Esta semana, THQ Nordic daba el pistoletazo de salida al acceso anticipado de uno de los juegos más únicos que he tenido el gusto de probar en un tiempo. Se trata de Fatekeeper, un RPG de acción que hizo sonar las alarmas en redes con dos buenas premisas: una, que a todas luces sería el heredero espiritual de Dark Messiah; y otra, que sencillamente tenía pintaza. Ahora, veo que las expectativas se han cumplido. No tanto porque sea solo bueno, sino también porque es único.
Antes de meternos en vereda, creo que merece la pena hablar del elefante en la habitación. Fatekeeper ha llegado a Steam con un precio de apenas 9,99 euros (reducido aún más hasta 7,99 como promoción hasta el 16 de junio). "¿Cómo es posible que un juego con unos valores de producción tan visiblemente altos se lance por tan poco? ¿Dónde está la letra pequeña, o acaso es un timo?" Me da penilla saber que estas dudas son tan reales como entendibles. Pero la realidad es que no es ninguna clase de estafa, o al menos, lo que jugado no me ha dado esa sensación en absoluto —todo lo contrario. Fatekeeper me parece una oferta muy buena no ya tanto porque sea un imprescindible de su género, que como te explicaré más abajo, no es el caso; sino más bien porque es un juego que hace las cosas muy a su manera y el resultado es lo suficientemente distinto y bueno como para querer descubrirlo y experimentarlo.
Un combate que pega duro de verdad Como bien venía avisando el equipo de Paraglacial, la primera toma de contacto con Fatekeeper es más bien una demo de dos o tres horas que un despliegue de acceso anticipado tradicional; y de este breve periodo me quedo con la sensación de que este juego tiene un 'gamefeel' que tal vez no sea para todo el mundo, pero que sí es incuestionablemente muy especial. Se controla como The Elder Scrolls o Avowed, pero cada movimiento transmite un plus de peso, drama y conexión. Para disfrutar de Fatekeeper tienes que ser el tipo de persona que disfruta del impacto de las armas y de los golpes; de sentirte como un tanque al correr e incluso al andar. Aquí no te darán un espectáculo de luces y efectos centelleantes, ni siquiera al usar magia; pero sí recompensarán los compromisos de tiempo que haces con cada acción con una respuesta corporal (tanto en el protagonista como en los enemigos) satisfactoria como muy pocas veces he visto en el medio.
Adoro que la fuerza centrífuga haga rebotar los puños de mi personaje conforme sus músculos se estabilizan, o que cueste recuperar el control de un mandoble enorme que casi sale disparado tras cada tajo debido a su peso. Los enemigos más ligeros salen despedidos cuando reciben una patada poderosa, colisionando de manera creíble con ciertos elementos rompibles del escenario o con otros oponentes; mientras que los más firmes se tambalean y recuperan el control. En cierto modo, diría que la apreciación es el mayor fuerte de Fatekeeper. El juego no te satura con números, mecánicas ni sistemas; prefiere que te lo pases bien viendo cómo pateas a los enemigos por un precipicio, o cómo un robusto cofre se parte en dos tras recibir un mazazo tremebundo.
El diseño de niveles es plenamente consciente de dónde está la gracia del asunto, y te suministra abundantes oportunidades para disfrutar de este componente de apreciación. Más allá de lo tocante a las físicas y la reactividad, Fatekeeper es un portento gráfico difícil de ignorar; y me aventuraría a decir que es el ejemplo real más próximo que existe actualmente a aquella demo técnica del motor Unreal Engine 5 en PlayStation 5 que nos dejaba boquiabiertos allá por el 2020. La riqueza y complejidad geométrica de sus estructuras, su vegetación y sus parajes rocosos no tienen tacha; como tampoco su iluminación. De lo mejor de Nanite y Lumen.
Tienes muchos tesoros escondidos por ahí, muchas oportunidades de explorar Todo ello, con un rendimiento sorprendentemente decente después de activar la generación de fotogramas en DLSS —aunque debo reconocer que estoy en la serie RTX 50 con acceso a la generación de fotogramas dinámica. Parte de esto tiene que ver con que el juego es bastante lineal y no hasta cierto punto, pasillero. Del mismo modo en el que no te ahoga con mecánicas nuevas para aprender todo el rato, tampoco te mareará mucho buscando cómo continuar. Esto no significa que sea un juego pasillero que te lleva de la manita, ojo.
Tienes muchos tesoros escondidos por ahí, muchas oportunidades de explorar. Secretos, incluso. Y ni siquiera existen puntos de ruta guiándote de manera artificial por el mapa. Pero compensa esto último tratando de conducirte de manera sutil hasta la puerta o el pasillo que te va a hacer continuar la campaña, siempre: no te vas a perder precisamente.
Si eso, encontrarás alicientes para rebuscar un poco. Un último punto que también me ha llamado la atención de Fatekeeper —admito que es uno muy personal— es su sentido de la fantasía. Me recuerda a El Señor de los Anillos en cierto sentido. Terrenal, creíble, ¿mundano?
Pero grandilocuente, también. En cierto punto del recorrido el juego, por ejemplo, mi personaje y la rata parlante que le acompaña referenciaron un paso montañoso llamado "Moon's Pass" (el acceso anticipado aún no está localizado al español). No es más que una montaña lejos en el horizonte, pero qué visión más poderosa y evocadora. Es uno de esos juegos que saben jugar con la perspectiva y colocar las cosas de tal manera que el motor te tenga atrapado en un pasillo, pero aún así te haga pensar "madre mía, ¡qué visión!" Mismo con los enemigos y los escenarios.
Es un tipo de fantasía creíble, con una iluminación realista, en mapas pensados para ser prácticos y no vistosos. Le gusta prometer, y la promesa es contenido. ¿Me he quedado maravillado de Fatekeeper? Admito que sí. Recomendarlo, sin embargo, es un poco más difícil.
Primero, porque el volumen de contenido con el que debuta es bastante escaso (apenas un par de horas, insisto) y segundo, porque es un tipo de diseño diferente con el que tienes que simpatizar. El diseño de misiones se siente desconectado de la historia, y obedece a los intereses del combate en lugar de hacerlo al revés. No creo que sea para todo el mundo. Si te llama la atención, ten en cuenta que Fatekeeper tiene previsto lanzar su versión 1.0 dentro de un año y medio; y el recorrido debería darnos unas 15 horas de contenidos aproximadamente si se cumplen las ambiciones de sus autores.
Hasta entonces, ahí lo que veo es una oportunidad de oro para probar un tipo de juego que tal vez encuentres refrescante y con mucho potencial. En 3DJuegos | El miedo a GTA 6 ha provocado el mayor 'atasco' en la historia reciente de los videojuegos