En un movimiento estratégico que tendrá consecuencias a nivel internacional, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos ha tomado una decisión drástica. Washington ha señalado formalmente a corporaciones civiles de consumo masivo, gigantes de la talla del fabricante de coches eléctricos BYD o la plataforma de comercio electrónico Alibaba, acusándolas de apoyar al ejército de Pekín. Esta medida rompe completamente con cómo venía sancionando y vetando Estados Unidos, ya que solo lo hacía a compañías de seguridad o contratistas de defensa. Nueva lista negra La actualización de este listado de emergencia, hecha pública por el Pentágono, eleva las tensiones a otro nivel hasta ahora desconocido.
El mecanismo, creado originalmente en 2021 por mandato del Congreso estadounidense, tiene como objetivo identificar a cualquier entidad de capital chino que Washington considere que contribuye de forma directa o indirecta a la base industrial de defensa de la superpotencia asiática. Con esta última revisión, la lista negra ha añadido muchos nombres, pasando de las aproximadamente 130 corporaciones registradas el año pasado a un total de 188 empresas activas. El Pentágono sostiene que el ejército chino pretende absorber de forma sistemática el conocimiento especializado, el software avanzado y las patentes de inteligencia artificial desarrolladas por firmas que, de cara al consumidor internacional, operan como empresas comerciales de carácter civil. Al entrar en esta lista, estas marcas pierden por completo la opción de optar a cualquier tipo de contrato público de defensa en territorio estadounidense, sufriendo además un golpe reputacional que ya afectaba, por ejemplo, a la marca de drones DJI.
La justificación que da el Pentágono para vetar a estas multinacionales se fundamenta en sus vínculos estructurales con los ministerios gubernamentales del país asiático. En el caso específico de Alibaba (que cotiza en la Bolsa de Nueva York) y del motor de búsqueda Baidu, los informes de inteligencia apuntan a su estrecha afiliación con el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China, el órgano que dirige la innovación y la cadena de suministro industrial de la nación. Marcas vetadas La inclusión de estas marcas afecta a sectores muy diversos de la tecnología de consumo diario: - Automoción eléctrica: BYD, actual líder del mercado global de coches eléctricos, queda señalada en un momento de máximo debate político en EE. UU., donde diversos legisladores exigen el veto total a sus vehículos, mientras que otros abrían la puerta a sus fábricas. - Inteligencia artificial y conducción: Baidu, que ha liderado la expansión de los taxis autónomos y los sistemas predictivos, ve comprometida su expansión en Occidente. - Robótica avanzada: Otra de las sorpresas del listado ha sido Unitree, la firma de robótica cuyos dispositivos se hicieron famosos a nivel mundial tras aparecer en programas de máxima audiencia como America’s Got Talent.
El Pentágono la acusa de recibir asistencia estatal directa por ser considerada «crítica» para la cadena de suministro nacional. Respuesta de China La reacción de los implicados no se ha hecho esperar. Tal y como ha informado la agencia de noticias Associated Press, fuente de la exclusiva, la Embajada de China en Washington ha emitido un comunicado formal acusando a Estados Unidos de «estirar en exceso el concepto de seguridad nacional» y de crear listados discriminatorios para perseguir de forma desleal el éxito comercial de sus empresas. Desde el cuerpo diplomático aseguran que todas sus compañías operan bajo los marcos legales de los países donde hacen negocios.
Por su parte, las tres grandes multinacionales afectadas han emitido comunicados independientes de rechazo absoluto, calificando las acusaciones de carentes de razones. Desde Alibaba se ha desmentido con rotundidad formar parte de ninguna estrategia de fusión militar, mientras que BYD ha anunciado que defenderá activamente sus derechos e intereses comerciales legítimos a través de todas las vías legales y administrativas viables a su alcance. A pesar de sus protestas, el Comité de la Cámara de Representantes sobre el Partido Comunista Chino ya ha lanzado una advertencia directa: exigen que las empresas públicas señaladas sean expulsadas de los índices bursátiles y piden un boicot total a la cooperación con ellas, argumentando que cualquier negocio conjunto con estas firmas equivale a financiar directamente el ascenso militar de China.