Altos funcionarios de seguridad de Emiratos Árabes Unidos e Irán sostuvieron esta semana su primera reunión presencial desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Teherán, según fuentes conocedoras del encuentro. La cita marca un giro significativo en la relación bilateral y refleja un reconocimiento creciente de la necesidad de reducir tensiones en el Golfo. Las fuentes, que pidieron anonimato por la sensibilidad del tema, señalaron que Abu Dabi busca proteger sus ambiciosos planes económicos, que incluyen inversiones multimillonarias para ampliar la producción petrolera y desarrollar centros de datos vinculados a inteligencia artificial. Para Teherán, la relación también es estratégica: Emiratos fue uno de sus principales socios comerciales y una vía clave para las exportaciones de petróleo sujetas a sanciones.
El acercamiento responde, según las fuentes, a la visión emiratí de que la permanencia del régimen iraní es un hecho con el que la región debe convivir. Abu Dabi, que adoptó una postura más agresiva que otros países árabes durante los primeros meses del conflicto, parece ahora alinearse con la estrategia diplomática de Qatar y Arabia Saudita, que también han buscado canales de diálogo pese a haber sido blanco de ataques iraníes. Más leídas Tasa de Cambio BCV 11 de junio de 2026: 577,5461 Bs/USD (+0,85%) Schlumberger y Pdvsa firman acuerdo para impulsar la producción con análisis de datos Movilnet y Thundernet se unen para llevar entretenimiento a los clientes con Plan de Datos Ilimitados Un conflicto que golpeó a las economías del Golfo Desde el estallido de la guerra a finales de febrero, Irán atacó a Emiratos más que a cualquier otro país. Abu Dabi respondió en varias ocasiones, en un contexto en el que los ataques amenazaron con frenar el ascenso de Dubái y Abu Dabi como centros financieros para hedge funds y firmas de inversión.
El conflicto también afectó las ventas de petróleo y el turismo, dos pilares de la economía emiratí. Arabia Saudita restableció contactos con Teherán a nivel de cancilleres en abril, mientras que Qatar —tras sufrir un ataque contra la instalación gasífera de Ras Laffan— ha sido el actor más activo en la búsqueda de una distensión. A finales del mes pasado recibió una delegación iraní y reforzó su papel como mediador entre Washington y Teherán. Una de las fuentes indicó que la reunión fue resultado de varios intentos iraníes por restablecer un diálogo de alto nivel con Abu Dabi.
Emiratos había evitado esos contactos hasta confirmar que los interlocutores tenían acceso directo al nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, y al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. La guerra dejó un vacío de poder en Teherán tras la muerte de varios dirigentes, incluido el anterior líder supremo Ali Jamenei. Estados Unidos ha reconocido que resulta difícil determinar quién ejerce actualmente el control efectivo del país. Diplomacia discreta El único contacto previo conocido entre ambos países durante la guerra se produjo en abril, poco después de un alto el fuego, cuando el vicepresidente emiratí, el jeque Mansour bin Zayed, conversó con el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, sobre mecanismos para reducir tensiones.
Posteriormente, la visita del príncipe heredero de Abu Dabi, el jeque Khaled bin Mohammed, al presidente chino Xi Jinping abrió un nuevo canal de comunicación, según una de las fuentes. Un funcionario emiratí declaró a Bloomberg que la política exterior del país está guiada por la desescalada y la búsqueda de estabilidad duradera en Oriente Medio, al tiempo que respalda los esfuerzos —incluidos los de Estados Unidos— para proteger a los países de la región de las consecuencias del conflicto. Con información de Bloomberg