Hoy quieres hacer 10.000 pasos al día y mañana apuntarte a una maratón, lo que no sabes es que la gamificación te está arruinando la motivación

Hoy quieres hacer 10.000 pasos al día y mañana apuntarte a una maratón, lo que no sabes es que la gamificación te está arruinando la motivación

Gamificar procesos que se nos hacían cuesta arriba o no nos interesaban especialmente ha tenido efectos muy positivos. Hoy, por ejemplo, completar los círculos de ejercicio de Apple nos invita a ser más saludables en busca de realizar 10.000 pasos diarios, y las rachas de aprendizaje de Duolingo han convertido el interesarnos por un idioma en algo a cubrir a diario. El problema, una realidad cada vez más evidente, es que el formato ha terminado comiéndose a la intención. Conforme más aplicaciones y sistemas se agarran a la gamificación para empujarte a hacer algo, con bonificaciones de puntos y rachas que completar a diario, más perdemos el foco que nos ha llevado hasta allí.

Antes de que nos demos cuenta, ya no estamos haciendo ejercicio o aprendiendo un idioma, simplemente estamos enganchados a una rueda de rata que alguien ha colocado ahí con esa intención. La gamificación de la vida es un engaño Hemos caído en las garras del Overjustification Effect. Cuando un estudio puso a dos grupos universitarios a estudiar, uno con un programa gamificado y otro sin él, lo que descubrió la prueba es que los primeros llegaron al examen con menos motivación y satisfacción, pero también con peores resultados. La sobrexcusa (Overjustification Effect), la recompensa externa que debía empujar a realizar la actividad, había destruido lo que antes era un hábito placentero.

Los casos de ansiedad por mantener una racha de Duolingo, acrecentados aquí por lo simpático pero manipulador de su búho mascota, demuestran hasta qué punto su interfaz gamificada es capaz de forzar un comportamiento que nada tiene que ver con la intención inicial. Sin habernos percatado de ello, lo que nos llevó hasta allí ahora nos supone un problema. Y lo que en su momento empezamos por mero placer y motivación buscando la gratificación de enfrentarnos a un desafío, ha dejado de entregar ese efecto por culpa de unos algoritmos que sólo buscan que vuelvas al día siguiente. Ese último es, probablemente, el mayor problema de todos.

Lejos de engancharnos a una actividad por el placer que supone completarla, la perseguimos porque alguien a miles de kilómetro de distancia ha decidido cómo debes hacerla. En base a métricas tan absurdas como falsas, como los 10.000 pasos o el leer 20 páginas diarias, las compañías que dominan estas aplicaciones y sistemas marcan qué es vivir bien. El resto, sin siquiera plantearnos por qué, seguimos adelante como un rebaño. Imagen | Unitedai En 3DJuegos | La Generación Z cree que se está volviendo estúpida.

El 46% asegura que se vuelven menos inteligentes conforme más usan la IA En 3DJuegos | Un clásico de 1968, originalmente un fracaso de taquilla, está considerado "la mejor película del Oeste de todos los tiempos"