En tiempos recientes, la representación de la cultura e iconografía vikinga ha sufrido una transformación representativa para bien. No sólo no eran -en su mayoría- bárbaros que asaltaban toda costa que visitaban con sus drakas, sino que eran bastante más civilizados de lo que se creía originalmente. Pero no es el único mito "desmontado". Se sabe que también pudieron ser los primeros en llegar América, sólo que no documentaron su descubrimiento como Cristóbal Colón.
Pero la obra que mejor ayudó a popularizar estos y otros datos no fue ningún estudio o escrito de eruditos escandinavos, británicos, o estadounidenses, sino un manga japonés que se adelantó casi una década a la que muchos consideran como la mejor obra que representa a personajes como Ragnar Lothbrok (Vikings): Vinland Saga de Yukimura Makoto y que publicó en 2005. Un comic japonés "realista" de los vikingos Vinland Saga hizo algo que otras obras de cultura popular anteriores habían comenzado a teorizar muy tímidamente: en vez de presentarlos con esas imágenes estereotipadas de brutales y primitivos guerreros, ofrecía una aproximación mucho más "realista" (salvando las distancias) de lo que era su forma de vida y su cultura. Lo que hizo fue descartar como punto de partida la imagen clásica que se tiene de ellos, sino recurrir a escritos de las sagas islandesas como base para crear el trasfondo que vemos en la serie con el elemento cultural nórdico como principal atractivo. Evidentemente llamó la atención del público nipón por ser una cultura tan ajena a la suya, pero los sorprendente es que cuando se distribuyó en Europa muchos teóricos y eruditos en la materia no pudieron rebatir sus ideas porque concordaban con lo que en realidad fueron: un pueblo que, si bien era bravo e implacable en el combate, tenía un sistema de relaciones y economía muy avanzado y hasta integrador.
Destacó especialmente que los personajes no fueran inventados, sino retratos de líderes nórdicos reales como Thorfinn Karlsefni, Leif Erikson (que se dice que fue el verdadero descubridor de América antes de Colón), o Thorkell el Alto. El manga de Yukimura supo valerse de esas figuras históricas previamente documentadas pero sin el justificado peso en la cultura popular para ayudar a transformar la visión que el gran público tenía de ellos. Cuatro años después de que comenzara a publicarse, fue galardonado con el Gran Premio a un manga otorgado por el Japan Media Arts Festival. ¿Cómo pudo un japonés leer mejor que un escandinavo a los vikingos? El secreto del éxito de Vinland saga a la hora de plasmar a los vikingos y sus sagas fue la combinación de la precisión histórica con los elementos de ficción que enriquecían la narrativa y el contexto cultural, pero con eso no bastaba.
A veces, para estudiar algo bien se necesita una perspectiva distinta, y casi todas las obras que había sobre ellos hasta ese momento tenían el defecto de ser eurocéntricas. La distancia cultural de Japón con el Norte de Europa fue, contrario a lo que se pueda pensar, una ventaja para estudiarlos. Los autores escandinavos han cargado con el peso de la identidad nacional de sus guerreros del pasado, y también han sufrido un comprensible orgullo ancestral por ellos y sus mitos modernos construidos durante siglos por el romanticismo nacionalista. Por otra parte, estudiosos europeos que no eran escandinavos sufrieron sus incursiones y los dibujaron de manera completamente brutal y antagónica.
Yukimura jugó con ventaja respecto a los dos grupos. Para él, las sagas eran fuentes no contaminadas por sentimientos patrióticos o episodios traumáticos de asalto y pillaje; fue capaz de verlos con una frialdad que a veces es imposible conseguir incluso para los más estudiosos, y cuando lo combinó con la curiosidad que su cultura siente por todo lo extranjero s-in dejarse influir por la familiaridad distorsionadora de quien ya los conocía-, pues pudo ejecutar su retrato como casi nadie había hecho hasta entonces. Fue incluso mejor en algunos aspectos que series como la de History Channel que, aunque huyera de los tropos como el de los guerreros con cuernos en sus cascos, redujo la complejidad política escandinava a una -muy lograda, todo hay que decirlo- telenovela de acción. En esencia, y pese a que el mismo autor lo consideraba un "experimento", Vinland Saga superó a casi todas las producciones occidentales mediante dibujo de tinta, ofreciendo un relato histórico mas fiel, riguroso y ajustado a hechos que ocurrieron en el año 1.000 d.C., y los presentó como una comunidad más profunda y compleja de como la percibían sus propios descendientes.
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