Pedir una tarta de cumpleaños por una app es raro. Destapar en China un fraude de 3.600 millones de yuanes con ello lo es aún más

Pedir una tarta de cumpleaños por una app es raro. Destapar en China un fraude de 3.600 millones de yuanes con ello lo es aún más

Hace un año, en China, un pastel de cumpleaños que incluía flores que no eran comestibles se convirtió en un drama nacional. El error, que podría pasarle a cualquiera que se haya asomado a la moda de decorar platos con flores, destapó uno de los mayores escándalos de seguridad alimentaria del país asiático y motivó una investigación que se ha cerrado ahora con multas cercanas a los 500 millones de euros. El problema no está en el pastel en sí, sino en quién lo preparó. O mejor dicho, en el oscuro negocio detrás de ese proceso cuando pides algo a través de una aplicación de delivery.

La empresa detrás del pastel era una de las muchas que, allá por 2018, empezó a operar sólo con este tipo de aplicaciones en mente, sin local comercial al que acudir. Lo descubierto por la investigación es que había casi 10.000 cocinas fantasma operando sin regulación por todo el país. La otra cara de las aplicaciones de comida Aunque el modelo de negocio es legítimo, no lo es tanto su estructura, o al menos eso ha demostrado la investigación china. Cocinas sin licencia y sin inspecciones de sanidad batallaban por los pedidos de la aplicación mientras marcas famosas externalizan la producción de la comida al mejor postor.

Quienes daban un coste menor eran quienes se encargaban de los pedidos. Con la intención de frenar el fraude y el riesgo sanitario que conlleva, China obliga ahora a que todas las empresas que tengan cocinas fantasma se identifiquen como tal dentro de las aplicaciones de delivery. Además, cae sobre las propias plataformas la responsabilidad de verificar qué empresas están detrás de sus entregas para asegurar que licencias y locales están en regla. Frente a nuevos negocios como las apps de delivery de comida, pero también otras como los alquileres vacacionales, la venta de segunda mano o cualquier otro servicio de intermediario, ha crecido un sistema de fraudes sin control en el que dichas aplicaciones se lavaban las manos mientras aprovechaban la estructura.

Que países como China, o regiones como la Unión Europea, pongan freno a estas prácticas y empiecen a depurar responsabilidades sobre quién hace qué, resulta clave para que la confianza en su uso siga creciendo en vez de desmoronarse. No hay más que asomarse a las secciones de comida preparada de Mercadona para demostrar que allí donde pensábamos que no, hay un negocio que la gente necesita. Imagen | Hindskq31 en Midjourney En 3DJuegos | La Generación Z cree que se está volviendo estúpida. El 46% asegura que se vuelven menos inteligentes conforme más usan la IA En 3DJuegos | Un clásico de 1968, originalmente un fracaso de taquilla, está considerado "la mejor película del Oeste de todos los tiempos"