Trending on Billboard Carlos Alberto Solari, el cantautor argentino conocido como “El Indio” y líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, una de las bandas de rock más populares e influyentes del país, falleció el viernes (5 de junio). Tenía 77 años. Solari, quien había luchado contra la enfermedad de Parkinson durante al menos una década, fue encontrado sin vida cerca de una piscina cubierta en su casa en la localidad provincial de Ituzaingó, a unos 30 kilómetros al oeste de la capital de Buenos Aires, informaron las autoridades sin precisar la causa de muerte. Su familia confirmó el fallecimiento a través de las redes sociales, anunciando que se llevaría a cabo un funeral público para que los seguidores pudieran despedir al legendario músico.
Los fans comenzaron a reunirse frente a su residencia, algunos llevando flores y vistiendo camisetas con su apodo estampado. Multitudes llenaron una gran plaza en el centro de Buenos Aires para llorar, compartir y cantar los éxitos de Solari. La gente lloraba. Extraños se abrazaban Eros Ruarte, de 19 años, contó que se despertó el viernes con su madre dándole la mala noticia. “Le dije: ‘No, mamá, no podés decir eso’.
No lo podía creer, que el Indio había muerto… Es el mayor ídolo del mundo. Crecí escuchándolo”, expresó durante el velorio improvisado. “Escuché sus canciones gracias a mi mamá, mi tío”. Como vocalista líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, conocidos más simplemente como “Los Redondos”, Solari se convirtió en un ícono contracultural para los argentinos desencantados que alcanzaban la mayoría de edad mientras el país pasaba de una sangrienta dictadura militar a una democracia caracterizada por nuevas libertades, pero también por inestabilidad e hiperinflación en los años 80. Durante el frenesí consumista que atrapó a Argentina en la década de los 90, bajo las políticas de libre mercado del entonces presidente Carlos Saúl Menem, los himnos clásicos de rock de Solari, sus pegajosos temas bailables y sus letras crípticas dieron voz a un espíritu de rebeldía contra los excesos del capitalismo y la influencia de potencias extranjeras.
Los Redondos lanzaron 10 álbumes de estudio, evitando las grandes discográficas para mantener su independencia artística. La banda se separó en 2001, pero Solari siguió cosechando éxito como solista, lanzando cinco álbumes más bajo su propio nombre que mezclaban rock convencional con influencias electrónicas, y atrayendo a cientos de miles de fanáticos a parques y estadios en toda Argentina. En un concierto masivo en 2016, anunció que había sido diagnosticado con la enfermedad de Parkinson. “Mr. Parkinson me anda pisando los talones, pero acá estoy”, dijo.
La multitud enloqueció. Más tarde se retiró de las giras, hablando con franqueza en entrevistas sobre los debilitantes efectos de la enfermedad. Homenajes llegaron desde políticos, artistas y estrellas del fútbol de todo el país. La Asociación del Fútbol Argentino señaló que la voz de Solari “se convirtió en un grito popular” y “resonó en las tribunas” de un país apasionado por el fútbol.
Las Abuelas de Plaza de Mayo, un destacado grupo activista que busca a familiares desaparecidos durante la dictadura de 1976-1983, expresó que el cantante “inspiró a toda la sociedad a dudar y cuestionarse promoviendo espíritus críticos y libres”. Cristina Fernández de Kirchner, la expresidenta de Argentina que cumple una condena por corrupción bajo arresto domiciliario, publicó en redes sociales una de sus famosas letras, popularizada como un llamado a vivir con valentía: “Vivir, solo cuesta vida”. A Solari le sobreviven su esposa, Virginia Mones Ruiz, y su hijo Bruno, de 25 años.