El banco central subió su tasa de depósito en 25 pb, hasta 2.25%. El Banco Central Europeo (BCE) subió su tasa de interés de referencia por primera vez desde el 2023, ante el aumento de la inflación provocado por la guerra en Medio Oriente, y rechazó las críticas de que esta medida pueda afectar al crecimiento de la zona euro, que atraviesa dificultades. El BCE elevó su tasa de depósito en un cuarto de punto, hasta 2.25%, convirtiéndose en el primer gran banco central en endurecer la política monetaria en respuesta a la crisis energética desencadenada por el conflicto. La inflación de la zona euro se ha acelerado desde el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, disparándose hasta 3.2% anual en mayo, por encima del objetivo de 2.0% del BCE.
Christine Lagarde, presidenta del BCE, citó las “presiones inflacionistas” generadas por el conflicto, al anunciar el primer incremento de tasas de interés en tres años. La decisión fue unánime, subrayó, añadiendo que se trata de una clara “señal y es necesaria dada la situación económica que tenemos, la incertidumbre por la que navegamos y las perspectivas de inflación”. El banco central de los 21 países que utilizan el euro elevó su previsión de inflación para el 2026 a 3.0%, frente a la estimación de 2.6% de marzo. Con el estrecho de Ormuz, una ruta crucial para el tránsito de petróleo y gas, casi totalmente cerrado y un alto el fuego en la guerra que dura ya tres meses que parece inestable, Lagarde subrayó repetidamente que el conflicto es una fuente importante de “incertidumbre”.
El crecimiento no está “en peligro” Sin embargo, también se vio obligada a defender el alza de réditos, que según los críticos no es la medida adecuada en un momento en que la zona euro atraviesa dificultades en muchos frentes. “No es que nos encontremos en un entorno en el que el crecimiento brille por su ausencia o esté gravemente amenazado”, afirmó Lagarde, en un intercambio a veces tenso con los periodistas durante una rueda de prensa. Lagarde también señaló que el BCE recortó ligeramente su previsión de crecimiento para el 2026 a 0.8 desde 0.9 por ciento. Algunos economistas han señalado que un aumento de tasas no es la medida adecuada para hacer frente a un repunte de la inflación derivado principalmente de la escasez de suministros energéticos. Como era de esperar, Lagarde se negó a dar alguna pista sobre lo que podría hacer el BCE en lo que queda de año.
Sin embargo, Carsten Brzeski, economista de ING, señaló que los comentarios de Lagarde sobre el aumento de las presiones inflacionistas apuntan a nuevos aumentos de tasas en el futuro. “Un segundo incremento de réditos, tras la decisión de hoy, ya sea en julio o en septiembre, se ve ahora más probable”, afirmó.