La BBC ha confirmado en un comunicado lo que ningún fan quería: Doctor Who sale a concurso público. Es lo que en la industria británica llaman competitive tender, un proceso formal y abierto en el que la cadena invita a productoras independientes a presentar sus propuestas por los derechos de producción y se queda con la que más le convence. La consecuencia inmediata es doble. Por un lado, el legendario Russell T Davies y la productora Bad Wolf abandonan la serie.
Por otro, el especial de Navidad que se había prometido para 2026 ya no se hará. La BBC lo envuelve en lenguaje de futuro, prefiere invertir a largo plazo antes que tapar el hueco con un episodio suelto, y RTD se despidió en Instagram asegurando que no había guion y que nunca llegó a escribirlo para este esperado especial, según recogió Variety, aunque meses antes el compositor Murray Gold había hablado en Radio Times de varias versiones del libreto. Curioso, ¿verdad? Si le quitas toda la jerga empresarial y lees la noticia teniendo en cuenta la deriva de los últimos años de la serie, a mí me suena a otra cosa.
Disney abandona el acuerdo de distribución, Ncuti Gatwa dejando el papel tras solo dos temporadas, las audiencias más bajas de toda su historia y, ahora, ni siquiera un especial navideño con el que aguantar el tipo y redirigir la serie como es ya tradición. Todo me hace pensar que la BBC no sabe exactamente qué hacer con su propia cabecera estrella. Y aquí está la ironía: esto es una serie sobre un señor del espacio que engaña a la muerte regenerándose, pero la serie no ha sido capaz de reinventarse a pesar de las nuevas ideas. Hubo un tiempo en que el Doctor era lo más grande de la tele británica Viajes en el tiempo: en la Navidad de 2007, Voyage of the Damned juntó a 13,31 millones de espectadores.
Es la cifra más alta de toda la etapa moderna y la mayor que había logrado la serie desde 1979, un número que hoy una serie británica prácticamente ya no puede alcanzar en televisión. Pocos meses después, Journey’s End se convirtió en el primer episodio de Doctor Who de la historia en ser el programa más visto de su semana de estreno. Era la época de David Tennant, el Décimo Doctor (2005-2010) que casi todas las encuestas siguen coronando como favorito. Y cuando llegó Matt Smith (2010-2013) para darle relevo en el personaje, y tocó celebrar el medio siglo de historias de Doctor Who, la cosa fue todavía más bestia: el especial The Day of the Doctor se emitió a la vez en 94 países de seis continentes y se llevó un récord Guinness al mayor simulcast de una serie televisiva jamás hecho.
No era una serie de culto: era un acontecimiento de la cultura pop. El especial de Navidad de Doctor Who que se había prometido para 2026 ya no se hará La ciencia ficción de Doctor Who siempre me ha parecido tremendamente delirante, inteligente, humana, divertida y, por qué no decirlo, cutre. Disfraces de gomaespuma y escenarios de cartón piedra. Pero con tanto carisma que, a partir de la etapa de Tennant, me obsesioné con ella sin remedio.
Disfruté como un crío viendo cómo se convertía en un pequeño fenómeno de masas dentro del fandom, viendo cómo lo cutre dejaba de ser un defecto para volverse un rasgo de personalidad. Esa es justo la gracia de esta serie: te enamora por su humildad. Si como yo llegaste a ella en el reinicio de 2005 y has ido poco a poco recuperando todas las etapas anteriores hasta llegar a 1963, sabes perfectamente de qué te hablo. Y sabes también por qué lo de ahora supone un grave problema para la serie.
La caída no tiene un único culpable, y por eso cuesta explicarla Lo cómodo sería señalar a algo en concreto como causa de la tremenda pérdida de popularidad de la serie en los últimos 10 años, pero es tan sencillo. El descenso ha sido una larga y desigual erosión que empezó a notarse ya en los últimos compases de la etapa de Steven Moffat y Peter Capaldi, con los datos deslizándose poco a poco hacia abajo. Donde se aceleró de verdad fue en el periodo de Chris Chibnall y Jodie Whittaker, entre 2018 y 2022. ¿fue mala idea convertir al Doctor en una mujer? Whittaker no era el problema.
Pasó a la historia como la primera mujer en pilotar la TARDIS, su actuación se ganó a buena parte de la crítica y hasta algún veterano escéptico acabó reconociendo que sus reparos iniciales eran pura tontería. El problema estaba en otra parte, y los números lo retratan sin piedad: su estreno reunió a 8,2 millones de personas, y su despedida, en datos overnight, se quedó en apenas 3,7. El reclamo funcionó, pero algo no logró enganchar con los espectadores. Todo me hace pensar que la BBC no sabe exactamente qué hacer con su propia cabecera estrella ¿Qué pasó?
Pasó, entre otras cosas, el retcon del Niño Eterno, aquel giro de 2020 que reescribió el origen del personaje, convirtiendo al Doctor en la fuente original de la regeneración de los Señores del Tiempo, llegado de otro universo, y partió al fandom por la mitad: ambicioso para unos, una traición a décadas de mitología para otros. Hasta el momento, el canon establecía un límite de 12 regeneraciones (13 encarnaciones) para el personaje, y alcanzado yo ese límite se decidió concederle un nuevo ciclo de regeneraciones porque ya no le quedaban más. Claro, había que continuar con la serie. Esto hizo que muchos fans sintieran que las apuestas y el dramatismo de historias pasadas perdían todo su sentido.
