Pese a ser seres sociales y vivir cada vez más conectados, a menudo caemos en el extremo más opuesto de esta premisa y nos aislamos incluso estando rodeados. Puede que el mejor ejemplo de esa otra cara de la conexión permanente esté en las personas que no hablan en los grupos de WhatsApp generando la impresión de que, al guardar silencio en el chat, parece que la cosa no vaya con ellos. A diferencia de lo que muchos opinan sobre esa decisión, la psicología lleva años apuntando en otra dirección. No es una cuestión de hostilidad o de pasotismo, y tampoco tiene que caer necesariamente en la timidez.
Tal y como recogen sectores expertos, decidir tener ese papel dentro de los grupos de WhatsApp tiene un significado muy distinto al que comúnmente atamos a ese tipo de ausencia social. De hecho, hay más de una explicación. Por qué hay personas que no hablan en los grupos de WhatsApp La lista de razones para no hablar en un grupo de WhatsApp, según la psicología, es enorme. Puede que estemos ante alguien que simplemente prefiere observar y no tiene la necesidad de decir la suya a cada comentario, están quienes apuestan por reducir el estrés y la sobrecarga de información que implica estar constantemente atento a todo lo que se dice y contestar en consecuencia, e incluso están los que, simple y llanamente, o son más reservados o no tienen la necesidad de mantener ese presentismo y validación constante que muchas veces vemos en personas que representan el lado completamente opuesto.
De hecho, incluso puede que en algún momento también fuesen ese tipo de personas y hayan decidido dar un necesario cambio a sus vidas. Uno en el que administren mucho mejor el tiempo que pasan conectados por que les estaba consumiendo y no era plan de seguir atrapados por esa red de comunicación constante. Ante todo, lo que sí hay que tener claro es que muy probablemente esas personas están al otro lado, leyendo los mensajes y manteniéndose atentos a lo que pueda ocurrir para echar un cable o aportar cuando realmente sea necesario, así que toca respetar su decisión. Precisamente por ello, evita que su silencio se convierta en motivo de quejas o de reproches, evita presionarlos para que contesten si realmente no es necesario y, tal y como te gustaría que hicieran contigo, respeta los límites de la gente y entiende que no todos tienen la necesidad de estar contestando a cada mensaje de buenos días con un sticker animado que llegue al grupo de WhatsApp.