Considerado, no sólo un sabio, sino también un hombre referencial para millones de seres humanos, un guía vivificante, defensor de lo que se conoce como el renacer islámico, la lucha por la autodeterminación, la defensa de Palestina y sobre todo la resistencia frente a los poderes hegemónicos. Es ante lo señalado por lo que me atrevo a replicar un artículo publicado tiempo atrás (1) para dar cuenta de lo que este ser humano superlativo representa para musulmanes y no musulmanes. Sobre todo, hoy, en que la revolución islámica es sometida a la más dura prueba de sus 48 años de vida, tras las guerras de agresión de junio del 2025 y la iniciada el 28 de febrero pasado por la asociación delictiva imperial sionista. Los cambios en este trabajo serán mínimos, más bien en el ámbito de actualizar ciertos puntos, pues la esencia no es posible de modificar.
En la biografía de este hombre relevante en la historia de la humanidad se señala que es considerado un Marja-e taqlid (2) y en Irán se le llamaba oficialmente Imán en lugar de gran ayatolá; convención a la cual se adhieren sus seguidores. Un teórico político islámico influyente, revolucionario, innovador, conocido sobre todo por desarrollar la teoría del velayat-e faqih , la “tutela del jurisconsulto” (3) pero también profundamente político bajo la profunda consigna “Independencia, libertad, República Islámica”. Hoy, a este hombre lo elevo a la categoría máxima del ser humano, como es ser un revolucionario: el Imam Ruholá Musavi Jomeini, nacido en el seno de una familia de profunda religiosidad en la ciudad de Jomein, en la provincia central iraní de Markazi, ubicada al sur de la capital, Teherán. Tras perder trágicamente a su padre, a los dos años, fue criado por su madre y una de sus tías.
Al terminar sus estudios de secundaria, el joven Jomeini se inclinó por los estudios religiosos y trasladó su residencia a la ciudad santa de Qom. Allí, su religiosidad, su rigurosidad e intelectualidad se mezclaron con su pasión por la política, constituyéndose así, desde muy temprano, en una amenaza para el poder monárquico. Autor de una veintena de textos, profundo conocedor de la teología del islam, su pensamiento, no sólo le proporcionó gran prestigio entre los estudiosos del islam, sino también entre los eruditos de otras confesiones religiosas (4) Imam Jomeini: Un Hombre Sencillo El Imam Jomeini testimonió, en su vida privada, aquello que expresaba como líder. Llevó una vida sencilla, austera, contrario a toda acumulación de riquezas de cualquier tipo material y expresaba aquello con relación al propio clero y el mundo político, pero también en el ámbito de la sociedad iraní.
Crítico de cualquier afán que condujera a conducta corruptas. La definición de democracia del Imán Jomeini se enmarcaba en el marco islámico, distinta las nociones occidentales, dotadas de enorme profundidad. Ejemplares, teniendo en cuenta las líneas de valores y objetivos en todos los planos de la vida. Un Imam que, animó el compromiso en lo religioso en paralelo a los políticos, sociales, morales, manteniendo su compromiso en los ideales revolucionarios, que generaron la intensificación de los ataques de sus enemigos (5) Por ello, los procesos y hechos destacables conseguidos por la revolución islámica bajo su triunfo y guía durante una década, nos hace rememorar cada 3 de junio, desde el año 1989, al pueblo iraní y aquellos que lo acogen como un líder inspirado, el aniversario de su fallecimiento.
Una muerte acaecida a sus 87 años y una década después del triunfo de la revolución islámica que lideró, para derrocar la dinastía de los Pahlavi y cambiar el balance del poder en Asia occidental y comenzar así, a influir como la gran potencia que es la República Islámica de Irán. Un resultado influido fuertemente por las palabras, la acción y hasta el costo de la cárcel a la actividad revolucionaria del Imam Jomeini desde aquel año 1962 cuando ingresó de lleno a la actividad política para cambiar ese Irán monárquico, cervatillo de Estados unidos y otras potencias occidentales, aliada del régimen sionista y convertida en portaviones terrestre para la agresión de los pueblos. Todo ello tuvo una caída estruendosa en esa Daheye Fajr – década del Alba – que comienza con el regreso del Imán Jomeini de su exilio el 1 de febrero de 1979 mediante el “vuelo de la revolución” y culminando con el triunfo definitivo el día 11 de aquel mes. “La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida” es una máxima que suelo tomar del héroe nacional cubano, José Martí, de su libro “Versos sencillos». A ella recurro cuando la reseña da cuenta de la vida y obra de personajes preeminentes, como es la figura señera del Imam Jomeini.
