Movistar Plus aprovecha que la religión está en boca de todos para estrenar una película de terror religioso que levantará muchas ampollas. Es un film que llegó a los cines en marzo de 2026, así que se encuentra de gran actualidad. Su historia es una de las que impactan, un guion que apuesta por un concepto único y que no deja indiferente. Si el Papa León XIV tiene una cuenta de Movistar Plus, no debería darse una vuelta por la interfaz de la plataforma el próximo miércoles día 10 de junio.
El motivo de ello es que se estrena La sonrisa del mal, una película de terror religioso que puede causar escalofríos. Tras su paso por los cines, el film está dispuesto a causar sensación en el catálogo de la operadora. Todo el mundo está feliz por un motivo En La sonrisa del mal parece que todo el mundo está contento. No estamos hablando de Smile, sino que las sonrisas son reales y aparentemente sinceras. ¿Qué es lo que lleva a que todo el mundo quiera sonreír?
Para comenzar, hay que explicar que el argumento presenta a un profesor de gimnasia que se ha mudado a Remis, un pueblo de escasas dimensiones en las montañas. Sergio Rossetti, el protagonista, llega al lugar con la ilusión de comenzar un nuevo trabajo. Además, parece que está intentando olvidar unos sucesos de su pasado que le marcaron de manera significativa. Cuando llega a Remis, que se encuentra en un entorno montañoso y totalmente rural, Sergio descubre que, por algún extraño motivo, todo el mundo es feliz.
Se pregunta al instante cuál es la respuesta a este misterio y no tarda en descubrir que todo está relacionado con un ritual. Ese ritual, con claras connotaciones religiosas, implica el uso de un joven adolescente como herramienta. Todo el pueblo lo utiliza en un ritual semanal aprovechándose de sus aparentes habilidades. Este joven llamado Matteo Corbin puede absorber el dolor de otras personas a través del contacto.
Así, lo único que tienen que hacer los vecinos de Remis es darle un abrazo y dejar que absorba esos dolores y penas que acumulan los habitantes del pueblo. Esto se lleva a cabo como un ritual nocturno en el que Matteo debe dejar que todos le abracen para liberarse. No obstante, Sergio, el profesor, descubrirá lo que está ocurriendo y comenzará su plan para intentar salvarle al quitarle esa responsabilidad. Como era de imaginar, los vecinos no estarán felices al conocer sus intenciones y harán todo lo posible para detenerlo.
Eso sacará el lado más oscuro que esas personas han estado escondiendo ante esas curiosas e inquietantes sonrisas. Terror psicológico que hace pensar La sonrisa del mal no es la típica película de terror estadounidense donde esperamos vibrando hasta que llega ese momento de susto que sabemos que es impredecible. Esas producciones también son satisfactorias, pero hace tiempo que se busca un tipo de terror distinto. El terror psicológico, ese que se te mete entre los dedos, que se cuela en cada poro de la piel y que hace estremecer al espectador con momentos de tensión insoportable, es justo lo que buscamos estos días.
El género del terror ha cambiado mucho en el cine y una película como La sonrisa del mal resulta un soplo de aire fresco. Uno de los motivos de ello es la forma en la que el director juega con la atención del espectador, haciéndole partícipe y testigo de una atrocidad de la que nadie parece ser consciente. Lo interesante de la película es cómo retrata a esa sociedad de pueblo dentro de un pintoresco argumento en el que el espectador acaba siendo cómplice. Es inevitable preguntarse en varios momentos si lo que estamos viendo está bien, si está mal o qué haríamos nosotros en ese tipo de situación.
La maldad del abuso se esconde detrás de miradas afables y llega a confundir, aunque el espectador llega a entender realmente lo que está pasando y a posicionarse con eficacia una vez avanza la película. El final, del que no te vamos a decir nada como es obvio, aporta un redondeo magnífico a la experiencia. Es un film europeo, producido en Italia, que no dudamos que, en algún momento, llegará a recibir su propia adaptación estadounidense. Porque la historia es universal, sea en el país que sea, y tan convincente que es inevitable rendirse a ella.