“Más fuerte que antes”: así volvió a operar en pocos días el Instituto de Láser y Plasma de Teherán tras ser bombardeado

“Más fuerte que antes”: así volvió a operar en pocos días el Instituto de Láser y Plasma de Teherán tras ser bombardeado

Por: Mina Mosallanejad Las paredes destrozadas y los laboratorios dañados del Instituto de Investigación de Láser y Plasma de la Universidad Shahid Beheshti de Teherán aún muestran las huellas de la agresión militar ilegal y no provocada llevada a cabo por la maquinaria bélica estadounidense-israelí contra la República Islámica de Irán. Las explosiones destruyeron por completo ventanas, dañaron gravemente algunos de los equipos científicos más avanzados del instituto, sistemas ópticos e infraestructuras esenciales de investigación. Uno de los principales edificios alcanzados directamente durante los ataques estadounidense-israelíes del 3 de abril contra la universidad continúa fuera de servicio. Sin embargo, pese a la magnitud de la destrucción, la actividad científica en el instituto se reanudó con notable rapidez apenas unos días después del ataque y continúa desarrollándose con normalidad.

Pocos días después de la agresión, profesores, investigadores, personal universitario y voluntarios regresaron para retirar escombros, restaurar laboratorios y reiniciar los proyectos de investigación. Varios edificios cercanos que también habían sufrido daños fueron reparados rápidamente. “Regresaremos con una visión más profunda, con mayor fuerza y con mayor velocidad”, declaró en una entrevista exclusiva concedida al sitio web de Press TV Seyed Hassan Tavassoli, director del instituto y doctor en Física. Durante décadas, el Instituto de Investigación de Láser y Plasma ha estado a la vanguardia de los trabajos científicos iraníes en fotónica, óptica, ingeniería de plasma, aplicaciones láser y tecnologías avanzadas de imagen. Desde el desarrollo de tratamientos basados en plasma para heridas diabéticas y enfermedades cutáneas raras hasta el diseño de sofisticados sistemas ópticos para la obtención de imágenes cerebrales, el instituto se ha consolidado como uno de los centros científicos más avanzados del país.

Ahora, tras sufrir daños durante una guerra impuesta y perder parte de su infraestructura crítica, los investigadores aseguran que no solo están reconstruyendo el centro, sino preparándolo para una nueva etapa de crecimiento científico y avance tecnológico. Un centro científico construido durante más de tres décadas El instituto inició sus actividades en 1993 bajo la Facultad de Ciencias de la Universidad Shahid Beheshti, en el norte de Teherán. Recibió la aprobación oficial del Ministerio de Ciencia, Investigación y Tecnología de Irán a mediados de la década de 1990 y posteriormente amplió sus actividades al campo de las ciencias del plasma. En 2004 adoptó oficialmente el nombre de Instituto de Investigación de Láser y Plasma.

Con el paso de los años se convirtió en uno de los principales centros iraníes de investigación en fotónica y plasma. Actualmente cuenta con 22 laboratorios activos y 17 profesores-investigadores, además de formar estudiantes de posgrado en fotónica e ingeniería de plasma tanto a nivel de maestría como de doctorado. Su misión va mucho más allá de la investigación académica. El instituto se centra en tres pilares fundamentales: la formación de investigadores altamente especializados, la producción de conocimiento científico y la transferencia de tecnología a la sociedad y la industria.

Según Tavassoli, el trabajo del instituto siempre ha estado estrechamente vinculado a las necesidades nacionales. “Los proyectos se definían en función de las necesidades del país”, explicó. “Diferentes organismos transmitían sus requerimientos a la universidad y esta nos los trasladaba. Muchos proyectos de maestría y doctorado se diseñaban para resolver problemas reales del país”. Los resultados de esas investigaciones terminaron siendo utilizados en múltiples industrias e instituciones iraníes. Esa orientación práctica transformó gradualmente al instituto de un centro puramente académico en un polo de desarrollo tecnológico, donde la investigación científica avanzó hacia la comercialización de productos y soluciones. “En los últimos años, el instituto se orientó fuertemente hacia el desarrollo tecnológico”, señaló Tavassoli. “Muchos de los productos desarrollados aquí ya habían sido comercializados y estaban siendo utilizados para satisfacer diversas necesidades sociales e industriales”.

