Por: Humaira Ahad Cuando las luces se apagaron en el Complejo Deportivo Shahid Naimi, Helma, alumna de cuarto grado, y Elham, estudiante de quinto grado, seguían en la cancha de voleibol. Según sus compañeras de equipo y familiares, ambas niñas entrenaban con el equipo juvenil de voleibol de Lamerd la tarde del 28 de febrero de 2026 en Lamerd, una localidad situada en la provincia meridional iraní de Fars. Tan solo unos instantes antes, el pabellón deportivo resonaba con el agudo sonido de los silbatos, el ritmo de los ejercicios de entrenamiento y el golpe de los balones de voleibol contra el suelo. Entonces, un ataque con misiles estadounidense-israelí en las inmediaciones del complejo sumió las instalaciones en la oscuridad.
En medio de la confusión, jugadoras, entrenadores y niños comenzaron a dirigirse hacia las salidas. Pero nunca lograron escapar. Según residentes, personal hospitalario y familiares, un segundo misil estadounidense-israelí detonó momentos después sobre el pabellón deportivo, perforando el techo y lanzando miles de fragmentos de alta velocidad sobre la cancha. Los médicos señalaron que Elham ya había fallecido antes de llegar al hospital.
Helma, sin embargo, consiguió caminar por sus propios medios hasta la ambulancia. Los testigos afirman que ni siquiera presentaba manchas visibles de sangre. Helma le dijo a su entrenadora: “Siento como si algo hubiera entrado en mi cuerpo”. Levantó su camiseta y mostró lo que parecía ser un pequeño fragmento semejante a una cuchilla.
No parecía una herida grave. Helma aparentaba estar más lejos de la muerte que cualquier otra persona presente. Sin embargo, según relató su tío, aquel pequeño fragmento negro había penetrado en su corazón y, alrededor de las siete de la tarde de ese mismo día, los esfuerzos del personal médico no lograron salvarle la vida. Posteriormente, trabajadores del hospital describieron casos en los que las heridas externas parecían leves, pero los daños internos resultaban devastadores.
Iliya Jatami, un niño de sexto grado, y su entrenador, Mahmud Nayafi, que jugaban al fútbol en un campo cercano, también murieron a causa de los mismos fragmentos liberados por el misil estadounidense. Avina Barzegar, de apenas dos años, fue la víctima más joven de este ataque estadounidense-israelí. Según su familia, murió mientras se encontraba en un quirófano y aún tenía el chupete en la boca. Sin embargo, los ataques no terminaron allí.
Un tercer misil lanzado por Estados Unidos e Israel impactó en la carretera de circunvalación de Lamerd y causó la muerte de tres trabajadores. Dos de ellos se encontraban desempeñando sus labores en ese momento, uno procedente de Lamerd y otro de Mamasani, también en la provincia de Fars, mientras que la tercera víctima era un ciudadano afgano. El número de víctimas civiles fue mucho más allá de esos trabajadores. Entre los fallecidos figuraba una ama de casa que se encontraba sentada frente a su vivienda cuando el misil impactó.
También murieron un empleado de una tienda de comestibles, un peatón visitante procedente de Noruega que se encontraba dentro de una farmacia, el subdirector de aduanas de la Zona Económica Especial de Lamerd y varios estudiantes universitarios. La responsable del departamento de resonancia magnética del Hospital de Lamerd se lanzó instintivamente sobre su hija al escuchar la explosión. La niña sobrevivió, pero ella no. El ataque, perpetrado el primer día de la guerra de agresión de 40 días contra Irán, causó la muerte de 24 civiles inocentes y dejó más de 130 heridos.
Entre los lesionados se encontraba una estudiante que perdió la vista. Un residente declaró que los fragmentos penetraron en su cuerpo “como cuchillas” y que, al igual que ocurrió con Helma, le destrozaron el hueso de una pierna aunque la herida externa apenas era visible. La tragedia continúa atormentando a las familias supervivientes. El hermano de una de las estudiantes universitarias fallecidas en el ataque sufrió una lesión medular y todavía no ha sido informado de la muerte de su hermana.
