Kimi Antonelli jamás olvidará este domingo 7 de junio de 2026. El italiano de 19 años (25 de agosto de 2006, Bologna), en su segunda vez en F1 en las calles del Principado, ya tiene su primer triunfo en el GP de Mónaco de F1, la carrera que todos sean tener en su palmarés, y ñlo hizo mostrando una superioridad insultante, digna de campeón, desde el inicio, y nervios de acero en un final que todo aficionado hubiera firmado: una bandera roja a falta de 10 giros que hacía que Kimi y Hamilton se jugaran el triunfo en una segunda salida en parado, al sprint, en una carrera que fue un festival de sanciones para muchos pilotos. Cruzó la meta en tercera posición Russell, pero con un 'drive through' por cumplir que le llevó a la 14ª posición final. Un desastre que hace que Kimi aumente su ventaja en el Mundial hasta los 68 puntos de ventaja sobre su compañero tras solo 6 citas.
El podio entonces podía ser para Gasly, que adelantó a un Hadjar falto de potencia en la salida final para ponerse 4º, pero tenía una sanción de 5" por cumplir. Eso dejaba a Hadjar 3º en la clasificación final, pero de nuevo, con suspense: El podio quedaba en duda, porque Hadjar estaba pendiente de ver si recibía una sanción tras la carrera. Una locura. Antonelli, sublime El joven talento de Mercedes, que cada vez tiene más cara de campeón del mundo, conquistó así su 5º triunfo consecutivo, un repóker que, atención, de los pilotos de la parrilla actual solo lo lograron Verstappen y Hamilton.
Y desde este domingo, Kimi se suma a esa lista (lejos aún del récord de las 10 consecutivas de Max en 2023) con una lección de madurez y de control de los nervios y la tensión digna de un piloto mucho más veterano. Digna de un piloto especial, como lo que vio Toto Wolff cuando el chico tenía 12 años al incorporarlo en la academia de Mercedes como su particular Verstappen. Con su quinto triunfo en las primeras 6 carreras, unido al 4º puesto de Russell, Kimi aumenta su ventaja en el liderato del Mundial de F1 respecto a un Russell que volvió a hundirse. El italiano iba a lograr el triunfo arrasando, con una facilidad sorprendente, demoledora ante los Ferrari, con una ventaja de 29 segundos sobre un Lewis Hamilton que tenía una sanción de 5 segundos y un Leclerc que estaba rodando detrás del inglés para por lo menos sumar un 2º puesto en casa.
La carrera estaba ya vista para sentencia. Una procesión sin historia, como suele ocurrir en Mónaco, donde el triunfo se decide más los sábado que el domingo, que en un trazado tan estrecho en el que es imposible adelantar, suelen ser un mero trámite. Pero Mónaco le recordó al mundo por qué esta pista es tan especial. En cualquier momento, la tranquilidad y la monotonía pueden convertirse en locura.
La cita estaba estabilizada, con Kimi 1º, Lewis y Leclerc peleando por el 2º puesto y Russell 4º ante un Hadjar que había sufrido con su motor, pero que seguía resistiendo. Pero de un momento a otro, todo cambió. Entre barreras, cualquier error puede ser un accidente y originar un 'Safety Car'. Ocurrió.
En la vuelta 61, a falta de solo 18, Lance Stroll se fue contra el muro con su Aston Martin y eso provocaba la salida del coche de seguridad del día. Y tras la reanudación, con Kimi Antonelli teniendo que atacar de nuevo para despegarse de Hamilton, Leclerc, que estaba enfadadísimo con Ferrari por una polémica decisión que favorecía a Lewis, se fue contra el muro por su enésimo problema de frenos justo cuando Kimi tiró del grupo en la resalida. A falta de 10 vueltas, la carrera se paraba con bandera roja. Mónaco ponía a prueba de nuevo a un Kimi que ya tenía su primer triunfo a tocar, lo estaba rozando con los dedos.
Kimi había sentado cátedra durante toda la cita. No falló en la salida, su gran debilidad este año, y tiró con un ritmo endiablado. Había demostrado un temple de campeón y una velocidad demoledora, de súper estrella, con una superioridad incluso insultante al volante de su Mercedes. Pero de nuevo, debía colocarse en el cajón de la primera posición de la parrilla parea una salida final en parado en el que seríaun desenlace al sprint de 8 giros.
Es como si el destino hubiese querido devolverle al público lo que perdieron de inicio, con un abandono de Max Verstappen en los primeros metros, en la salida, por un problema de motor. Tras la espectacular batalla que Kimi ganó en clasificación a Verstappen, Hamilton y Leclerc, todos esperaban una tensa lucha entre el joven talento y el tetracampeón. Todos esperaban que Max pusiera el modo depredador e intentara atacar o por lo menos ejercer una presión asfixiante a Antonelli. Podía ser otro gran examen para el joven transalpino.
Pero ese duelo se esfumó. Sin embargo, tras la bandera roja, Kimi debía vérselas contra el 7 veces campeón, el piloto del que aprendió en Mercedes, el piloto al que tuvo que reemplazar en la firma de la estrella con solo 18 años en 2025. Asumió ese testigo. Maestro y aprendiz, súper campeón y aspirante, frente a frente.