Seres humanos notables, aquellos que generan admiración de tal magnitud que su influencia mueve multitudes. Esto, en aras de sus proyectos colectivos y que a la hora de la muerte convocan a seguir su senda, como objetivo destinado a la creación de un mundo donde los principios de dignidad, soberanía y autodeterminación son elementos claves. Una región bajo el fuego imperial sionista Objetivos convertidos en ejes fundamentales. En momentos claves en los cuales nuestro planeta vive la ofensiva más sangrienta de las últimas décadas, llevada a cabo por los poderes hegemónicos, de Washington y los suyos.
En amplias regiones del mundo y en especial en Asia Occidental, generando con ello una presión y planes de desestabilización, donde destaca la política de máxima presión contra la República Islámica de Irán. El genocidio contra el pueblo palestino. La agresión criminal contra El Líbano, Yemen, Siria, Irak. En el caso específico de Irán, las acciones de Washington y Tel Aviv forman parte de una estrategia de guerra híbrida integral, la cual abarca desde agresiones militares directas y bloqueos económicos hasta sabotajes encubiertos, campañas de desinformación y el uso instrumental de milicias regionales (por ejemplo, en el Kurdistán iraquí) para socavar la estabilidad interna de Irán.
La relación entre Trump y Netanyahu es una “alianza imperial sionista” orientada a mantener una hegemonía asfixiante en Asia Occidental. Una política de "máxima presión" que no varía según el partido gobernante que ocupe la Casa Blanca, sino que responde a un imperativo estructural que no tolera proyectos estatales autónomos. Ante las guerras de agresión, las respuestas de la sociedad iraní a través de sus fuerzas armadas, su pueblo es la defensa sagrada, tal como aquella de la guerra impuesta entre los años 1980-1988. Un ejercicio legítimo de autodefensa y disuasión asimétrica (mediante el uso estratégico de drones, misiles o el control sobre el Estrecho de Ormuz), que avalan y demuestran que Irán posee la capacidad de sostener un rumbo propio e independiente a pesar de décadas de políticas de máxima presión, llevadas a cabo por las “potencias occidentales hegemónicas y arrogantes” Los pueblos de Asia Occidental, en cuyo seno se encuentra el eje de la resistencia se opone a los planes de agresión y acciones bélicas de la alianza imperialista-sionista, con apoyo de una Europa carente del mínimo de soberanía donde destaca el papel servil con el sionismo de los regímenes de Francia, Gran Bretaña y Alemania, convertidos en socios fundamentales de criminales y genocidas.
Sumamos a monarquías árabes traidoras, no sólo respecto a sus propios pueblos, sino que, especialmente al pueblo de Palestina, sometido a un proceso de exterminio y destrucción a manos del régimen nazisionista judío israelí. Una realidad que no se había experimentado en el mundo en los últimos 80 años y que ha significado, entre octubre del 2023 hasta hoy el asesinato del 10% de la población de Gaza, al menos 250 mil víctimas mortales de una población total de 2.4 millones. En todo este marco de terror desatado contra los pueblos del sur global y en especial contra los países y sociedades que se enfrentan a la hegemonía criminal, el legado del Imam Jomeini es enorme. Se atestigua y se comprueba en escritos y en la realidad.
No sólo dejó un país con un orden político que logra conjugar el principio del liderazgo religioso con el de un órgano legislativo electo y jefe del ejecutivo, sino también con un ethos y una imagen nacional completamente nuevos, una actitud de independencia vital. Un hombre íntegro profundamente imbuido de la tradición y la cosmovisión del islam chiíta, pero vio la revolución que lideró y la república que fundó como la base para un despertar mundial de todos los musulmanes. Entre otras numerosas obras emitió proclamas a los hujjaj (6) en numerosas ocasiones, advirtiéndoles de los peligros planteados por el dominio estadounidense en Asia occidental y su entorno, los esfuerzos incansables de Israel para subvertir el mundo islámico y la actitud subordinada hacia Israel y los Estados Unidos. en manos de muchos gobiernos de Asia Occidental. La unidad chiíta-suní fue una de sus preocupaciones permanentes; fue, de hecho, la primera autoridad chiíta en declarar incondicionalmente válidas las oraciones de los fieles chiítas oficiadas por un imán sunita.