Además cada reinicio estaba ideado para que nuevos espectadores se sumaran a la serie de la mano de un nuevo punto de partida, pero dado que en realidad no se estaba logrando que llegaran nuevos fans, aquellos que sí estaban siguiendo la serie se veían atrapados constantemente en un bucle de nuevas presentaciones y protagonistas justo cuando ya se habían encariñado con la encarnación de turno. Súmale una dependencia cada vez mayor de su propio pasado, de aniversarios y caras que vuelven, en lugar de construir mitología nueva. Y obtienes una serie que vivía más de las rentas y el fanservice que de apostar por una nueva línea narrativa clara. Aunque, siendo justos, cuando Doctor Who intentó hacer eso de la mano de su llegada a Disney+ y el Doctor interpretado por Gatwa ha ido justo cuando peor le ha ido.
Doctor Who quiso conquistar el mundo, y el mundo le vino grande La apuesta para revertir todo esto fue gorda, y por un momento pareció brillante. Com os decía, en octubre de 2022, con el propio Ncuti Gatwa anunciándolo en la televisión estadounidense, la BBC y Disney destaparon una alianza global pensada explícitamente para convertir Doctor Who en una franquicia mundial, con Disney+ como hogar exclusivo de los nuevos episodios en todo el planeta, salvo Reino Unido e Irlanda. Sobre el papel, lo mejor de los dos mundos: el alma de la BBC y el dinero y el alcance de Disney. El problema fue el calendario, que no pudo ser más cruel.
El acuerdo se firmó en el pico de la guerra del streaming, justo antes de que Bob Iger regresara a Disney y empezara a recortar gastos por todas partes. Dos temporadas de Gatwa después, Disney se ha largado cansada de polémicas, toxicidad, y mala recepción del producto, y las razones que ha publicado Deadline tienen menos que ver con la calidad que con la escala: la serie nunca logró romper con su base de fans de siempre, lo que complicaba justificar su elevado presupuesto. Hubo mucho ruido en internet culpando a la diversidad y al discurso social y político de la serie, pero los números cuentan una historia más simple y más fría: un gigante del streaming compró una institución británica como activo de contenido global, el activo no escaló lo bastante rápido para una empresa en modo tijera, y lo soltó en cuanto vio que no era rentable. No es casualidad que el propio RTD empezara entonces a decir en voz alta que quizá toda la burbuja del streaming estaba a punto de pinchar.
A él desde luego se le pinchó, y cuando el escaparate mundial de Disney+ echó la persiana, desapareció un buen pellizco del presupuesto. De ahí, en realidad, que se complicara la producción de este especial navideño que no veremos en 2026 como es tradición. Lo más cruel es que esta serie va, literalmente, sobre saber cambiar de piel Como fan me duele mucho esta situación, porque Doctor Who es, seguramente más que casi cualquier otra ficción, una historia sobre saber cambiar. Sobre aceptar la multiplicidad de la humanidad, nuestra riqueza cultural y nuestra diversidad Su héroe no muere: se regenera y vuelve a la acción con otra cara, otro cuerpo, otra identidad, otra personalidad, pero "nunca cruel, nunca cobarde".
El ser alienígena, otra cara, otra energía, otra forma de ocupar la pantalla. Esa renovación incorporada en su propio ADN es, literalmente, la razón por la que la serie ha sobrevivido sesenta años, con sus etapas buenas, sus etapas mejores y sus etapas más reguleras. Me niego a ver esta subasta como una esquela. Yo lo leo como la regeneración más rara y más larga que ha tenido nunca el Doctor Lo que empezó como una necesidad de producción (reemplazar a un actor protagonista que se marchaba) se convirtió en una de las metáforas más hermosas de la historia de la televisión.
Y, sin embargo, justo en el momento en que más necesitaba reinventarse, el futuro de la serie resultó ser una cara de 2005. Gatwa se regeneró en Billie Piper, es decir, en Rose Tyler, la coprotagonista y acompañante que abrió la era moderna en 2005, y nadie ha confirmado siquiera que vaya a ser la próxima Doctora, de nuevo tratando de crear un golpe de efecto usando el fanservice y la nostalgia. Así que la serie que nos enseñó a todos a abrazar el cambio se ha quedado, de momento, congelada mirando hacia atrás: apoyándose en el regreso de una cara querida del pasado, reviviendo sus propios grandes éxitos, y ahora en busca de alguien que se haga cargo de ella porque los que mandan no se ponían de acuerdo sobre el camino a seguir. Pero déjame decirte una cosa sobre esta serie en concreto, y sobre nosotros, los que entramos en la Tardis a principio de los 2000: esto ya lo hemos vivido antes.
Tal vez no de una manera tan dramática, pero hemos visto desaparecer entre luz dorada a un amigo y hemos aprendido, todas y cada una de las veces, a querer a quien fuese que saliera después de esa nave espacio temporal disfrazada de cabina azul. Por eso me niego a ver esta subasta como una esquela. Para mí es la regeneración más rara y más larga que ha tenido nunca el Doctor. Pase lo que pase, no parpadees, buena suerte y... ¡Allons-y! ¿Y tú qué opinas? ¿Eres fan de Doctor Who? ¿Qué te han parecido las últimas temporadas de la serie?
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