A partir de los lugares donde detonaron los misiles estadounidense-israelíes, se ha confirmado que impactaron en zonas civiles densamente pobladas y con intenso tránsito diario de personas. 📸🎥 BBC confirma uso de misiles PrSM por EEUU en Lamerd (Irán): Ataque del 28 de febrero dejó 21 muertos, incluidos niños. Videos muestran detonaciones sobre zonas residenciales Este misil explota en el aire y dispersa fragmentos, siendo el único capaz de alcanzar ese objetivo pic.twitter.com/unXMRf8Lm0 — HispanTV (@Nexo_Latino) April 1, 2026 ¿Utilizaron EEUU e Israel una nueva arma letal en estos ataques? Las paredes, puertas y ventanas de la ciudad están perforadas por cientos de orificios de distintos tamaños. Diversos informes sugieren que un nuevo misil denominado Misiles de Ataque de Precisión (PrSM) fue probado por primera vez sobre la población de Lamerd por la maquinaria bélica estadounidense-israelí.
El PrSM es un sistema de armas superficie-superficie capaz de alcanzar objetivos situados entre 60 y 500 kilómetros de distancia, mucho más allá del alcance de cualquier sistema convencional de artillería o de misiles. Los misiles están impulsados por cohetes y guiados mediante un sistema de navegación inercial asistido por GPS. El PrSM es fabricado por la división Missiles and Fire Control de la empresa estadounidense Lockheed Martin. La compañía lo describe como un “misil de ataque de precisión de largo alcance de nueva generación”.
Compartiendo una imagen en la red social X, Max Blumenthal, fundador y editor del portal The Grayzone , escribió que el director ejecutivo de Lockheed Martin, Jim Taiclet, dijo a los inversores que la guerra estadounidense-israelí contra Irán y las ofensivas en toda la región representan una “oportunidad de oro”, mientras que “Lockheed probó su nuevo Misil de Ataque de Precisión en un partido de voleibol de niñas en Lamerd, Irán, el 28 de febrero, causando decenas de muertos y heridos”. Al describir esta arma, el comandante del Mando Central de Estados Unidos (Centcom), almirante Brad Cooper, afirmó que el PrSM proporciona al ejército estadounidense una “capacidad de ataque profundo sin parangón”. Cada misil PrSM transporta 180 000 perdigones de tungsteno. Cuatro misiles equivalen a 720 000 proyectiles dispersados sobre una pequeña sección de Lamerd, una ciudad de apenas 30 000 habitantes.
Eso equivale a 24 proyectiles de tungsteno por cada hombre, mujer y niño de la ciudad, lo que sugiere una extraordinaria concentración de potencia de fuego desplegada por Estados Unidos e Israel sobre una zona civil. El primer misil explotó sobre el barrio residencial de Isar; el segundo, un poco más lejos, sobre la zona residencial de Toljandaq; el tercero volvió a detonar sobre Isar; y el cuarto explotó sobre una escuela primaria y el complejo deportivo Shahid Naimi. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baqai, declaró que “las fuerzas estadounidenses dispararon misiles PrSM contra un barrio residencial de Lamerd, impactando directamente un pabellón deportivo lleno de civiles, incluidos adolescentes que practicaban voleibol, mujeres, hombres y una indefensa niña de dos años”. “Ya no existe ninguna duda de que no se trató de un accidente ni de ‘daños colaterales’, sino de una decisión premeditada del régimen estadounidense para probar su nuevo sistema de armas sobre civiles iraníes en una zona residencial. Un acto tan cruel constituye un crimen de guerra evidente y despreciable”, escribió en una publicación en redes sociales el 25 de mayo.
La firma McKenzie Intelligence también afirmó que Lamerd se encontraba “dentro del alcance ampliado” del misil y que “el Mando Central de Estados Unidos ha admitido haber utilizado misiles PrSM en ataques lanzados desde el desierto de un país del Golfo (Pérsico) no identificado contra Irán durante las primeras fases del conflicto”. Irán acusa a EEUU de ataque deliberado en Lamerd el 28 de febrero | HISPANTV Irán ha acusado a EE.UU. de cometer un “flagrante crimen de guerra” al atacar un polideportivo civil que dejó 24 muertos y 130 heridos el pasado 28 de febrero. Análisis de los medios occidentales sobre el PrSM Informaciones y análisis posteriores, incluidos los realizados por medios occidentales, también identificaron el armamento utilizado en Lamerd como el misil PrSM. Estas conclusiones han atraído una atención adicional hacia el diseño de explosión aérea del arma y sus efectos en zonas civiles pobladas.
