Frente a lo que ya parece una realidad insalvable, que la IA ha llegado para quedarse, hay una noticia buena y otra mala. La primera, porque para las malas siempre hay tiempo, es que el uso de la inteligencia artificial está ahorrando alrededor de dos horas de trabajo al día a nivel productivo. La mala, con la Generación Z gritándolo a los cuatro vientos por si alguien no se había dado cuenta, es que nos está volviendo estúpidos. En una encuesta mediante la que se han acercado a trabajadores de todo el mundo, el 50% de los empleados cree que depende demasiado de la IA.
No sólo eso, el 39% considera que tener que estar constantemente recurriendo a ella ha empezado a minar sus habilidades. Si sólo nos agarramos al margen de los jóvenes Gen Z, esa última cifra se catapulta hasta un 46%. La Generación Z reconoce lo que todos pensamos A la frase "pues deja de hacerlo" toca sumar una realidad incómoda. El 60% de los trabajadores se siente presionado de una forma u otra para abrazar la inteligencia artificial en el mercado laboral, incluso aunque no sea necesario con las habilidades y experiencia que son capaces de aportar.
Hace apenas un año, en una encuesta similar, el 54% de la muestra de 2.500 empleados reconocía que se había pasado de la raya al usar la IA. Entonces aseguraban que el uso de la IA en tareas complicadas -más por temas sensibles, confidenciales o de riesgo que va más allá de lo laboral, que por ser especialmente difíciles de completar- era cada vez más común. Ahora ese 54% ha pasado a ser un 70% y, como ya habrás imaginado, es un problema que no conviene dejar pasar por alto. Las cifras no se quedan sólo hay.
El 43% reconoce que probablemente lo que entregó con ayuda de la IA tenía errores, el 77% pasa más tiempo asegurándose que la inteligencia artificial lo ha hecho todo bien de lo que lo hacía al revisar a un humano, y aunque el 84% de los trabajadores cree que su empresa podría hacer mucho más por utilizar bien la IA en vez de cualquier modo, sólo el 44% de los jefes cree que eso es necesario. Por el camino, el problema que la Generación Z pone sobre la mesa es uno que terminará afectándonos a todos. El desuso de ciertas habilidades no necesariamente hace que las olvides, pero desde luego hace que se atrofien y que, cuando quieras recurrir a ellas, no funcionen con la misma facilidad o eficiencia. Si todo se reduce a una cuestión de productividad, tal vez haya que echarle un ojo también a eso.
Imagen | Dolemelipone En 3DJuegos | Jensen Huang, CEO de Nvidia: "Prefiero torturarte hasta la grandeza"