Coches Eléctricos ¿Tiene sentido? Europa se propone lmitar las distracciones durante la conducción, introduciendo sistemas de seguridad que también distraen Desde julio de 2026, todos los coches nuevos deberán estar equipados con un sistema de alerta de distracciones para poderlos matricular. Los pitidos de advertencia son el pan de cada día para muchos conductores. Gemini Fran Cabrera 07/06/2026 12:30 Actualizado a 07/06/2026 12:30 En los últimos años, subirse a un coche nuevo implica experimentar una sutil pero constante sinfonía de pitidos y avisos que salen del salpicadero.
Desde asistentes de velocidad que alertan ante el más mínimo exceso hasta correctores de trayectoria que intervienen en el volante, la tecnología actual parece decidida a tutelar cada uno de nuestros movimientos. Lejos de relajarse, esta tendencia está a punto de ir a más, transformando el habitáculo en un entorno donde la supervisión del conductor será más proactiva, minuciosa y, para muchos, intrusiva. Esta evolución responde a una estrategia centralizada de la Unión Europea dentro de su denominado marco de seguridad vial "Vision Zero", cuyo objetivo es alcanzar el umbral de víctimas cero para el año 2050. Bajo el amparo del Reglamento General de Seguridad (GSR2) , desde 2024 Bruselas ha venido introduciendo asistentes obligatorios en fases sucesivas.
La novedad radica en que los requisitos se vuelven todavía más estrictos para cualquier coche que pretenda salir de un concesionario a partir de julio, extendiendo tecnologías que antes solo se exigían a los nuevos desarrollos de fábrica a todas las matriculaciones nuevas. La Unión Europea impondrá nuevos requisitos para las matriculaciones. El sistema ADDW y la llegada de las cámaras antidistraccioes al habitáculo El núcleo de esta nueva oleada de control se centra en mitigar las distracciones al volante, un factor que la DGT y sus homólogos europeos sitúan detrás de alrededor del 30% de los siniestros mortales. Para combatir este problema, la Unión Europea introduce la obligatoriedad del sistema ADDW (Advanced Driver Distraction Warning), o Alerta Avanzada de Distracción del Conductor.
A diferencia de los primeros detectores de fatiga, que deducían el cansancio mediante algoritmos indirectos como los movimientos del volante o las pisadas de línea, el ADDW requiere una monitorización directa y en tiempo real de la cara del conductor. A nivel técnico, esto se traduce en la integración obligatoria de cámaras de infrarrojos situadas en la columna de dirección, el salpicadero o cerca del retrovisor interior. Están diseñadas para registrar de forma continua la posición de la cabeza, los patrones de parpadeo y, de manera muy específica, la dirección exacta de la mirada del conductor tanto a plena luz del día como al conducir por la noche. El objetivo de la UE es conseguir cero víctimas en 2050. ¿Cuánto tardará en empezar a pitar el coche?
El funcionamiento del sistema ADDW está estipulado por los textos delegados de la Comisión Europea en función de la velocidad de desplazamiento. La tecnología se activa de forma automática en cuanto el vehículo supera el umbral de los 20 km/h. A partir de ese momento, el software divide el entorno visual del conductor en diferentes áreas de atención, prestando especial cuidado a las zonas que se alejan de la carretera, como la consola central, el cuadro de mandos o la zona inferior del habitáculo. Si circulas a una velocidad comprendida entre los 20 km/h y los 50 km/h, el coche permitirá que apartes la mirada de la vía durante un máximo de 6 segundos antes de intervenir.
Sin embargo, cuando la velocidad supere los 50 km/h, el margen de tolerancia se reduce a solo 3,5 segundos. Si tu mirada se queda buscando una lista de reproducción en la pantalla, o si atiendes una interrupción de los pasajeros traseros más allá de ese límite, el coche empezará a mostrar avisos en el cuadro de instrumentos y pitidos o vibraciones en el asiento o el volante. Estas alertas se irán haciendo más intensas si la distracción persiste. Muchos usuarios consideran que las advertencias son muy molestas.
El delicado equilibrio entre seguridad vial y privacidad a bordo La implantación de cámaras orientadas hacia el conductor de forma permanente despierta interrogantes acerca de la privacidad y la gestión de datos sensibles. Para resolverlos, la normativa impone restricciones técnicas que impidan que los habitáculos se conviertan en zonas de vigilancia masiva. El reglamento prohíbe el uso de información biométrica, lo que significa que el sistema está calibrado para identificar hacia dónde miran los ojos, pero carece de la capacidad o el permiso legal para reconocer la identidad. Además, el procesamiento de las imágenes se realiza bajo un estricto esquema de bucle cerrado.
Los datos se procesan localmente y al vuelo en el propio hardware del vehículo. No se almacenan de forma permanente ni existe la posibilidad de que sean transmitidos a terceros mediante las conexiones inalámbricas, ya sean aseguradoras o autoridades de tráfico. La única excepción de registro técnico de datos se vincula a la caja negra (Event Data Recorder), también obligatoria, que guarda parámetros técnicos limitados a los segundos previos y posteriores en caso de que ocurra un accidente grave. Temas Coches Eléctricos