Universidad Beheshti de Irán sigue en funciones tras ataque de EEUU e Israel | HISPANTV Funcionarios de la Universidad Shahid Beheshti de Irán afirman que el Instituto de Láser y Plasma sigue operando pese a los daños de un ataque estadounidense-israelí. Un referente nacional en fotónica y ciencias del plasma Con el tiempo, el instituto pasó a albergar los polos científicos nacionales de Irán en fotónica y ciencias del plasma, ambos reconocidos entre los centros académicos de mayor nivel del país. “El Instituto de Investigación de Láser y Plasma es el principal centro del país en fotónica y plasma”, afirmó Tavassoli. “Ambos polos científicos poseen la categoría nacional de Grado A”. No obstante, destacó que las aspiraciones y estándares del instituto trascienden el reconocimiento nacional. “A nivel internacional, especialmente en la región, puedo afirmar con confianza que ocupamos el primer lugar”, aseguró. “Nuestros laboratorios pueden competir con algunos de los centros científicos más prestigiosos de Europa y Estados Unidos”. Según explicó, muchas de las actividades científicas avanzadas que se realizan en universidades de referencia mundial en óptica, fotónica y plasma también se desarrollan en los laboratorios del instituto en Teherán.

Los logros académicos del centro han sido reconocidos en numerosas ocasiones, incluido el prestigioso Festival Internacional Jarazmi y diversos premios nacionales otorgados por el Ministerio de Ciencia de Irán. Sin embargo, Tavassoli considera que uno de los mayores logros del instituto han sido sus estudiantes. “Uno de nuestros principales productos son nuestros estudiantes”, recalcó. “Cuando continuaron sus estudios en universidades internacionales de prestigio, a menudo les dijeron que no les faltaba nada desde el punto de vista científico y que poseían todas las capacidades necesarias para trabajar en laboratorios altamente avanzados”. Investigación en la frontera del conocimiento Las investigaciones del instituto abarcan un amplio abanico de disciplinas con impacto directo en la vida cotidiana, desde la medicina y la agricultura hasta la electrónica y la manufactura industrial. Uno de sus principales campos de actividad es la espectroscopía láser, donde los investigadores emplean técnicas avanzadas para identificar rápidamente la composición de diferentes materiales.

Estas tecnologías tienen aplicaciones en diagnóstico médico, control de calidad industrial y detección de falsificaciones. Los científicos han estudiado métodos para identificar indicios de enfermedades como la diabetes mediante muestras biológicas, incluidas uñas y dientes. Otros proyectos se centran en dispositivos optoelectrónicos y materiales avanzados utilizados en sensores, sistemas de comunicación, láseres y numerosas aplicaciones de alta tecnología. La ingeniería de plasma constituye otro de los pilares fundamentales del trabajo científico del instituto.

El plasma, un estado altamente energizado de la materia, ha despertado creciente interés por sus aplicaciones en la esterilización de instrumentos médicos, la mejora de procesos agrícolas, la conservación de alimentos y la cicatrización de heridas. Los investigadores han desarrollado sistemas de plasma frío capaces de desinfectar superficies y materiales biológicos sin provocar daños térmicos. En los laboratorios de óptica biomédica e imagen, los científicos han creado técnicas avanzadas destinadas a permitir el estudio no invasivo de tejidos y lesiones cutáneas. Los sistemas desarrollados en el instituto permiten obtener imágenes detalladas de tejidos biológicos, estimular ópticamente nervios y realizar análisis cutáneos de alta resolución. 📸 Más imágenes de las destrucciones causadas en el ataque de EE.UU. e Israel contra la Universidad Shahid Beheshti de Teherán. pic.twitter.com/gQZWJhZY3G — HispanTV (@Nexo_Latino) April 4, 2026 De los laboratorios a los hospitales Algunos de los logros más destacados del instituto han surgido en el ámbito médico.

En 2018, investigadores iraníes presentaron cuatro sistemas avanzados de neuroimagen óptica y optogenética desarrollados con el apoyo de la Sede para el Desarrollo de las Ciencias y Tecnologías Cognitivas de Irán. Estos sistemas permitieron diversas modalidades de obtención de imágenes cerebrales, incluidas imágenes de señal intrínseca, imágenes mediante colorantes sensibles al voltaje, imágenes por moteado láser y tecnologías de estimulación optogenética. El desarrollo de la optogenética constituyó uno de los principales avances científicos del instituto, en colaboración con el Centro de Investigación en Neurociencias de la Universidad de Ciencias Médicas Shahid Beheshti. La técnica permite estimular y controlar sistemas neuronales haciendo que las células nerviosas sean sensibles a la luz y manipulando la actividad neuronal con gran precisión.

