Pongamos las cartas sobre la mesa: no he sido el mejor fan de Destiny 2 durante el último año, aunque también es justo añadir que Bungie se lo ha ganado a pulso. Ha tomado suficientes malas decisiones durante los últimos tiempos para que su base de jugadores se redujese como lo hizo, hasta el punto de que hace poco anunciaron que la actualización Monumento del Triunfo sería la última en la historia del videojuego. A partir de esta, Destiny queda aparcado y Marathon pasa a ser la prioridad. Para mí, la gota que colmó el vaso fue el Acto 3 de Resurgimiento en enero de 2025.
Y eso que pensé que el nuevo sistema episódico tras La Forma Final sería positivo. No era muy fan de la historia, pero basar el contenido narrativo en repetir exactamente la misma misión exótica con diferentes diálogos fue una decisión nefasta. Abandoné Destiny 2 y esta vez no miré atrás, ni siquiera por las expansiones Los Confines del Destino y Los Desertores, cuya inspiración en Star Wars tampoco me hizo mucha gracia. El anuncio de la actualización Monumento del Triunfo lo cambió todo.
Fue uno de esos golpes de realidad que te ayudan a replantearte las cosas. Así que aproveché que las dos expansiones mencionadas estaban de oferta para adquirirlas y jugarlas. Y estoy en ello. Según el registro, me quedan menos de 4 o 5 misiones para terminar Los Desertores en el momento de escribir esto.
Si bien Confines del Destino no me gustó, admito que la historia inspirada en Star Wars es interesante. No me vuelve loco, pero ha conseguido que quiera arrancarle la cabeza al villano. Si una historia te hace reaccionar, síguela. El Monumento del Triunfo: la despedida de Destiny 2 Por muy turbulenta que sea nuestra historia con Destiny 2, el universo de Bungie tiene una especie de hilo mágico que ata, conecta y atrae a todo jugador que ha sido guardián alguna vez.
Y cuesta no responder a la llamada cuando Bungie organiza una última actualización antes de meter el juego en crioestasis. El comunicado dejó claro que no solo aparcaban el juego, también la franquicia. Ayer, 9 de junio de 2026, esperé junto al resto de guardianes a que Bungie abriese los servidores de Destiny 2. Sabíamos que darían problemas durante las primeras horas y que necesitarían mantenimiento (ya han programado uno), pero aun así esperamos para ver todo lo que nos habían preparado con esta actualización.
Es muchísimo contenido y no puedo resumirlo en una publicación sin que se la coma por completo. Lo más destacado es el rediseño de la torre, que ahora cuenta con un monumento dedicado a los jugadores en el centro. En su interior hay unos pequeños pilares, cada uno con una serie de recompensas que puedes desbloquear con la nueva moneda que otorgan los desafíos de cada uno. Lo importante en este caso no es el contenido en sí mismo, que es genial (aunque no incluya las campañas clásicas) y establece el videojuego para esta fase final de estado vegetal; más bien es la reacción de la comunidad.
Los servidores se abrieron a las 7:00 p.m. y para las 8:00 p.m. había 162.000 jugadores simultáneos solo en Steam. Llegó hasta los 167.867 en las siguientes horas. No se veían cifras similares desde septiembre de 2023 con la Temporada de la Bruja. En junio de 2024 alcanzó los 314.634 jugadores, muy cerca de su pico máximo histórico de febrero de 2023.
Todo esto solo en PC y recuerda que el juego es free-to-play en todas las plataformas y que ayer era martes. Ahora mismo, mediodía del 10 de junio, hay 85.000 jugadores simultáneos. La entrega de la comunidad de Destiny 2 es incuestionable y fue muy emocionante aparcar Los Desertores por unas horas para disfrutar de las actividades cooperativas con el resto de la comunidad. El ambiente era (y es todavía) festivo y muy amistoso, más de lo que recuerdo en muchas ocasiones pasadas.
Es una pena que hayamos llegado a esto para que muchos jugadores sean amables con otros. Recuerdo más de una pelea con algún que otro guardián porque hacía las mazmorras corriendo y no permitía que el resto disfrutase a un ritmo normal. Pero bueno, eso es agua pasada. Los números no mienten, pero tampoco cuentan toda la verdad La diversión y la nostalgia de volver a jugar a Destiny 2 dieron paso a la frustración y el enfado en el momento que me paré a reflexionar sobre lo que está ocurriendo.
