Bloomberg Línea — La Superintendencia Financiera de Colombia centrará buena parte de sus esfuerzos en los próximos meses en la implementación de las finanzas abiertas obligatorias, un modelo con el que espera impulsar la competencia en el sistema financiero tras los resultados limitados que dejó el esquema voluntario que rigió durante los últimos años. “Queda mucho por hacer. Ha costado mucho trabajo sacar el decreto que permite las finanzas abiertas obligatorias”, dijo el superintendente financiero, César Ferrari, en entrevista con Bloomberg Línea al hacer un balance sobre uno de los proyectos regulatorios más importantes de su administración. Según explicó, Colombia ya contaba desde 2022 con un esquema de finanzas abiertas voluntarias, pero su alcance fue reducido porque la mayoría de las entidades optó por no participar. “Lamentablemente esto no tuvo mucho éxito”, afirmó Ferrari, quien agregó que algunos actores sí lograron desarrollar modelos de intercambio de información, aunque sin generar una transformación amplia del mercado. Para el funcionario, la principal ventaja de las finanzas abiertas es que permiten corregir uno de los elementos esenciales para el funcionamiento de la competencia: la información. “Las finanzas abiertas permiten la simetría de información”, señaló. “Eso permite que se logre mucha más competencia porque al saber un cliente que tiene una tasa de crédito del 18%, el otro banco al conocer esa información se la va a ofrecer al 16% por llevarse ese cliente”.
De acuerdo con Ferrari, un sistema más competitivo debería traducirse en mayores desembolsos de crédito y menores tasas para los usuarios. “Al final eso es lo que se busca con finanzas abiertas”, sostuvo. La implementación del nuevo esquema todavía requerirá varios desarrollos regulatorios. El superintendente explicó que la entidad deberá construir un cronograma de avances, diseñar indicadores de seguimiento y desarrollar un directorio con información de las entidades que participarán en el ecosistema. “Esto no se ha hecho en Colombia nunca. Es la primera vez que vamos a tener finanzas abiertas obligatorias”, afirmó.
Entre los primeros casos de uso que espera desarrollar la Superintendencia figura la agregación de cuentas, que permitirá a los usuarios visualizar en un solo lugar los recursos que tienen distribuidos en diferentes entidades financieras. Sin embargo, Ferrari también reconoció que el nuevo modelo traerá desafíos importantes, especialmente en materia de seguridad digital. “Una de las preocupaciones que tenemos es que al tener finanzas abiertas se nos incrementan también los posibles delitos cibernéticos”, advirtió. Por esa razón, la entidad prevé trabajar con la industria financiera en el diseño de estándares y mecanismos que fortalezcan la protección de los datos de los usuarios. “Todo esto tiene que hacerse en diálogo con la industria”, aseguró. Contra la Tasa de Usura Otro de los temas abordados por Ferrari fue la tasa de usura, un mecanismo que desde hace años genera debate entre bancos, fintech y reguladores.
Aunque recordó que la Superintendencia está obligada a aplicar la metodología definida por la ley, el funcionario dejó clara su posición personal frente al tema. “Esa es una pregunta difícil de responder primero porque a mí no me parecen adecuadas las tasas de usura”, dijo. Ferrari explicó que actualmente la tasa de usura se calcula a partir de la multiplicación por 1,5 de la tasa promedio cobrada en el mercado financiero y enfatizó que se trata de una disposición legal que solo puede ser modificada por el Congreso. “La ley es la ley. Si quieren cambiar la ley, pues entonces hay que ir al Congreso y hacer un proceso”, señaló. Cuando fue consultado directamente sobre si respaldaría la eliminación de ese mecanismo, respondió sin rodeos: “Si a mí me lo preguntan, sí”.