Reitero aquello que he escrito del Imam Jomeini y que al paso de los años profundiza aún más esta consideración enaltecedora. Un hombre dotado de una narrativa que guía, que llamaban a la curación definitiva de la mayoría de los vicios y corrupciones “que va a depender de la curación del apego al mundo y al propio ego, puesto que, al curarlos, el alma humana consigue tranquilidad y seguridad y el corazón se sosiega y adquiere la fuerza de la certeza… La fuerza de la voluntad y la decisión domina cada asunto difícil y problemático y facilita y acerca cada camino, aunque fuese largo y pedregoso”. Palabras, ideas profundas que tienen una característica multidimensional, que han hecho del Imam Jomeini un referente amplio en lo espiritual, cultural, político e ideológico. Ese es el Jomeini prestigioso, sagaz, de enorme poder espiritual y político —que un mes antes de su llegada a Teherán había creado el Consejo Revolucionario Islámico, base del gobierno de la que sería a partir del 11 de febrero del año 1979 la República Islámica de Irán— un Jomeini influyente, que con pasión, encabezó una epopeya monumental, que significó el triunfo revolucionario en febrero del año 1979, que cambiaría el curso de la historia, que hasta ese momento se vivía en Asia Central y Occidental y que año tras año ha repercutido de tal forma que se ha constituido en un referente de cambio, lucha y resistencia insoslayable.
Una epopeya histórica, que ha guiado el cambio en el desbalance del poder vivido hasta entonces, en las áreas señaladas, pero también en la Umma, en la comunidad del islam, al generar un proceso revolucionario que ha devenido en un proceso de cambio continuo, constituido en referente indiscutible, para entender los últimos cincuenta años. Por ejemplo, una medida de gran repercusión fue el romper los lazos de Irán con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que mostraría el camino independiente, que se comenzaría a seguir de ahí en adelante. Palestina en el corazón La revolución islámica, en el plano de su política exterior y por decisión e impulso del Imán Jomeini es Palestina. Una revolución centrada en la defensa de su soberanía, pero entendiendo que su propia existencia no podía ser completa sin dar apoyo al pueblo palestino sujeto a un proceso de ocupación, colonización y exterminio desde el momento mismo que nació la entidad nazisionista en mayo de 1948.
No es casual que el Día Mundial de Al Quds, que se expresa como un acto de resistencia global hay sido una de las medidas en favor de apoyar la lucha del pueblo palestino con más influencia en el mundo. Una revolución islámica que, a la par del sostén a la autodeterminación de los pueblos, generó decisiones para la consolidación de su soberanía: nacionalización de la banca, la tierra, las grandes empresas y la explotación de los recursos hidrocarburiferos del país. Una revolución que ha sido un proceso claramente distinto, con características propias. Una revolución formada con las mismas bases de lo que fue la vida del Imam Jomeini: fuertes, sobre rocas y no arena, con valores islámicos intransables, con una profunda fe en las capacidades de su pueblo.
Para este recuerdo del Imam Jomeini extraigo ideas, conclusiones, certezas de las distintas ocasiones que he escrito o me ha tocado hablar de su figura y de su obra. La visión que día a día se consolida respecto a la figura inmortal de este líder carismático, de profunda fe. Un líder religioso, educador, sencillo. Un jurista destacado “primus interpares”, un revolucionario en todo el sentido de la palabra, el escalón más alto del ser humano.
Y así lo he constatado en viajes llevados a cabo en tierras de Asia occidental, donde su figura se yergue junto a mártires y revolucionarios de la región en la lucha contra los poderes hegemónicos. Recuerdo mi viaje, no sólo a Irán, sino también a Palestina y El Líbano. En este último país, en el sur de esta tierra de mártires, la imagen del imán Jomeini está presente en los barrios de Beirut y Saida, en Mleeta, en Nabatiye y en el Bekaa y la frontera que separa a El Líbano de los territorios palestinos ocupados. Ahí donde el crimen, la usurpación y el terror del sionismo se trata de imponer a sangre y fuego y que ha significado sólo en lo que va de este 2026, al menos 5 mil asesinados, el desplazamiento de 1.6 millones de libaneses del sur de su territorio, en una práctica que hace recordar al Tercer Reich.
Es ahí donde el Iman Jomeini se hace presente con fuerza arrolladora. En los muros de la liberada cárcel de Khiam, en las carreteras surcadas de imágenes de los mártires por la libertad de El Líbano conseguida al expulsar al enemigo nacional-sionista el año 2000 tras 18 años de ocupación. Demostrando, de ese modo, el carácter internacionalista del fallecido líder iraní. Una tarea que se repetirá con el ejemplo de la sangre de los mártires que día a día entregan su vida valiosa en pos de la libertad de su pueblo.
