Me moría de ganas por volver a Perú de la mano de la maravillosa Lara Croft. Tomb Raider: Legacy of Atlantis es el mejor regreso para la famosa arqueóloga y un retorno a la experiencia que vivimos en el año 1996 (algunos como yo un poco más tarde). Acostumbrados a las entregas más recientes de la saga, también se echaba de menos la clásica aventura de puzles y plataformeo de los juegos originales. Ahora casi tenemos aquí este remake de Crystal Dynamics y dejadme deciros que, tras haber jugado un gameplay de unos 30 minutos de duración durante el Summer Game Fest, no puedo estar más contenta.
Lejos de ser un simple remake, el estudio sabe dónde innovar y cómo, aunque es posible que la nostalgia haya pesado un poco de más. ¡Os lo cuento todo! En busca de la Atlántida Lara Croft ya es uno de los personajes de videojuegos más emblemáticos. La hemos visto en toda clase de situaciones: lanzarle una lámpara a un pulpo gigante (de mis momentos preferidos), sufrir en mitad de la nieve, ser la mejor motorista, enfrentarse a onis, deidades, sectas, etc. Sin embargo, la búsqueda de la Atlántida es uno de los momentos más icónicos en su extenso currículum.
Pero ya han pasado 30 largos años y el tiempo corre también para sus primeras aventuras, pero si hay algo que ha demostrado Crystal Dynamics con este remake es que la entrega original (con unos cuantos retoques) puede seguir en forma. Vamos con lo obvio: los nuevos gráficos. Sería injusto compararlo con juegos punteros, pero lo cierto es que no luce nada mal. Nada más comenzar a jugar, la iluminación hace que la selva de Perú sea un espectáculo.
Tampoco tiene nada de mala pinta el agua (que podemos ver correr desbocadamente en un río o en forma de catarata) o los dinosaurios que, por supuesto, volverán a amenazarnos. Luego hay detalles un poco ausentes, como el hecho de que Lara parece salir seca del agua, pero nada relevante. En esta demostración íbamos en busca de la primera pieza que nos llevará a la sección del Valle Perdido del original En esta demostración íbamos en busca de la primera pieza que nos llevará al continente perdido, concretamente en la sección del Valle Perdido del original. Pero mientras que en este veíamos muchas rocas, un cielo ausente y un mapa que se iba iluminando conforme avanzábamos, aquí encontramos todo un entorno natural detallado en el que podemos recoger ingredientes, como bayas, patatas o maíz, o coleccionables, y que dibuja un paisaje simplemente sobrecogedor.
Para poder avanzar, teníamos que superar un puzle (que por supuesto es nuevo) y que consiste en encontrar las piezas de un enorme resorte con engranajes. Aquí se ponían en práctica todos nuestros recursos. Uno de los nuevos añadidos es que ahora Lara puede utilizar aquí también el escáner para descubrir datos del entorno y, por supuesto, su gancho con el que arrastrar objetos o tirar de ellos. Tras escalar la montaña, tirarnos al río, trepar por los salientes con todos los obstáculos a los estamos acostumbrados o dar saltos imposibles, el puzle estaba resuelto.
Tras esto, viene la parte de la acción. ¿Quién podría olvidar que Lara es capaz de coser a tiros a un dinosaurio? Aquí viene uno de mis añadidos preferidos: la cámara lenta. Si bien es una mecánica común dentro de la saga, es completamente satisfactorio llevarla a cabo tan solo por el estilo cinematográfico que adquiere en esta entrega. También hay que señalar que es fundamental para el combate, ya que, en realidad, se ha mantenido mucho la esencia con las dos pistolas del original y no se ha optado por llevar a cabo algo al estilo Shadow of the Tomb Raider.
También hay un momento de persecución en el que un T-Rex nos pisa los talones. En esos momentos simplemente hay que ir hacia delante, saltar y trepar, aunque la cámara va cambiando de perspectiva y por el medio hay alguna que otra cinemática in-game. Ahora bien, esta parte me viene ni que pintada para explicar por qué la nostálgica puede pesar tanto. Que Crystal Dynamics ha optado por mantener todo lo posible la esencia del original es un hecho.
Lo vemos en la apariencia de la propia Lara (ahora interpretada por Alix Wilton Regan), pero también en otros detalles como que se ha querido mantener todo lo posible las animaciones más tradicionales de la protagonista. Hay casi cierta ternura en que los saltos sigan siendo toscos o que Lara haga determinados movimientos al acercarse a según qué plataformas. Pero si nos ponemos precisos, lo cierto es que, si nos gustan, es por eso mismo, porque nos recuerdan a otra época y no a un juego actual. Ahí ya que cada uno entre a valorar que hubiera preferido.
En el caso de la persecución, estos movimientos son más perceptibles que nunca. Eso sí, de la misma manera que señalamos esto, también hay que dejar claro que trepar es más cómodo que nunca. Pero detalles a un lado, lo cierto es que el juego no puede haberme dejado más expectante. Tengo muchas ganas de saber qué podemos hacer con toda la recolección, cuántos coleccionables hay o cómo lucirán otros entornos.
Desde luego, todo lo que hemos visto hasta la fecha pinta bien. Ahora tan solo tenemos que esperar hasta febrero de 2027 para embarcarnos en la aventura.