No obstante, aclaró que la discusión no hace parte de las competencias de la Superintendencia y recordó que esa conversación con la industria financiera perdió fuerza cuando quedó claro que el regulador no tiene la facultad para modificar la norma. “La tasa de usura se comenzó a discutir cuando yo llegué aquí hace tres años. Pero después les dije claramente: oiga, no es conmigo el asunto, vayan al Congreso y promuevan una ley”, afirmó. En 2023, el Gobierno de Gustavo Petro modificó la metodología utilizada para calcular la tasa de usura en Colombia mediante el Decreto 455 de 2023. Aunque se mantuvo intacto el límite legal de usura —equivalente a 1,5 veces el Interés Bancario Corriente (IBC)—, se crearon nuevas modalidades de crédito productivo para la certificación del IBC.
La reforma introdujo categorías como crédito popular productivo rural y urbano, así como crédito productivo rural, urbano y de mayor monto, con el objetivo de ampliar el acceso al financiamiento para pequeños productores y micronegocios. Una de las principales voces en contra de la tasa de usura ha sido David Vélez, CEO y cofundador de Nubank, el mayor banco digital de Latinoamérica. El reto de la inversión Ferrari también expresó preocupación por los bajos niveles de ahorro e inversión que registra la economía colombiana, factores que, en su opinión, limitan el crecimiento de largo plazo y la profundización financiera del país. “El ahorro en Colombia es aproximadamente del 6% del PIB. Esa es una ridiculez”, afirmó.
Según explicó, una economía con una tasa de ahorro tan reducida enfrenta mayores dificultades para financiar procesos de inversión sostenidos. “Eso significa que, de cada 100 pesos, 94 nos los estamos comiendo y eso no tiene mayor sentido”, señaló. Para el superintendente, el país necesita construir una estructura de incentivos que favorezca tanto el ahorro como la inversión productiva. “Necesitamos mucha mayor tasa de ahorro para que haya mayor tasa de inversión”, dijo. Ferrari argumentó que el problema no puede analizarse únicamente desde la perspectiva tributaria o financiera, ya que también intervienen factores como los subsidios, las regulaciones y los incentivos sectoriales. “Cuando hablo de estructura de incentivos adecuada, esa estructura contempla tarifas, contempla impuestos, contempla subsidios, contempla restricciones cuantitativas o cualitativas”, explicó. Además, señaló que la estabilidad en las rentabilidades relativas entre los distintos sectores económicos es una condición fundamental para estimular nuevas inversiones. “Si un día es rentable este sector y mañana es rentable este otro, es muy difícil hacer una inversión porque el inversionista lo que quiere es tener claridad sobre lo que va a pasar con su inversión”, indicó.
En comparación con otras economías, Ferrari considera que Colombia todavía tiene un amplio margen para aumentar sus niveles de inversión. Recordó que algunos países asiáticos han alcanzado tasas de inversión cercanas al 45% o 50% del PIB, mientras que Colombia se mueve alrededor de 16% o 17%. “Ojalá pudiéramos tener la tasa de los asiáticos”, afirmó. A su juicio, sin mayores niveles de inversión será difícil expandir la capacidad productiva de la economía. “Si no logras una buena expansión del capital, no tienes cómo producir más”, concluyó. Sin crecimiento no hay más crédito De acuerdo con datos del Banco Mundial, el crédito interno al sector privado en Colombia como porcentaje del PIB cayó constantemente entre 2020 y 2024.
Sobre ese punto, Ferrari señaló: “La recuperación después de la pandemia ha sido lenta para la economía, y el sistema financiero está ligado a la economía. Si no avanza la economía, pues no avanza el sistema financiero tampoco”. ¿Seguir supervisando? Consultado sobre la posibilidad de permanecer al frente de la Superintendencia Financiera en un eventual gobierno de Abelardo De la Espriella, si este se lo pidiera, Ferrari no descartó esa posibilidad, aunque aclaró que la decisión dependería de varios factores personales y profesionales. “Primero hay que consultarle a la familia”, comentó. También señaló que tendría que evaluar sus expectativas frente a una eventual continuidad y si esa posibilidad encaja con los planes del próximo Gobierno.
Sin embargo, dejó abierta la puerta a seguir en el cargo: “Si a mí me preguntaran y tengo resueltas esas cuestiones, yo le diría que sí. No veo por qué no”.