió toda la película". Sobra decir que la química o, mejor dicho, la brutalidad entre protagonista y antagonista sobre el ring fue uno de los secretos para convertir Rocky IV en una de las películas más recordadas de los años 80 por no pocos espectadores. Stallone llegó a decir que pidió a Lundgren que le golpeara de verdad, lo que terminó enviándolo a la unidad de cuidados intensivos durante varios días. Algo que no debió de importarle demasiado años después, cuando lo convirtió en una pieza fundamental de Los Mercenarios a lo largo de cuatro películas.

También lo recuperó para Creed II. Es decir, han compartido producción seis veces.