Por Fausto Triana Cuando ya en sus primeros dos días de visita a España, Su Santidad deslizó cuestiones de palpitante actualidad, ahora en la sede del Parlamento habló media hora con pronunciamientos de profundo calado. Dejó en su histórica intervención frases trascendentales como “el trágico drama migratorio» que ofrezca una respuesta “capaz de garantizar protección, acogida y oportunidades reales de integración a quienes emigran”; o “la pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente”. El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, presidente del conservador Partido Popular (PP), se mostró emocionado con las palabras del Santo Padre, que aseguró suscribir “en su totalidad”, sin entrar en detalles. Roberto Francis Prevost comenzó el día con una entrevista con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la sede de la Nunciatura, donde se aloja.
A continuación, fue recibido en el Congreso de Diputados por los titulares de la Cámara Baja, Francina Armengol, y del Senado, Pedro Rollán. El portavoz en el Congreso de ERC de Cataluña, Gabriel Rufián, calificó de correcto el discurso del Papa León XIV, y aprovechó para criticar al PP y la ultraderecha de Vox por aplaudir las palabras del pontífice sobre el bien común o la inmigración, que «vetan con sus votos semana a semana». Después de escuchar las palabras de Armengol, la máxima autoridad del Vaticano hilvanó un discurso con palabras medidas, pero de fuerte contenido e impacto en la opinión pública, como sus reflexiones: “la convivencia de la vida humana es una meta de la civilización”, o “la discrepancia no conlleva a la humillación”. Acerca del panorama actual, defendió la idea de la paz que «reclama una palabra pública que respete a quien piensa distinto, instituciones puestas al servicio del encuentro y una memoria histórica que busque la verdad y la reconciliación».
En esa línea, expresó su preocupación de que en Europa vuelva a presentarse el rearme como respuesta casi inevitable ante la fragilidad del escenario internacional. «La verdadera seguridad, en cambio, nace de la justicia, del diálogo paciente, del respeto al derecho internacional y de una política capaz de poner la vida de los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra», sentenció. En otro capítulo de su visita a España hasta el 12 de junio, en la Conferencia Episcopal emplazó a los obispos «a responder con la escucha, la verdad, la justicia, la reparación y un compromiso cada vez más decidido en la prevención y la cultura del cuidado». Se refirió así ante la «plaga» de los abusos, un asunto espinoso que gravita sobre la Iglesia católica, con numerosos reclamos también en el país ibérico. Prevost desarrolla una intensa agenda aquí, que ya incluyó un discurso en el Palacio Real, visita a un centro de ayuda a personas vulnerables y con distinto tipo de problemas, y un encuentro con más de 600 mil jóvenes en la Plaza de Lima.
Además, presidió el Corpus Christi y ofició una homilía en la Plaza Cibeles ante millón y medio de personas; y sostuvo una velada con representantes del arte, deporte, educación, empresas y sindicatos. mem/ft