Le pasó a Dungeons & Dragons y le pasa ahora a He-Man. Dos pelis que gustaron y se hundieron en taquilla tienen el mismo problema

Le pasó a Dungeons & Dragons y le pasa ahora a He-Man. Dos pelis que gustaron y se hundieron en taquilla tienen el mismo problema

Por fin se estrenó He-Man y los Masters del Universo, y quien ha pasado por taquilla a verla ha salido, en su mayoría, contento. No es solo cosa mía, que soy fan de MOTU, lo dice su nota de público en Rotten Tomatoes, un 88% que pocos esperaban, y lo respalda un 7,1 en IMDb que para una película de palomitas está más que bien. Y aun así, ahí sigue el número que lo ensombrece todo: 29,3 millones de dólares en Estados Unidos y 54,3 en todo el mundo en su primer fin de semana, según Variety, para una cinta que ha costado entre 170 y 200 sin contar el marketing. La pregunta es obvia: ¿cómo es posible que una película que gusta se dé semejante batacazo?

La respuesta, seguramente, es que tal vez el problema no esté en la pantalla, sino en todo lo que hay alrededor de ella. El fallo no es la película Hagamos la cuenta: la regla de oro del negocio dice que una película necesita recaudar unas dos veces y media su coste para empezar a no perder dinero, y He-Man arranca con 54 millones globales frente a un presupuesto que casi cuadruplica esa cifra de salida. No hay escena postcréditos que arregle eso. Lo llamativo, y creo que es importante, es que no estamos ante un producto rechazado: aquellos que fueron a los cines parecen mayoritariamente satisfechos.

El divorcio no es entre la película y el espectador, sino entre el espectador y la taquilla. No es que la peli no interese, sino que no interesa verla en el cine Es una extraña situación que en los últimos años estamos viendo cada vez más frecuentemente y que en los últimos meses parece estar cebándose con los grandes blockbusters. Si una película gusta a quien la ve y aun así no llena las salas, el diagnóstico ya no puede ser "es mala" ni "al público no le interesa He-Man". Si el fallo no está en la peli, tiene que estar en el reclamo, en cómo se vende la película o en cómo la vemos.

Aquí casi todos pensamos lo mismo: el público al que le interesa He-Man existe, tiene la cartelera fichada y, sencillamente, una parte enorme de él ha decidido que ya la verá en casa dentro de unas semanas. Esa decisión, multiplicada por millones, es la que deja un tremendo hueco en la recaudación, y deja sobre la mesa otra cuestión. Y es que no es que la peli no interese, sino que no interesa verla en el cine. Lo que le ha pasado a Eternia no es un caso aislado: es la punta de algo más grande.

No es un caso aislado, es un patrón Masters del Universo es solo el último gran ejemplo de esta tendencia. The Mandalorian & Grogu, el regreso de Star Wars al cine después de años, abrió con 82 millones en Estados Unidos según Variety y a estas alturas roza los 300 en todo el mundo, una cifra que en cualquier otra década habría sido un triunfo y que hoy se queda muy por debajo de lo esperado, con el gozo de Lucasfilm en el Gran Pozo de Carkoon y la película ya descolgada del top de medio mundo. Su crítica fue tibia, y en Rotten Tomatoes (en el momento de redactar este tema) disfrutaba de un 62% en valoración profesional, frente un 87% de voto de los espectadores. Otra vez el mismo patrón: gustó a quien la vio pero no convirtió ese cariño en entradas vendidas.

Y si quieres el caso de manual, retrocede a 2023 con Dungeons & Dragons: Honor entre ladrones. Aquella sí que enamoró al público: 91% de crítica, 92% de público, reseñas que la comparaban con lo mejor del género de aventuras y un sobresaliente para la mayoría de los espectadores. ¿El resultado en taquilla? 205 millones en todo el mundo que se quedaron lejos de lo que esperaba Paramount y que mataron la saga que el estudio soñaba construir. Tres películas, tres veredictos entusiastas del público, tres decepciones en recuadación. Cuando algo se repite tantas veces, deja de ser mala suerte.

El culpable tal vez no está en la pantalla Pongamos las piezas sobre la mesa. Dos de estas tres películas nacieron, o terminaron, en el sofá: The Mandalorian fue durante años una serie emblemática de Disney+, y Honor entre ladrones aterrizó en Netflix a los pocos meses de pasar por cines, donde disfrutó de una segunda vida. El espectador ha aprendido la lección que los propios estudios le han enseñado: si esperas un poco, lo tendrás en la suscripción que ya pagas. A eso súmale el precio.

La entrada media en Estados Unidos subió en 2025 hasta los 13,29 dólares, casi un 6% más, y la de formato premium roza los 18, según los datos del sector que recoge Deadline; mientras tanto, las entradas vendidas cayeron a 780 millones, lejísimos de los más de mil millones anuales de la era prepandemia. Menos gente, pagando más, por algo que llegará a su casa en nada. Algo falla ahí, y comprendo a aquel que no quiere pagar 9 euros por estar sentado en el cine al lado de un tipo que no para de comer nachos mientras mira el teléfono, la pareja de atrás de hablar como si fuera el salón de su casa y el niño de delante de comportarse como si se hubiera criado con menos medios educativos que Mowgli en la selva. El espectador ha aprendido la lección que los propios estudios le han enseñado: si esperas un poco, lo tendrás en la suscripción que ya pagas Esa es la otra mitad de la foto, la que desmonta el "es que la gente ya no va al cine": la gente sí va, pero el modelo de las salas ha cambiado.