He sacado dos conclusiones bastante claras de las cifras de SteamDB y mi experiencia tanto como guardián como en videojuegos. - Nota importante: Partimos de la base de que solo trabajamos con los datos de SteamDB y que nos falta la información de consolas. No te tomes estas cifras como absolutas, pero sí de forma orientativa. Por un lado, este enorme apoyo a Destiny 2 evidencia que todavía existe una comunidad enorme en torno a este universo. Los números están ahí, tanto de jugadores simultáneos en PC como de firmas para que Bungie no abandone Destiny y desarrolle una tercera entrega, y Sony no debería ignorarlos.
Ni siquiera para apostar por Marathon. La compañía lleva años fracasando estrepitosamente en su empeño de dar con la tecla de los juegos como servicio. Recuerda Concord. Su única victoria ha sido Helldivers 2.
La ironía de esta historia es que Sony no tenía que experimentar: Destiny 2 no solo es una franquicia consolidada y querida, también tiene un potencial enorme y lleva años pidiendo a gritos una tercera entrega. Quizás ambientada en otra época, por ejemplo. Dar a Destiny un descanso de 4-5 años para desarrollar una tercera entrega es una idea muy dulce y apetitosa. Ahora viene la contraparte de todo esto: los números no mienten, pero tampoco cuentan toda la verdad.
El fervor de estos momentos suele nublarnos el juicio. Destiny 2 es la prueba de que el ser humano (los jugadores en este caso) reaccionamos a base de desgracias y malas noticias. Ha tenido que anunciarse el fin del desarrollo para que el juego supere los 20.000 jugadores simultáneos de pico máximo diario en Steam. No me lo invento: si miras seis meses atrás, la media de jugadores rondaba los 10.000 jugadores simultáneos.
Si retrocedes más, vemos subidas y bajadas muy pronunciadas (mucho más que otros juegos) que coinciden con el nuevo contenido. Esto significa que el juego interesa, pero que no tiene capacidad de retención, ya sea por la calidad o la competencia. La base de cualquier juego como servicio es precisamente la retención. Lo que intento ilustrar, que tanto me frustra y entristece, es que los números actuales no son reales.
Si nos ponemos técnicos: son reales, pero cuentan una verdad a medias. Destiny 2 ha apelado al interés de los jugadores mediante un ultimátum y la nostalgia con el Monumento del Triunfo, pero... ¿Eso significa que tiene capacidad de retención para justificar un Destiny 3?, ¿Ofrece una comunidad estable similar a Warframe, que es un juego más longevo y cuya media de jugadores en Steam ronda los 60.000-1.000 jugadores simultáneos máximos diarios solo en Steam? Queda por ver qué ocurre en los próximos días con Destiny 2, cuando decaiga el fervor de Monumento del Triunfo. Y digo más, queda ver qué pasará cuando llegue septiembre con todos sus lanzamientos y noviembre con GTA VI. ¿Podrá mantener una media de jugadores que justifique una tercera entrega? ¿Superará al menos los 20.000 jugadores simultáneos máximos diarios en Steam?
No digo que esta cifra sea mejor ni peor, solo es la media que ha tenido hasta ahora sin nuevo contenido. El tiempo nos dará la respuesta. No sé qué va a ocurrir con Destiny 2. El comunicado de Bungie no auguraba nada nuevo para este universo.
Lo que sí tengo claro es que me siento feliz (también un poquito triste) de que el desarrollo haya concluido tras tantísimas malas decisiones. Ha sido una aventura de casi 10 años. Si pudiese decirle algo, sería: ya puedes descansar, viejo amigo. En VidaExtra | Ni siquiera mis despistes han conseguido privarme de la épica batalla contra el Testigo en Destiny 2: La Forma Final.
Adiós, amigo mío En VidaExtra | Destiny 2 tiene un gran problema: su historia está incompleta y eso confunde a los jugadores En VidaExtra | La Espira de la Vigía de Destiny 2 está llena de cables y Vex para aburrir, pero este guardián solitario tiene dos Ases bajo la manga