Los centros de datos espaciales parecen una chaladura. Tienen mucho más sentido del que parece

Los centros de datos espaciales parecen una chaladura. Tienen mucho más sentido del que parece

"El espacio, la última frontera" se convirtió en una frase clásica de la cultura pop gracias a la serie Star Trek. Ahora hay quien la completa con un "... de los centros de datos", porque eso es lo que desde luego quiere lograr Elon Musk, que tiene un plan para lograrlo. A priori parece una locura , pero resulta que la idea no es en absoluto descabellada. De refrigeración gratis, nada .

Como explican en un profundísimo informe en Semianalysis , muchos analistas apoyan la idea defendiendo premisas erróneas. El espacio, por ejemplo, no ofrece refrigeración gratituita. Al no haber atmósfera, el calor no se disipa por convección, y son necesarios enormes y costosos radiadores térmicos . La energía solar además se interrumpe en órbitas bajas (LEO), así que los satélites deben situarse en órbitas heliosíncronas, un recurso que empieza a saturarse.

En Xataka Los centros de datos gigantes tienen un problema de espacio y energía. Una empresa quiere trocearlos y repartirlos por las casas El coste actual no compensa . El análisis que realizan en dicho estudio para el Coste Total de Propiedad (TCO) para un clúster estándar actualmente de 30,5 kW (con dos servidores con 16 GPUs Nvidia B300) hace que las cuentas no salgan. Desplegar esta infraestructura en el espacio hace necesario invertir 4,1 millones de dólares, cuando hacer lo mismo en la Tierra cuesta 1,4 millones de dólares.

Los centros de datos espaciales son en la actualidad un 260% mas caros que en la superficie del planeta. Mal negocio. El transporte espacial lo encarece todo . El mayor problema que afecta a esos costes está en los costes de transporte del material al espacio.

En ese ejemplo propuesto, de los 3,1 millones del coste total de la infraestructura espacial, 1,6 millones de dólares se deben al lanzamiento. Pero es que además está el problema de la vida útil de este centro de datos: en la Tierra dichas instalaciones se ammortizan en 15 años, pero en el espacio el desgaste y la radiación en órbita reducen la vida operativa del particular satélite a solo cinco años, lo que multiplica casi por 20 esos gastos de capital dedicados al proyecto. El primer cuello de botella son los chips . Aun solucionando esos problemas, el principal obstáculo es simplemente la capacidad de fabricación de semiconductores .

La demanda de obleas N3 de TSMC y el suministro de memorias HBM es muy superior a la oferta incluso sin contar con esta idea de los centros de datos espaciales. Eso añadiría aún más demanda a un sistema absolutamente saturado. Pero además está la (falta de) energía . La razón por la que Musk quiere impulsar esta idea cuanto antes está en que conseguir suministro eléctrico para centros de datos terrestres es cada vez más complicado.

Así, conseguir una conexión a la red eléctrica en Virgnia (EEUU) tarda ya siete años. Las empresas están creando sus propias centrales de generación de energía para solventar este problema. Aun así, según el estudio cada vez será más caro acceder a ese suministro: estiman que el coste de la "energía terrestre" estará por encima de los 20 millones de dólares por MW cuando termine esta década. Por eso Terafab .

Para resolver ese primer cuello de botella, Elon Musk ha puesto en marcha su colosal proyecto Terafab en Austin . Se trata de una enorme fábrica de fabricación de chips que necesitará 10 GW de potencia eléctrica para poder producir un millón de obleas de semiconductores cada mes. El plan tiene en cuenta que el 80% de los chips producidos se destinen precisamente a los centros de datos espaciales. Starship cambia la ecuación .

Pero frente a todos estos problemas se sitúa Starship. SpaceX espera poder lograr reducir los costes de lanzamiento de forma notable en los próximos años, pasando de los actuales 1.400-1.800 dólares por kilo del Falcon 9 a tan solo 250 dólares por kg en la Starship. Eso, unido a la mejora en tecnología de radiadores y paneles solares logrará reducir la brecha de costes con la infraestructura terrestre. Ahora es un 260% más cara, pero a principios de la próxima década será tan solo un 30% más cara y logrará alcanzar la paridad económica hacia 2040.

Pero . Las cuentas podrían salir por tanto a medio plazo, pero es necesario tener en cuenta otros factores como el llamado coste de cómputo a largo plazo. En la Tierra, entre el 3% y el 6% de las GPUs en centros de datos fallan cada año y requieren ser sustituidas a mano por un técnico. En el espacio esa opción desaparece, así que es necesario sobredimensionar los satélites con un 20% de chips para proporcionar redundancia y absorber así los potenciales fallos por radiación.

En Xataka | En silencio, Aragón se está convirtiendo en una "potencia" de los centros de datos: ahora ha dado un paso crucial