Bill Gates tenía un problema en 1995. Windows era el sistema operativo más extendido del mundo, pero para los jugadores no era la primera opción. La consolas, con sus cartuchos y sus mandos, se llevaban la atención de quienes querían entretenerse, y Gates sabía que competía contra el reloj: o hacía algo para atraer a ese público o Microsoft perdería una batalla que ni siquiera había empezado a librar. ¿Su solución? Una tan inesperada como efectiva: coger una escopeta y salir en un vídeo promocional matando demonios.
El plan pasaba por adaptar Doom, el shooter más popular del momento, y llevar la experiencia a Windows 95 como reclamo para los jugadores. Para liderar ese proyecto, Gates recurrió a un empleado que llevaba 13 años en Microsoft: Gabe Newell. Sí, antes de fundar Steam, Newell desarrolló WinG para Microsoft, una interfaz que permitía ejecutar juegos con una fluidez que hasta entonces solo ofrecía MS-DOS. El resultado fue el vídeo de Gates empuñando una escopeta en un escenario, un momento que quedó grabado en la memoria colectiva.
El hombre que Gates contrató acabó cambiando todo La apuesta funcionó. Doom para Windows 95 demostró que el sistema de Microsoft podía competir en el terreno del entretenimiento y WinG sentó las bases de lo que poco después se convertiría en DirectX, la tecnología que sigue siendo el estándar gráfico del PC Gaming tres décadas más tarde. Lo mejor es que la historia no acaba ahí, ya que esto llevó a Newell a dejar Microsoft para fundar Valve junto a Mike Harrington, momento en el que empezaron a desarrollar la primera entrega de Half-Life. Lo que pasó después sí es una historia que conocemos todos.
Valve lanzó Steam en 2003 como una plataforma para distribuir y actualizar sus propios juegos, y con el tiempo se convirtió en la tienda de PC más dominante a escala global. En enero de 2026, superó por primera vez los 42 millones de usuarios conectados de forma simultánea y ya cuenta con 132 millones de usuarios activos mensuales. Esto llevó a que, por ejemplo, compañías como EA con plataformas propias como Origin optasen por cerrarla y regresar a Steam. La ironía del asunto es difícil de ignorar.
Gates redistribuyó a Newell dentro de Microsoft para que le ayudara a convertir Windows en la mejor plataforma de videojuegos. Newell lo hizo, se fue y construyó algo mucho más grande: la plataforma que hoy domina el PC Gaming de una forma que Microsoft nunca llegó a alcanzar. Hace 31 años, un hombre con una escopeta y un juego de demonios plantaron la semilla de Steam y todo lo que llegó después. Sorprendentemente, el protagonista silencioso de aquella historia acabó siendo el principal rival de su antiguo jefe en un mercado que nunca llegó a dominar, y ese es el típico giro de guion que nadie se atrevió a vaticinar.
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