La reciente encíclica del Papa León XIV sobre la IA podría dar inicio a toda una oleada de trabajadores que buscan ser eximidos del uso de la inteligencia artificial, aduciendo motivos religiosos. Una ingeniera en software de Carolina del Norte lo logró el mes pasado, según informa. Business Insider . Erin Maus, Universalista Unitaria, buscó en abril que la compañía tecnológica de entretenimiento en la que trabaja, y es progresista, la eximiera de usar la IA porque dijo que no estaba en línea con sus creencias religiosas debido a temas ambientales y éticos.
En mayo le otorgaron la exención a Maus, justo antes de que el Papa se expidiera sobre la IA. “Escribo y reviso mi código a mano, algo que suena a locura”, le dijo Maus al Business Insider. “Pero hace solo dos años no había otra forma de hacerlo”. Es probable que Maus no sea la única persona que busque este tipo de exención, en una época en que las compañías invierten tanto en la IA y hasta obligan a los empleados a utilizar esa tecnología. En EE.UU. la cantidad de empleados que dicen utilizar la IA al menos unas veces al año se ha casi duplicado del 21% al 40% en 2025, según Gallup . La postura del Vaticano suma un nuevo argumento al debate labora Ahora las palabras del Papa y su documento teológico oficial podrían darles argumentos sólidos a los empleados que se resisten. “En la era de la inteligencia artificial, en la que la dignidad humana corre el riesgo de verse eclipsada por nuevas formas de deshumanización, tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos”, escribió el Papa en su encíclica de 43.000 palabras titulada Magnifica Humanitas y que se publicó el mes pasado.
Escribió que la IA está deshumanizando a la sociedad al “traducirlo todo, incluso el misterio de la persona, en datos y rendimientos” y convocó a la industria tecnológica a evitar “la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles”. El Papa además escribió que “también una ralentización en la adopción de la IA no significa estar en contra del progreso, sino ejercitar un cuidado responsable hacia la familia humana”. El llamado a ralentizar la adopción de la IA podría ser suficiente para que algunos empleados argumenten que no se les debería requerir que la usen en el desempeño de su trabajo. “Cuando habla, lo hace como pontífice, como figura religiosa, por lo que se refiere a estos temas de la dignidad humana como temas religiosos, teológicos”, le dijo a HR Brew este mes Jonathan Segal, abogado laboral y socio de Duane Morris. “Creo que es inevitable que algunos empleados se apoyen en eso para decir que no pueden usar la IA porque está en conflicto con su creencia religiosa”. El título VII del Acta de Derechos Civiles de 1964 indica que los empleadores deberán adecuarse razonablemente a la situación de conflicto que pudiera surgir en el desempeño de las tareas de empleados con creencias religiosas sinceras a menos que la adecuación cree un indebido problema para el empleador.
No sería exagerado pensar que algunos de esos pedidos podrían merecer que se los considere en serio. Hace unos meses Rex Healthcare acordó pagar US$150.000 como acuerdo en un litigio en que la Comisión de Iguales Oportunidades de Empleo en EE.UU. acusara a la compañía de negarse ilegalmente al pedido de un empleado remoto para eximirse de la obligación de aplicarse la vacuna contra el COVID-19 por motivos religiosos. “Creo que esto abre una puerta, o traza al menos un mapa de ruta, para que los empleados puedan presentar solicitud de exención”, le dijo Segal a HR Brew. “Lo que han dicho los tribunales, y definitivamente dijo la EEOC, es que como proposición general no tenemos que cuestionar la legitimidad de las creencias religiosas sinceras».