Otro importante avance se produjo en el ámbito de la medicina basada en plasma. A partir de 2010, los investigadores iniciaron amplios estudios sobre aplicaciones médicas del plasma frío, incluyendo tratamientos contra el cáncer, cicatrización de heridas, odontología, esterilización y medicina estética. Una de las aplicaciones más destacadas estuvo relacionada con el tratamiento de pacientes que padecen epidermólisis bullosa, conocida como “piel de mariposa”, una rara enfermedad genética que provoca graves ampollas y heridas crónicas. En 2018 se puso en marcha un proyecto piloto en el Hospital Shohadaye Tajrish para tratar a estos pacientes mediante terapias basadas en plasma.

Según los investigadores, algunas heridas que habían permanecido abiertas durante años mostraron mejoras significativas tras el tratamiento. El instituto también utilizó sistemas de plasma para tratar heridas diabéticas en el Hospital Razi, donde al menos quince pacientes participaron en estudios clínicos. “Las actividades aquí eran completamente científicas” Pese a décadas de investigación centrada en aplicaciones civiles, médicas, industriales y académicas, el instituto fue atacado durante la ofensiva estadounidense-israelí. Para Tavassoli, ello demuestra que el verdadero objetivo era dañar la infraestructura científica del país. “La razón por la que el instituto fue atacado fue, sin duda, dañar la infraestructura científica y tecnológica de la nación”, remarcó. Rechazó categóricamente las afirmaciones difundidas por algunos medios occidentales según las cuales únicamente se habían atacado instalaciones militares en Irán durante la guerra de agresión de 40 días. “Simplemente no es cierto”, sostuvo. “Lo que se hacía aquí era trabajo científico ordinario, el mismo tipo de investigación que se realiza en laboratorios de todo el mundo”.

Aunque numerosos equipos resultaron dañados y deberán ser sustituidos, destacó los avances alcanzados por Irán en la fabricación nacional de equipamiento científico. “Afortunadamente, gracias al importante progreso del país en la producción de equipamiento científico, hoy podemos fabricar internamente la mayor parte de lo que necesitamos”, señaló. Estimó que más del 80 % de las capacidades previas del instituto podrán recuperarse mediante recursos y conocimientos nacionales. Reconstruir para ser más fuertes A pesar de la magnitud de la destrucción, el instituto reanudó rápidamente sus operaciones. Profesores, trabajadores universitarios y voluntarios organizaron labores de limpieza y restauración inmediatamente después del ataque. “Incluso en los primeros días después del bombardeo, colegas, empleados universitarios y muchas otras personas acudieron y trabajaron con un auténtico espíritu de sacrificio”, recordó Tavassoli.

Aunque el edificio principal aún no ha retomado plenamente sus actividades, otros inmuebles afectados volvieron a funcionar en un corto período de tiempo. Sin embargo, los planes actuales van mucho más allá de la simple reconstrucción. “Nuestra prioridad ahora es reconstruir el instituto para que sea mejor de lo que era antes”, explicó. Los equipos dañados serán sustituidos por tecnologías más avanzadas, muchas de ellas desarrolladas en Irán, mientras que ya se están diseñando nuevos laboratorios capaces de ampliar considerablemente la capacidad de investigación. Tavassoli se mostró convencido de que, en menos de un año, el instituto podrá generar una producción científica incluso superior a la que tenía antes de los ataques. “Quizá esta destrucción no provocada que nos impuso el enemigo también nos haya preparado para una nueva transformación, para continuar nuestro camino con una visión más profunda, mayor fuerza y mayor velocidad”, afirmó.

Durante décadas, este instituto contribuyó a formar científicos, desarrollar tecnologías avanzadas y ampliar las capacidades de investigación de Irán en campos cada vez más sofisticados. Hoy, entre paredes dañadas y obras de reconstrucción, sus investigadores aseguran que la misión continúa con la misma pasión. Y, si acaso, con una determinación aún mayor. “Esperamos —concluyó Tavassoli— que en el futuro emerjamos mucho más fuertes que antes”. Texto recogido de un artículo publicado en Press TV