La demanda de potencia de cálculo para entrenar los nuevos modelos de lenguaje de la inteligencia artificial es tan voraz que las grandes empresas tecnológicas ya no tienen tiempo de diseñar ni edificar sus habituales complejos de hormigón y cristal. Para evitar quedarse atrás frente a sus competidores, el gigante de las redes sociales Meta ha tomado la compleja decisión de montar carpas gigantescas para instalar en su interior tecnología con valor de miles de millones de euros. ¿Cómo son? Durante la última década, la compañía matriz de Facebook e Instagram había perfeccionado un modelo arquitectónico muy preciso para sus centros de datos, con edificios que tardaban entre dos y tres años en estar operativos. Sin embargo, los requerimientos de la IA han pulverizado esa planificación.
Una investigación exclusiva de Cleanview, basada en la revisión de cientos de documentos municipales e imágenes satelitales, ha desvelado que Mark Zuckerberg ha ordenado abandonar temporalmente estos diseños tradicionales en favor de unas estructuras de despliegue rápido, que están listas para su uso en mucho menos tiempo. Los permisos municipales de construcción muestran que, entre abril y junio de 2026, Meta inició el montaje de cinco de estas naves textiles de unos 11.600 metros cuadrados cada una en su campus de New Albany (Ohio). Lo curioso es que la jugada les está saliendo bien, ya que en lugar de esperar años a levantar paredes de hormigón, se ensamblan estas gigantescas carpas industriales en cuestión de meses y se introducen de inmediato decenas de miles de procesadores gráficos de última generación. Hablamos de un hardware que es vital, donde cada chip individual tiene un coste aproximado de 60.000 dólares (unos 55.000 euros).
Esta maniobra es la que ha permitido a la multinacional recortar exactamente a la mitad el tiempo necesario para poner en marcha su nueva infraestructura de computación. Michael Thomas@curious_founderMeta is building dozens of massive tents at campuses across the US, sticking billions of dollars of chips inside, and powering them with off-grid turbines.The AI race has officially entered its Mad Max phase. Over the last month, I reviewed hundreds of documents and satellite https://t.co/U8yDZUlEO0 04 de junio, 2026 • 18:58 2.1K 97 Introducir hardware de altísima densidad tecnológica dentro de estructuras tan endebles y temporales como unas carpas de tela lleva consigo el desafío del suministro de energía. La cantidad de electricidad que devoran estos superordenadores es tan descomunal que depender de la infraestructura pública local retrasaría los proyectos durante años debido a las aprobaciones y el tendido de cables.
Para solucionar este problema, la industria está apostando globalmente por los centros de datos «behind-the-meter». Hablamos de grandes instalaciones que generan su propia electricidad de manera autónoma y desconectada de la red general. Turbinas de gas Para dar soporte a las carpas de Ohio, la firma tecnológica ha recurrido a una solución que genera energía al momento: - Contrato de suministro autónomo: Meta ha firmado un acuerdo estratégico a diez años con la empresa Williams para construir dos plantas de energía independientes capaces de generar 200 megavatios. - Infraestructura de soporte: Estas centrales eléctricas propias están compuestas por turbinas de gas similares a motores de reacción que operan al margen del sistema eléctrico público y cuya construcción, según los datos satelitales de Cleanview, está a punto de completarse. - Réplica del modelo: Esta misma arquitectura de carpas industriales y generación energética independiente ya se está replicando en un segundo gran complejo ubicado en el estado de Tennessee. Este giro por parte de Meta es el reflejo de una tendencia macroeconómica global que preocupa seriamente a los ingenieros energéticos.
De acuerdo con el citado informe de la consultora Cleanview, la capacidad de computación independiente que se encuentra actualmente operativa a nivel mundial roza ya los 2 gigavatios. Las previsiones indican que la cifra cerrará el año alcanzando los 3 GW, una potencia equivalente a la que producen tres centrales nucleares trabajando al máximo de sus posibilidades.