Si Kimi fallaba en la salida, Hamilton podía hacer historia y conquistar su primera victoria con Ferrari en su segundo año de rojo. Si Kimi ganaba, hubiese enviado un mensaje más que definitivo de que su nivel es imparable y va a por el campeonato al no temblar a 8 giros para el final ante Hamilton, precisamente, ante el coche que mejor sale de toda la parrilla, el Ferrari, un cohete en los primeros metros. Pero ocurrió lo segundo. Antonelli lo bordó también ahí, cuando más quemaba el volante.
Venció a lo grande. ¿Dónde está el techo de Kimi? Kimi Antonelli se ha adaptado a la perfección a los nuevos y tan discutidos coches de esta reglamentación actual. No llevaba toda una vida conduciendo un F1, solo un curso, y su adaptación ha sido camaleónica. Y al volante del mejor coche, está aprovechando la superioridad de su Mercedes, y en Mónaco envió el mensaje definitivo que debe hacer temblar a todos.
En un trazado donde el motor no cuenta tanto y sí las manos, ganó a los mejores en clasificación y no le tembló lo más mínimo el pulso para liderar la carrera desde el inicio y escaparse a toda velocidad hacia el triunfo, su primer Mónaco. Y los que le quedan. ¿Dónde está el techo de este chico? Es la pregunta que hay que hacerse después de tal demostración de superioridad. La carrera de este domingo solo dejó una duda: saber qué hubiese pasado si Max Verstappen no hubiera tenido que abandonar a las primeras de cambio.
Pero por lo que demostró en pista, parece que Kimi hubiese ganado pasara lo que pasara, aunque hubiese caído un meteorito en el circuito. Fue arrollador. Antonelli dejó grandes lecciones. La primera, su ambición inicial.
Podía haber optado por no arriesgar, por simplemente manterse delante, sin cometer errores, consciente de que nadie le iba a pasar. Pero de eso nada. No está en su ADN. Nada de gestionar, lo suyo es acelerar.
Atacó de inicio entre muros y en 9 vueltas ya tenía 5 segundos de margen. Y se fue a otro planeta. Pudo hacer la única parada gratis y salió de boxes con 17 segundos de margen sobre Hamilton. Solo le quedaba disfrutar y no cometer errores.
Lo hizo, pro además, manteniendo el pie a tabla, a lo campeón, siendo el más rápido en todo momento, rodando un segundo por vuelta más rápido que Hamilton cuando ya disponía de 29 segundos de margen. Una bestia. Y luego, llegó la prueba de fuego final. Su cara a cara ante Hamilton.
Ni ahí dudó. George se hunde aún más Mientras, George se pregunta cómo mejorar su pilotaje, hundido, viendo como la joven estrella le ha adelantado por izquierda y por derecha dentro del box de Mercedes, algo que recuerda a lo que le pasó a Norris en el inicio del Mundial pasado. No solo Kimi le pasó por encima en todo el fin de semana, además, perdió lo que podía haber sido un podio de la forma más incomprensible. El inglés le había ganado la batalla a Hadjar y los abandonos de Max y el de Leclerc a falta de 10 giros le podían permitir remontar del 6º al 3º final.
Pero fue sancionado con 5 segundos por exceder los límites de velocidad, y para colmo, durante el coche de seguridad, cumplió mal su sanción en boxes y le cayó un 'Drive Through'. Un desastre para el inglés. El pasado año, Lando supo reaccionar a la vez que Oscar cometía errores para ser campeón. Russell puede hacerlo, queda mucho Mundial, pero a diferencia de Piastri, ahora mismo, se hace difícil pensar que Kimi pueda diluirse tras tal exhibición.
Ante él, tiene al chico de los récords. El piloto más joven de la historia en lograr una pole, el más precoz de siempre en liderar el mundial, el más joven en lograr una vuelta rápida, y el más joven de la historia en ganar 2, 3, 4 y 5 carreras (lo hizo de forma consecutiva). Y muchos récords más. Sus números son increíbles.
Sainz puntúa y Albon le ayuda Piastri (5º), Lawson (6º), Lindblad (7º) Albon (8º), Hülkenberg (9º) yOcon (10º), completaron el Top-10 tras un final de carrera de muy mala suerte para Sainz. En un principio, los dos Williams podían acabar en los puntos tras una montaña rusa de emociones para los de Grove. La carrera marchaba perfecta para ellos. Sainz y Albon se ayudaron parando al grupo de coches para hacer sus paradas, intercambiando posiciones a propósito para hacer un tapón que les permitiera mantener posición.
Pero todo cambió con el 'Safety'. Lindblad les robaba la cartera y Sainz pasaba al 11º. Los puntos podían escaparse. Sin embargo, el abandono de Leclerc, contra el muro en la resalida tras el coche de seguridad, devolvía al español a la zona de puntos.
Pero la cosa no acabó bien para Carlos. Un toque en Loews le dejaba sin esos puntos tan luchados. Alonso, un test en carrera Fernando Alonso no tenía opciones de puntuar con un coche muy difícil de conducir, con muchos problemas acumulados, pero decidió resistir en una carrera de supervivencia. Sin errores, lo intentó de todas formas, con una estrategia distinta, parando en los primeros giros, algo que le permitía rodar con aire limpio para seguir acumulando kilometraje a su coche.
Y si pasaba algo, intentaría ganar cualquier plaza. El ovetense pudo así terminar la carrera en el 12º lugar tras los mencionados abandonos de Max, Norris, Leclerc y los de 'Checo' Pérez, Bortoleto, Bearman y Bottas, al margen del de su compañero Stroll.