Seyed Ruholá Musavi Jomeini ha sido uno de los líderes espirituales más influyentes del mundo, que además de esta impronta llego a ejercer el poder político, lo que marca un sello distintivo y que en cada mensaje su fe en la juventud se manifiesta permanentemente al sostener que en la juventud la voluntad y decisión del ser humano tiene esa lozanía y esa fuerza. Y, que por ello el hombre joven tiene más facilidad de corregirse, mientras que el hombre viejo la voluntad es más débil y la decisión está derruida, por lo que triunfar sobre las fuerzas internas es más complejo. De ahí el llamado a la juventud, a su valor, a su ímpetu. Recordar al Imam Jomeini en esta hora de conmemoración de su partida física es recordar —volver a pasar por el corazón— cada máxima surgida de su experiencia y sabiduría “debemos saber que, si el hombre es negligente de sí mismo y no se empeña en corregir y depurar su alma abandonándola a su suerte, cada día, incluso cada hora, se incrementarán cortinas sobre ella y luego de cada velo, otro velo, hasta el punto de que la luz de la esencia humana se apagará y extinguirá totalmente”.
A 37 años de la partida física del Imam Ruholá Musavi Jomeini su nombre se levanta con más fuerza que nunca. esto cuando el incremento de la islamofobia, la iranofobia llevada a cabo por los gobiernos hegemónicos y arrogantes de Occidente exige llevar la antorcha del Imam Jomeini y su guía perpetua del renacer islámico. Por Pablo Jofré Leal Periodista. Analista internacional. Articulo para HispanTV https://www.hispantv.com/noticias/noticias-de-iran/616196/imam-jomeini-guia-renacer-islamico Es aquel docto en leyes islámica el mismo que es digno de ser imitado en prácticas islámicas en cuanto a los ritos islámicos como ser la oración, o la peregrinación nación a los lugares santos. https://english.khamenei.ir/news/2116/Imam-Khomeini-s-Biography https://www.hispantv.com/noticias/politica/566303/jomeini-iran-pahlavi Principales logros del imán Jomeini en su s años de liderazgo en el gobierno de la revolución islámica.
Establecimiento de un Gobierno islámico basado en el Corán y la escuela Ahlul- Bait. Normas islámicas y Coránicas en los centros gubernamentales. Valores coránicos hacia los valores humanos. Independencia y la libertad de hombres y mujeres tanto en el aspecto político como en lo cultural y lo científico.
Expulsión de los consejeros estadounidenses y espías del país. Aniquilación de la policía secreta del Sha conocida como SAVAK. Clausura de la embajada de Israel y el establecimiento de la embajada de Palestina. Clausura de las bases de Estados Unidos en territorio iraní.
Formación de miles de fundaciones, centros islámicos – culturales en Qom y otras ciudades. Establecimiento del movimiento de la construcción, movimiento formado por miles de Jóvenes revolucionarios y voluntarios para paliar y mejorar los deterioros dejados por la monarquía. Construcción de caminos y rutas, hospitales y centros sanitarios, escuelas, plantaciones, llevando agua, electricidad teléfono y gas a las más lejanas aldeas dentro del país. Movimientos de alfabetización.
Fundación del Cuerpo de Guardianes de la revolución islámica. Fundaciones de comités de ayuda “Imam Jomeini” (movimiento que atiende las necesidades de miles de familias y que posteriormente tuvo sus sucursales en algunos países árabes del Líbano e Irak. Establecimiento de relaciones con el mundo del islam. Dar la participación a las mujeres en todos los campos sociales, políticos, culturales, espirituales, económicos; entre otros.
Elevación del espíritu de orgullo y autoconfianza en la sociedad. Difusión de la cultura de la sencillez, modestia y una vida sana y la lucha contra el consumismo. Camino a la autosuficiencia. https://articulo.islamoriente.com/article/los-nucleos-de-poder-del-estado-islamico-legalidad-legitimidad-y-soberania Hujjaj. Dícese de los participantes en la peregrinación a la Ka'aba en la ciudad santa de La Meca. https://es.irancultura.it/Ir%C3%A1n-recuerda-el-34-aniversario-de-la-desaparici%C3%B3n-del-im%C3%A1n-Jomeini/