La Habana, 11 jun (Prensa Latina) En el prestigioso Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de La Habana resalta el nombre de Jesús Zamora Sánchez, uno de sus investigadores con mayor trayectoria, que, aunque su proyecto de vida no fue la biotecnología, al final ha dedicado toda su carrera a la misma. Natal de la provincia oriental de Camagüey, Jesús estudió la carrera de Radioquímica en el Instituto de Ciencia y Tecnología Nuclear de la Universidad de La Habana, y aunque su formación académica no estaba destinada al estudio de la biotecnología, cuenta que luego de abortarse el proyecto de la planta de energía nuclear de Juraguá, Cienfuegos, pues se les ubicó en los sectores necesarios de trabajo, razón por la que comenzó a trabajar en el CIGB de su natal Camagüey. “Cuando comencé a trabajar en Camagüey estuve dos años entrenándome en La Habana para adquirir la tecnología en producción de la vacuna contra la garrapata del ganado bovino, algo muy importante en mi carrera” Aunque en el CIGB de Camagüey solo se trabajan proyectos agropecuarios y veterinarios, Zamora cuenta que se integró al proyecto Hebermin, donde comienza a estudiar de una manera más profunda los biorganismos en la biología molecular. Luego de haber adquirido todas estas experiencias profesionales, Jesús Zamora comienza a recibir desde responsabilidades de producción hasta las administrativas. “Lo primero que asumí fue ser el responsable del grupo de desarrollo de Camagüey, al tiempo lo hice como subdirector de producción hasta mas adelante asumir como director del CIGB Camagüey. Esto me enseñó mucho ya que pude llevar cosas que deben ir a la par, tanto desde el punto de vista biotecnólogo como administrativo” “Al cabo de unos cinco años de estar dirigiendo en mi provincia me pidieron venir para La Habana para apoyar al actual director de producción del CIGB, y asumí el cargo de subdirector de biológicos II.
Desde ahí atendía Planta 1, mas la parte de producción de las provincias de Santi Spiritus y Camagüey” Zamora Sánchez estuvo presente dentro del equipo del CIGB que logró uno de sus más importantes reconocimientos en los últimos años, la producción de las vacunas contra Covid-19. “A nosotros, los trabajadores de Planta 1 nos insertaron con los tecnólogos de desarrollo, que fue una de las grandes ventajas que tuvimos. En ese momento te dabas cuenta de la importancia de trabajar en equipo, cada vez que tocabas la puerta de alguien siempre te apoyaban. También vivíamos con la tensión de que no podíamos enfermar, yo mismo era responsable de la parte productiva, era como generarle un problema mayor al que ya existía y que solo traería retrasar el trabajo” “El compromiso que existió en esa etapa fue bastante fuerte, todo el mundo venía a pedirte cuenta que más se podía hacer para que eso saliera mejor. Si me piden mi opinión sobre una proeza laboral, yo describiría nuestro trabajo en la pandemia como eso” El CIGB que en dentro de días arribará a sus cuatro décadas de fundado, tiene una especial significación para Zamora, ya que 33 años de su vida los ha transitado en esta institución. “El CIGB para mi es la escuela, la forma de yo actuar ante cualquier problema en mi vida por una metodología que he aprendido aquí.
Le agradezco a muchas personas haber llegado hasta aquí, 40 años pudiera decir los primeros pasos, pero para mi el CIGB ya lo que esta es corriendo, gracias a todo lo que se ha logrado aquí. Estos son los nombres que siguen sacando adelante la ciencia cubana, aun en tiempos difíciles para el país. Personas que no se rinden y hacen hasta lo imposible por preservar una mejor salud y cuidado a las personas cada día. Jesús Zamora es de estas personas, comprometido con su trabajo y su colectivo laboral. /mmg