Una nueva controversia sobre el patrimonio cultural mexicano surgió luego de que la casa de subastas Heritage Auctions anunciara la venta de 121 piezas arqueológicas de origen mexicano, programada para el próximo 17 de junio en Dallas, Texas, Estados Unidos. De acuerdo con información publicada por La Jornada, gran parte de las piezas pertenece a la Fundación Vilček de Nueva York y forma parte de una colección de objetos prehispánicos de alto valor histórico y económico. Entre los lotes más destacados figura una máscara maya asociada al dios Sol, cuyo precio estimado alcanza los 40.000 dólares. La subasta también incluye una máscara teotihuacana valorada en aproximadamente 30.000 dólares, así como una figura azteca con una estimación similar.
Estas piezas representan algunas de las culturas más importantes que florecieron en el territorio mexicano antes de la llegada de los europeos. El anuncio ha generado nuevamente el rechazo de las autoridades mexicanas, que durante los últimos años han mantenido una postura firme contra la comercialización de bienes arqueológicos en el extranjero. El Gobierno sostiene que estos objetos forman parte del patrimonio cultural de la nación y, por lo tanto, no pueden ser objeto de venta privada. México argumenta que su legislación establece que los bienes arqueológicos son propiedad inalienable e imprescriptible del Estado; por lo que considera ilegítimas las transacciones comerciales relacionadas con este tipo de piezas.
Además, las autoridades han impulsado diversas acciones diplomáticas y legales para recuperar objetos que consideran parte de su herencia histórica. La próxima subasta vuelve a poner sobre la mesa el debate internacional sobre la protección del patrimonio cultural, la procedencia de las piezas arqueológicas y la responsabilidad de coleccionistas; museos y casas de subastas en la preservación de la historia de los pueblos originarios.