Mirra Andreeva, nueva campeona de Roland Garros por aplastamiento

Mirra Andreeva, nueva campeona de Roland Garros por aplastamiento

Por un día sí imperó la lógica en este caótico Roland Garros, tan poco propicio para los considerados favoritos. Lo era y lo confirmó en pista la rusa Mirra Andreeva, a sus 19 años nueva campeona en París y de Grand Slam. Puso las cosas en su sitio. Una estrella emergente de un potencial infinito que ganó por aplastamiento.

La siberiana, nº 8 mundial (será sexta el lunes), acabó con la historia de la 'cenicienta' polaca Maja Chwalinska, la primera jugadora procedente de la fase previa capaz de meterse en la final de este torneo, la segunda de Grand Slam después de la británica Emma Raducanu en el US Open 2021. El trabajo de la española Conchita Martínez, desde la primavera de 2024, ha calado en Andreeva, ha consolidado su talento natural y una capacidad competitiva que necesitaba ser encauzada. A la rusa le traicionaba muchas veces su propia ansia de dominar. En el equilibrio de su propia madurez según vaya ganando edad, de la experiencia de las grandes citas, ha hallado su potosí en París.

Venció arrasando, derrotó a Maja Chwalinska, 24 años y nº 114, por 6-3 y 6-1 en 1h.22'. La final, primera de Grand Slam para ambas, duró el tiempo que Andreeva precisó para adaptarse al viento y soltar los nervios. Entró tímida, desconfianza del juego del gato y el ratón de una rival de muchos recursos tácticos, aunque a una velocidad de otra era. La apisonadora la puso Andreeva, con golpes definitivos en cuanto halló camino.

Se vio abajo 2-3 en el marcador, no se inquietó. Hizo un rotundo parcial de 9-0. Una trituradora. Con 6-3, 5-0, la dificultad propia de cerrar un triunfo tan relevante.

Prisas, tensión. Entregó dos juegos. Tenía mucha ventaja, la hizo buena. A ojos, entre otros, del actor Brad Pitt.

Conchita Martínez le transmitió su propia calma y experiencia de su título en Wimbledon, tanto de jugadora como de entrenadora de Garbiñe Muguruza, de la final de Roland Garros que perdió en 2000, ante la francesa Mary Pierce, que paradójicamente entregó esta vez la Copa Suzanne Lenglen a la discípula de la oscense. Andreeva, primera rusa en el palmarés desde su paisana siberiana Maria Sharapova en 2012, ya tiene su Roland Garros soñado, su corona preferida. No debería ser el último, ni en tierras francesas ni en el universo Grand Slam. Ha nacido para ganar.

Es su sexto título profesional, en ocho finales, la tercera de una campaña en la que había dominado en Adelaida y Linz. Perdió en Madrid, pero se tomó la revancha ante la ucraniana Marta Kostyuk en 'semis'. Torneo excelente de la nueva reina, la más joven a sus 19 años y 39 días desde que dominara Monica Seles, con un triplete que inició a los 16 y concluyó a los 18 en 1992. Recibe un talón de 2.800.000 euros, la mitad para Chwalinska, que conoció la derrota tras nueve victorias seguidas en Roland Garros, en su estreno en el cuadro principal.

Ascenderá hasta la plaza 21ª del ranking, que es mucho desde la 114. Y con 1.400.000 euros de ingresos, dobla lo que había ganado en el tenis hasta ahora. En 2021 lo dejó unos meses por depresión. Regresó.

Duele la derrota, pero ha hecho mucho.