El sector de las telecomunicaciones en España acaba de saltar por los aires con un movimiento que cambia las reglas del juego para siempre. Lo que comenzó como una fusión al 50 % entre iguales se ha transformado, de la noche a la mañana, en un régimen de propiedad absoluta. El gigante Orange ha ejecutado una opción de compra con la que se hace con el control total de MasOrange. Con este golpe de efecto sobre el tablero europeo, la multinacional gala absorbe por completo al líder del mercado español por volumen de clientes, quitando de la ecuación a su socio financiero y asumiendo las riendas en solitario de la conectividad del país.
Control absoluto La operación materializa la culminación de una estrategia de consolidación que se fraguó en la sombra a finales del año pasado. Según ha confirmado oficialmente el grupo francés, la transacción se ha cerrado tras abonar un pago en efectivo de 4.250 millones de euros a Lorca (el consorcio de fondos de inversión que controlaba la otra mitad de la operadora). Con este desembolso multimillonario, Orange adquiere el 100 % del capital social del operador y pasará a consolidar la totalidad de los resultados financieros de la filial española en sus balances globales. Para llegar a este punto, la dirección de la firma ha tenido que superar un complejo laberinto regulatorio internacional.
Al tratarse de una operación de concentración de mercado que afecta al líder absoluto del país por base de clientes, los equipos legales de la compañía han pasado meses recabando las autorizaciones pertinentes. Finalmente, la Comisión Europea y los organismos de competencia nacionales han dado luz verde definitiva a la adquisición, al entender que el cambio accionarial no altera los remedios de competencia que ya se aplicaron durante la fusión inicial. A raíz de esta compra, España se convierte en el segundo mercado más importante de Europa para el Grupo Orange, solo por detrás de la propia Francia. Las dimensiones del operador, que ahora pasa a ser 100 % propiedad del grupo francés, son descomunales para el ecosistema nacional. ¿Cambian las tarifas?
La gran pregunta que se hacen los millones de usuarios de marcas como Orange, Yoigo, Pepephone o Jazztel es cómo afectará esta absorción a su factura mensual y a sus servicios. La consejera delegada mundial del Grupo Orange, Christel Heydemann, ha salido al paso asegurando que este paso financiero le da a la filial «agilidad total» para desplegar inversiones a gran velocidad, apoyándose en la escala multinacional del grupo. Por su parte, Meinrad Spenger, consejero delegado de MasOrange, quien tras este acuerdo se integrará formalmente en el Comité Ejecutivo global de Orange en París, ha destacado que la operación proporcionará una mayor capacidad de innovación tecnológica para el consumidor español, las administraciones públicas y las empresas.