El diario británico The Times publicó una investigación en la que afirmó haber verificado vídeos de dos ataques en Lamerd, así como imágenes posteriores a los bombardeos estadounidense-israelíes. Los periodistas del periódico y expertos en armamento concluyeron que las “características del arma, las explosiones y los daños observados son compatibles con un misil balístico PrSM de corto alcance, diseñado para detonar justo encima de su objetivo y dispersar pequeños proyectiles de tungsteno en todas direcciones”. Por su parte, The New York Times informó que examinó vídeos e imágenes satelitales de Lamerd y evaluó las características de los ataques. El análisis concluyó que probablemente se utilizó un misil PrSM, un arma de explosión aérea diseñada para detonar sobre el objetivo y dispersar fragmentos de tungsteno sobre una amplia superficie.
Las imágenes posteriores al ataque mostraban patrones de impactos distribuidos en lugar de grandes cráteres, una característica atribuida a la dispersión de fragmentación. Un análisis independiente realizado por The Washington Post revisó imágenes satelitales y grabaciones a nivel del suelo y concluyó que los patrones de destrucción observados eran compatibles con una detonación aérea y no con ojivas explosivas de impacto directo. Cartografía de los objetivos del ataque estadounidense-israelí El Complejo Deportivo Shahid Naimi acogía sesiones ordinarias de entrenamiento la tarde del 28 de febrero, cuando varios equipos juveniles y grupos escolares se encontraban dentro de las instalaciones. Según los residentes, el pabellón cubierto estaba siendo utilizado por un equipo femenino de voleibol, mientras que otra sección del complejo y un campo abierto adyacente eran ocupados por un grupo masculino de fútbol.
En el momento del ataque, el complejo albergaba simultáneamente un entrenamiento de voleibol femenino y una actividad de preparación futbolística masculina en áreas contiguas. Entrenadores y personal escolar supervisaban actividades regulares previas a competiciones provinciales. La instalación, identificada en registros municipales y plataformas cartográficas locales como un centro recreativo y educativo civil, era utilizada regularmente por programas deportivos escolares y equipos juveniles antes del ataque estadounidense-israelí. Estaba situada dentro de una amplia zona residencial de Lamerd, conectada mediante rutas peatonales con viviendas cercanas, pequeños comercios y una carretera de circunvalación ubicada a escasa distancia.
Según testimonios de supervivientes, el primer ataque estadounidense-israelí se produjo cerca de una instalación o espacio abierto situado fuera de la estructura principal del pabellón. Los testigos describieron que esta primera explosión provocó una interrupción repentina del suministro eléctrico en el gimnasio, sumiéndolo en la oscuridad y la confusión. Las actividades de entrenamiento fueron interrumpidas abruptamente mientras atletas y entrenadores intentaban localizar las salidas. El segundo ataque estadounidense-israelí, ocurrido poco después, habría detonado sobre la estructura del pabellón o en sus inmediaciones.
Las descripciones de los testigos sugieren un patrón de explosión aérea, con fragmentos dispersándose a través del techo y el interior del edificio. El pánico se apoderó del recinto mientras los niños intentaban evacuar a través de salidas limitadas y en condiciones de escasa visibilidad. Según los residentes, la rapidez con que se sucedieron los ataques dejó prácticamente sin tiempo para la evacuación. Un tercer impacto fue reportado en la carretera de circunvalación de Lamerd, a corta distancia del complejo deportivo, afectando otra zona de tránsito civil y circulación de vehículos.
Los testigos describieron este tercer ataque como responsable de una devastación generalizada en una zona densamente transitada. Fuentes médicas y municipales señalaron que las lesiones por fragmentación fueron tan extensas que alcanzaron a personas que se encontraban dentro de vehículos, fuera de comercios y en patios residenciales cercanos. Más de cuatro meses después, los fragmentos de los misiles estadounidenses PrSM siguen siendo visibles en viviendas destruidas, muros perforados y vidas permanentemente marcadas por la pérdida. Para las familias de Helma, Elham, Avina y las demás víctimas, Estados Unidos e Israel mataron a sus hijos en lugares donde deberían haber estado más seguros: pabellones deportivos, barrios residenciales y espacios familiares donde transcurría la vida cotidiana.
Texto recogido de un artículo publicado en Press TV