Este juego de acción samurái es tan bueno, que me han bastado 30 minutos para convertirlo en uno de mis má deseados de 2026

Este juego de acción samurái es tan bueno, que me han bastado 30 minutos para convertirlo en uno de mis má deseados de 2026

Han pasado 20 años desde el último Onimusha, pero la espera por una nueva entrega ya está a punto de terminar. Capcom, en su carrera imparable por el éxito, ha decidido estrenar Way to the Sword el próximo 25 de septiembre y continuar así con un calendario perfecto en 2026. Ha sido durante el Summer Game Fest cuando he podido acceder a una demo exclusiva (que no es la que se ha liberado en PS5 hace unos días) que deja clara una cosa: Miyamoto Musashi vuelve a lo grande. El demonio que quiere cumplir deseos Tenía 12 años la última vez que se lanzó un Onimusha.

Desde entonces ha llovido mucho y la premisa del Japón feudal parece más que estirada tanto en los videojuegos como en el anime. Podemos encontrar el frenetismo de Sekiro, la belleza de Ghost of Yotei o el repaso histórico de Assassin's Creed Shadow entre muchas otras propuestas. Entonces, ¿qué puede aportar un nuevo Onimusha? ¿Es un regalo para los fans o un intento de revitalizar una marca potente? La respuesta es simple: ambas.

Onimusha: Way of the Sword vuelve a traernos al legendario espadachín Miyamoto Mushashi como protagonista, pero más en forma que nunca y con poco de miedo ante las amenazas de los demonios. La demo que he jugado transcurre en un pequeño pueblo, donde un demonio (oni) se ha disfrazado de falso salvador para cumplir los deseos de la gente y, de paso, poner solución a todos los problemas arrancando partes del cuerpo a los mismos. ¿Que no quieres nunca más tocar el shamisen? Te corta los dedos. ¿Que estás obsesionada con tu imagen? Te quita los ojos.

Se acabó el sufrimiento. Puedes jugar como un hack & slash tradicional o aprovechar los beneficios del parry Pero antes de llegar hasta enfrentarnos con él, podemos explorar libremente esta zona. Onimusha: Way of the Sword no es un mundo abierto, pero eso no significa que no tenga zonas donde perderse un poco y descubrir qué pasa, ahora con la cámara libre. De hecho, la parte de exploración también se potencia con una pequeña misión en la que debemos encontrar tres espíritus en vasijas (con forma de mono) para que nos presten su poder.

Cada vez que encontramos una, hay ciertos toques de humor gracias a sus comentarios. Pero en este punto también entra en juego el combate, que es sin duda uno de sus puntos fuertes. Capcom nos lo dejó claro: puedes jugar como un hack & slash tradicional o aprovechar los beneficios del parry. Yo personalmente recomiendo lo segundo.

Si bien la propuesta de la compañía no es ofrecer al jugador una experiencia frenética a lo Sekiro, no por ello deja de ser igual de satisfactorio. En este caso, el parry es de esos más pensados, de los que tienes que pulsar en el momento correcto, pero sin machacar el botón. Musashi puede simplemente poner su espada por delante para bloquear o bien hacer diferentes movimientos, como tomarle la espalda al enemigo o contraatacar. Este se percibe fluido, cómodo y ajustado al momento correcto, pero también sujeto a la postura del propio personaje.

Tal y como adelantaba ya el compañero Alejandro Morillas, el parry también se aprovecha mucho del propio entorno, dando lugar a pequeñas animaciones o remates según dónde nos encontremos. Y, por supuesto, no sería Onimusha si no pudiéramos absorber las almas de los enemigos para recolectar vida o energía. Y por fin llega el momento del enfrentamiento contra el jefe, una de mis partes favoritas de la demo. No solo su diseño es excepcional (parece salido de Jujutsu Kaisen), sino que además es el momento en el que la grandeza del combate luce por sí misma.

Este enemigo es un ser conformado por las extremidades que ha ido recolectando de sus presas. Puede intimidar, pero Miyamoto Musashi ya es lobo viejo y, armado con su guantelete, lo que vivimos es un combate emocionante, donde es raro que el jugador no se sienta entusiasmado por la experiencia por encima de la tensión. Este jefe, que se llama Rasho-gan, tiene varias fases (de las cuales no se nos avisa, todo sea dicho). Durante la primera, con sus múltiples brazos nos lanzará proyectiles de miasma y también atacará con una espada.

Aquí es momento de hacer parry y disfrutar de las bondades de su animación, así como de las diferentes ejecuciones. Pero la cosa se complica cuando cambiamos de fase y el enemigo se vuelve mucho más agresivo, con algún patrón adicional y ataques con diferentes rangos. En los últimos compases, ya es un monstruo que ha degenerado y ha ampliado su campo de actuación a prácticamente todo el escenario. Si conseguimos derrotarlo, saltará una cinemática importante (no voy a hacer spoilers) y viviremos una escena bastante divertida en cierto modo.

Onimusha Way to the Sword se espera para el próximo 25 de septiembre de 2026.