Pedri González, de 23 años, es en este momento el máximo referente de España. Con Lamine Yamal recuperándose de su lesión y Rodri sin estar todavía en su mejor versión, el canario es el futbolista más diferencial que tiene España de cara al arranque de Mundial ante Cabo Verde el próximo lunes a las 18 h. Y Pedri se lo merece. Lo merece por lo puñeteras que han sido las lesiones con él muchas veces, pero sobre todo por haberse sabido levantar.
En 2024 fue campeón de la Eurocopa, pero su figura fue muy discutida. De la Fuente le mantuvo en el once pese a las críticas hasta que en cuartos ante Alemania cayó lesionado y su lugar lo ocupó Dani Olmo. Vio el resto de campeonato desde la grada. Ahora, tal y como demostró en el amistoso contra Perú y ha hecho toda la campaña con el FC Barcelona, es el mejor centrocampista del planeta.
Solo Vitinha le puede hacer sombra. Cada vez que recibe la pelota pasa algo diferente. Si está presionado se gira sobre sí mismo como hacía Xavi Hernández y gana tiempo para buscar la mejor solución. Si tiene espacio avanza y tira de talento como hacía Andrés Iniesta.
Si alguien se desmarca se la pone al espacio, por abajo o por arriba. A Oyarzabal le sirvió un balón picadito que el de la Real no convirtió por poco. Va sobrado y tiene la varita a punto. Se le nota con chispa.
Además, se entiende a las mil maravillas con sus socios, especialmente con los del Barça. Cubarsí le encuentra siempre por dentro y entre ambos se cargan la primera y la segunda presión de los rivales. Con Rodri da continuidad al juego, mientras que con Ferran se entiende con una mirada. Se la pone al espacio al valenciano, pero también explota la velocidad de su amigo para beneficiarse del caos que genera en la defensa rival y llegar desde atrás.
Así llegó su gol aprovechando que al jugar de mediapunta en muchos momentos está más cerca del área. Al tipo que juega y hace jugar solo le falta marcar goles. Le falta en el campo Lamine para tener otro socio de nivel, pero ahora mismo Pedri es uno de esos argumentos por los que uno piensa que España puede poner otra estrella en su pecho.