Es verdad que antes dejaban fumar en los cines, pero también que no dejaban entrar a nadie con la peli ya empezada. No quiero decir que todo el tiempo pasado fuera mejor, ni mucho menos, ahora tenemos IMAX, pero sí que las salas se han adaptado a un tipo de espectador para el que la experiencia de ir al cine tiene poco o nada que ver con la película. Pero bueno, reconozco que yo soy muy quejica y uno de esos que opina que al cine hay que ir a ver la peli, no a cenarse una hamburguesa. "Oye, pero hay pelis que triunfan", me diréis. cierto, pero curiosamente también delatan un cambio en los gustos y comportamiento de los espectadores. Ese mismo fin de semana, mientras He-Man se hundía, el terror de bajísimo presupuesto arrasaba y Super Mario Galaxy se convertía en la primera película de 2026 en superar los mil millones.

El éxito de las grande spelículas infantiles o familiares es fácil de explicar: es una manera de salir con los peques de casa en familia. si echas cuenta, ir a ver una peli de este tipo le puede costar de media a una familia unos 40 euros. Así es relativamente sencillo que una gran producción de este tipo haga una buena taquilla. Pero, ¿cómo se explica el éxito de convocatoria de Backrooms y Obessesion? Más allá de lo atractivo que pueda ser el género de terror, o de la calidad de estas películas, o del FOMO en redes sociales, tal vez es que la gente se ha cansado ya de los estreno que, cada pocas semanas, suponen un nuevo fenómeno cinematográfico.

Del agotamiento de fórmulas que buscan explotar determinadas licencias y formatos recurrentes. El espectador no ha dejado de querer cine; ha dejado de querer pagar 9 euros por una superproducción que intuye que no le sorprenderá y que verá en streaming en unas semanas. En resumen, todo a la vez y en todas partes. Cuando un batacazo de 29 millones se cuenta como "un buen comienzo" Lo interesante es que los estudios ni siquiera lo niegan; han cambiado la forma de encarar la noticia.

Amazon MGM calificó el estreno de arranque sólido y su responsable de distribución defendió que valida su estrategia de distribución "holística", pensada para generar interés mucho más allá de la sala de cine. Traducido del corporativo: la recaudación de taquilla no es el único objetivo, es el inicio de una estrategia que cuenta con el efecto llamada que pueda tener para Prime Video en su estreno en streaming, en el merchandising y en la visibilidad de la IP. No es una excusa improvisada, es una explicación sobre qué significa hoy la palabra éxito para las productoras y distrbuidoras. En Mattel lo dicen aún más claro.

Su consejero delegado, Ynon Kreiz, aseguraba antes del estreno en una entrevista con Yahoo Finance que la película "ya es una gran victoria" para la compañía y que no necesitan un éxito al nivel de Barbie para que les salga a cuenta, porque lo que de verdad les interesa a largo plazo son los juguetes. Conviene saber desde dónde se dice eso: el beneficio neto de Mattel cayó un 25% en 2025, así que cualquier escenario que convierta 29 millones en buenas noticias les viene de cine, nunca mejor dicho. La taquilla, para ellos, es un escaparate. Y ahora vienen Supergirl y Spider-Man a vivir su propio drama A pesar de los titulares apocalípticos, y de que la situación de las salas de cine tal vez no sea la mejor, la situación es compleja.

Pero la industria no para ni un instante. Por si acaso la saturación de ofertas similares es parte de este problema, Hollywood encadena un estreno tras otro. Porque lo que nos espera este verano no es poca cosa. Por ejemplo, el 26 de junio llega Supergirl de DC y Warner, con un presupuesto en el entorno de los 170 millones, y apenas cinco semanas después, el 31 de julio, aterriza Spider-Man: Brand New Day de Marvel y Sony, uno de los lanzamientos más caros del año.

Dos superproducciones de franquicia, de género similar, separadas por un mes, entrando en un mercado que acaba de demostrarle su pasividad y poco entusiasmo a Star Wars y Masters del Universo. Y si He-Man, el Mandaloriano no han sabido convertir la nostalgia y el cariño de los fans en taquilla suficiente para recuperar siquiera su presupuesto, la pregunta para las que vienen es inevitable. ¿Por qué iban a correr ellas mejor suerte? Tal vez porque el tirón de Spider-Man esté en otra liga, tal vez porque a Supergirl le baste con costar menos de lo que parece y tener a Jason Momoa como reclamo. Tal vez el verano pueda enderezarse todavía una vez que empiecen las vacaciones y todo esto quede en un susto.

O tal vez no, y descubramos que el problema no era una película fallida ni dos, sino un modelo entero pidiendo a gritos una revisión. Las primeras cifras del verano de 2026 son, por ahora, un mal presagio. He disfrutado como un loco de Masters del Universo, lo mismo que me ocurrió en su momento con la peli de Dungeons & Dragons. Disfruto del espectáculo del cine.

Por eso a los que de verdad amamos el cine, aunque sea en su faceta más comercial, pop y artificial, no nos consuela tener razón: nos gustaría que se llenaran las salas. Pero si el cine ya solo sobrevive como una experiencia anticipo de un estreno en streaming, puede que el problema seamos nosotros, que hemos decidido que en eso del cine la película es lo menos importante. En 3DJuegos | "Es una jodida obra maestra". Fue un fiasco en cines, pero a Tarantino le encanta esta secuela de un éxito de terror de los 80 En 3DJuegos | Arnold Schwarzenegger dominó la taquilla durante 15 años.

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