Una actriz de Star Trek convenció a 8.000 personas para ser astronautas, y eso cambió para siempre el futuro de la NASA

Una actriz de Star Trek convenció a 8.000 personas para ser astronautas, y eso cambió para siempre el futuro de la NASA

Dice el dicho, "de lo que se come, se cría", y aunque no podamos aplicarlo directamente a muchas situaciones cotidianas o análisis sociológicos, algo de razón lleva. Porque cuando la sociedad o el público tiene hambre por algo concreto, no es raro que de repente empiecen a brotar de debajo de las piedras producciones o eventos relacionados con eso de lo que la gente tiene ganas. Aplicando esta teoría al consumo de ciencia ficción espacial, se entiende cómo es la NASA ha recibido un mayor apoyo popular en ciertos periodos. No porque copara las portadas de los medios o los informativos, ni porque en las redes sociales se compartiera algún hito reciente como la misión Ártemis a la Luna (por mencionar un ejemplo reciente), sino porque el consumo de ciencia ficción televisiva predice estadísticamente un mayor apoyo tanto a la exploración espacial gubernamental como a la privada, representada por empresas como SpaceX.

En pocas palabras, lo que mueve la aguja política hacia la exploración espacial no es seguir la actualidad ni navegar por X, sino ver series similares a Star Trek. Y el caso más representativo lo encontramos en el impacto que tuvo un personaje de programa más popular que escribió y produjo Genne Roddenberry: la Teniente Uhura, interpretada por Nichelle Nichols; una mujer de raza negra que era parte de la oficialidad del puente de la Enterprise. Un vínculo entre cultura pop y NASA que dura décadas Aunque hasta hace poco no se estudiara en profundidad -el estudio con el nombre de Space Policy puede arrojar datos más precisos al respecto-, lo cierto es que el vínculo entre la cultura popular y el apoyo real a los programas espaciales no es nuevo. Y el caso más documentado es el de Nichelle Nichols, la Teniente Comandante del puente del Enterprise de Kirk.

Nichols fue una de las figuras más prominentes en una campaña de cuatro meses que consiguió que el grupo de candidatos a presentarse como astronautas aumentase de 1.500 a 8.000 en número de solicitudes. De ese incremento, 1.649 eran mujeres, con un millar de ellas pertenecientes a minorías como la afroamericana. Si no hubiera sido por esa campaña, Sally Ride -primera mujer estadounidense en el espacio-, Guion Bluford -primer afroamericano en el espacio- o Mae Jamesion -primera mujer afroamericana en el espacio-, no se habrían graduado en sus respectivas promiciones de astronautas, y su llegada al espacio exterior habría tardado mucho mas. En palabras de la propia actriz , "de repente, las personas que respondían eran los mayores trekkies que habías visto jamás.

Creían de verdad en lo que decía... Cambió la cara del cuerpo de astronautas para siempre". Eso sí, la investigación se cuida mucho de distinguir entre correlación y casualidad. Si bien los autores hablan de que el consumo de ciencia ficción predice el apoyo a la exploración, no apuntala tanto las causas firmes de este fenómeno.

Pero echando un vistazo a décadas más recientes hay un dato que es constante. La relación genuina entre la ciencia ficción y el ansia de exploración La consistencia en el interés por todo lo aeroespacial y por los proyectos extra planetarios a lo largo de 2016, 2020 y 2021 -años con contextos políticos y mediáticos muy diferentes- refuerza la interpretación de que la relación es genuina y no un sub producto estadístico. O dicho coloquialmente, no es una casualidad que se deba a la opinión del público. Ya hemos comprobado que en otros sectores a los que la NASA se dedica -como su contribución a la exploración y cartografía de los fondos oceánicos de la Tierra- el apoyo económico y político no es siempre el que cabría esperar.

Si miramos al cielo, un análisis de astrónomos profesionales del Reino Unido encontró que la ficción espacial aparecía recurrentemente en sus relatos sobre vocación científica, y que la serie original de Star Trek (1966-1969) habría contribuido a duplicar el número de mujeres que ingresaban a ingeniería y ciencias entre 1970 y 1974. Similar a este fenómeno fueron los estrenos en las fechas antes señaladas -del 2016 al 2021- de series como The Expanse, Star Trek Discovery, For All Mankind, o Foundation recogieron el testigo de esta "fiebre por la exploración". En suma, la relación entre todos lo fantástico de la ciencia y los programas de investigación aeroespaciales y de salida al universo han alcanzado un estado de círculo simbiótico. La ficción genera apoyo ciudadano, este apoyo puede traducirse en presupuestos, los cuales financian misiones reales, y a su vez esas misiones reales inspiran nuevas ficciones con las que repetir el ciclo.

Con lo cual Star Trek, las series de ciencia ficción, y sus personajes más icónicos (y recordemos que Nichelle Nichols fue una figura revolucionaria, y abanderada del movimiento de Derechos Civiles en EE.UU) ya no son solo entretenimiento. Son parte de la infraestructura cultural que hace políticamente viable la NASA y otras agencias espaciales (públicas y privadas), y que a su vez generan las futuras mentes que, como Kirk diría -pese a que tristemente Shatner y Nicholls nunca se llevaron especialmente bien- "nos llevarán a las estrellas". En 3DJuegos | Hollywood lleva años haciendo dos cosas con Rusia: ponerla como "la mala", y copiar su film más propagandístico En 3DJuegos | Prince of Persia nació en un dormitorio de San Francisco. Irán lleva 37 años intentando cambiar todo lo que nos ha enseñado