Brandon Sanderson entierra siglos de muertos furiosos bajo el Londres de su fantasía más rara. ¿Lo más sorprendente? Que la idea es suya pero la escribe otro

Brandon Sanderson entierra siglos de muertos furiosos bajo el Londres de su fantasía más rara. ¿Lo más sorprendente? Que la idea es suya pero la escribe otro

El este 16 de junio, Brandon Sanderson aparca por un momento su Cosmere, sus esquirladas y su alomancia para plantarse en Londres, y lo hace con la propuesta atípica dentro de su carrera. Este hombre no deja de agobiar a sus seguidores con nuevos proyectos, y por si no fuera suficiente con todo lo que escribe él mismo, ahora hay que sumar a la lista de lecturas pendientes sus proyectos que escriben otros autores. Seguirle el ritmo se ha convertido en un deporte de resistencia. Songs of the Dead, primer tomo de la trilogía The Strata Wars, arranca cuando Jack Solomon, un músico que malvive en el West End, muere una noche volviendo de un garito de metal y despierta en una versión de la ciudad donde la luz y la música son magia.

Hasta aquí, terreno conocido para los fans de Sanderson: un sistema mágico nuevo, reglas claras, un protagonista al que el mundo se le tuerce de golpe. Una ciudad que se hunde en su propio pasado, y un pasado que se ha hartado del presente La verdad es que la idea de partida es llamativa. Bajo el Londres que conoces, las épocas pasadas se amontonan una sobre otra como estratos geológicos, capa tras capa hasta el principio de la historia escrita, y muchos de los que habitan esos niveles han ido acumulando rencor contra el mundo de arriba. Ese rencor lo canaliza una sociedad de hechiceros de luz y sonido capaces de moverse entre la vida y la muerte y entre épocas, según la propia editorial.

La verdad es que, como la mayoría d elas grandes capitales europeas, el Londres real es eso: una ciudad levantada sobre sus ruinas, con la Londinium romana durmiendo unos metros bajo el asfalto moderno. Sanderson coge esa intuición arqueológica, la de que vivimos encima de nuestros muertos, y la convierte en campo de batalla mágico. ¿Y si la historia que tienes bajo los pies decidiera un día que no le caemos bien? Sanderson se ha hecho un nombre construyendo mundos desde cero, planetas con su geología y su panteón, y aquí baja a ras de calle, a una fantasía urbana sucia que se desarrolla en nuestro mundo. Lo que no cambia es su originalidad para aproximarse a lo extraordinario: la magia ya no se alimenta de metales ni de tormentas, sino de notas y de luz, lo cual encaja con un protagonista que es músico y con una trama donde, literalmente, está en juego toda la historia humana.

Es un Sanderson reconocible en las reglas, pero en este caso parece que su trabajo se queda ahí y que en realidad es solo un punto de partida y un reclamo para los lectores En la portada sale primero Sanderson, pero quien escribe es Peter Orullian Conviene saber qué compras. El germen y el esqueleto narrativo son de Sanderson (la idea, el worldbuilding), pero quien se sentó a escribir el primer borrador, a dar voz a los personajes y a levantar el peso real de escribir el libro fue Peter Orullian, escritor y músico de rock y metal que lleva años novelizando discos conceptuales. Los dos trabajan en este proyecto desde 2018 y, para Sanderson, es su primera colaboración de verdad con otro autor. Hay algo casi poético en el cruce: el autor que un día se describió como el Sam que cargaba con Frodo cuesta arriba para terminar la saga de La Rueda del Tiempo de Robert Jordan es ahora quien pone su idea en manos de otro y le cede el peso de la autoría.

Las primeras reseñas que han ido apareciendo apuntan justo ahí: bastantes lectores avisan de que esto no se parece al Sanderson de siempre, de que el estilo literario, para bien o para mal, es más de Orullian que suya. El libro todavía no ha pasado por las manos del gran público, ya que se pone a la venta la semana que viene en el mercado anglo sajón, sin una fecha todavía para su edición española, pero la dudaa es legítima cuando el nombre de uno de los autores es realmente un reclamo comercial. Si el experimento sale bien, Songs of the Dead será la prueba de que Sanderson sabe rodearse de autores y que tiene ideas de sobra para dar y repartir, que es preferible ver relegadas a otros autores a que se pierdan en el limbo. Pero si sale regulinchi (o mal), será un recordatorio de que po muy buena que sea la idea original, de poco sirve si detrás no hay un talento literario capaz de guiarla.

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