Jorge Berlanga: un hombre inmenso de la ciencia cubana

Jorge Berlanga: un hombre inmenso de la ciencia cubana

La Habana, 11 jun (Prensa Latina) A menos de un mes de cumplirse los 40 años del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) podemos hacer una larga lista de los logros que durante todos estos años ha tenido la institución insigne de la biotecnología cubana. Sin temor a equivocarme, puedo afirmar que de los mejores productos obtenidos allí está el HeberProt-P, primer descubrimiento para tratar la cicatrización de úlceras del pie diabético. Este producto, fue liderado por un hombre inmenso de la ciencia cubana, modesto en persona, pero muy grande en conocimientos, Jorge Berlanga Acosta. Nacido en la ciudad de Bayamo, en la provincia de Granma, el amor desde niño a los animales siempre habitó en él, por eso decidió que su formación académica fuera la Medicina Veterinaria, donde salió graduado con honores en la Universidad de Granma.

Allí prosiguió como profesor y logró obtener su grado científico en Ciencias Farmacéuticas. “Allí tuve excelentes profesores, y salí con una formación académica bastante sólida, por lo que disfruté mucho la carrera. Es una carrera muy bonita y muy humana, ya que si grato es curar a una persona, más lo es, curar a un animal. Puedo decirte que siempre me gustó la biología, sino hubiese estudiado veterinaria, hubiese sido medicina, bioquímica o ciencias biológicas, pero siempre me interesó el fenómeno de la vida” “Si hubiera estudiado la carrera de Medicina humana hubiese buscado la alternativa de llegar a la investigación de la ciencia básica, ya que esta es la antesala de la medicina tradicional y para llegar a un ser humano lo primero que debes tener son los conocimientos elementales de la fisiología y la patología de una célula” En tiempos posteriores el Doctor Berlanga llega a La Habana al Centro de Sanidad Agropecuaria (SENSA) en el departamento de clínica y farmacología, para más adelante salir a una beca de estudios en la Republica de Checoslovaquia. En el año 1991 su vida obtiene un giro que marcará su trayectoria profesional, ingresa al CIGB. “Yo tuve la suerte de ser subordinado y alumno de alguien a quien considero ser una gloria de la investigación biomédica que fue Pedro López Saura, al que le agradezco el 95 por ciento de toda mi formación.

Él me asignó el trabajo relacionado con la farmacología del Hebermin, que ha sido el caballo de batalla de muchas salas de quemados del país, y ahí comenzamos a hacer un grupo de experimentos relacionados con la farmacología del uso utópico del Factor de Crecimiento Epidérmico” “Realizamos un sin número de experimentos en modelos animales basados en la inyección de factor crecimiento epidérmico, pero el experimento que dio pie a lo que es hoy la aplicación del factor en la patología de la úlcera del pie diabético fueron dos o tres que se hicieron en el año 1995 que era cortando el nervio ciático de las ratas y eso generaba un patrón de daños con una úlcera plantar en la extremidad de la rata que reproducía algunos atributos de los que ocurren en la contraparte humana” A lo largo de los años finales de la década de 1990, Berlanga continuó con sus estudios, lo que sirvió para presentar con la asesoría del profesor López Saura, su tesis de doctorado conformada por un grupo de novedosos resultados que iban obteniendo con la inyección del factor de crecimiento epidérmico, pero ya en los primeros años del 2000 comienzan a salir los primeros avances de lo que luego seria su hito más importante, el medicamento HeberProt-P. “Nosotros habíamos hecho varios experimentos en cerdos y habíamos observado que cuando se infiltraban las heridas de cierre eran mucho más enérgica que cuando se trataba el grupo paralelo que tenía la administración tópica. En el extranjero comenzaron a salir resultados que se parecían a las observaciones nuestras, y teníamos una necesidad de tratar úlceras crónicas en Cuba, pero el colofón de los resultados positivos de esta investigación fue haber conocido al profesor José Ignacio Fernández Montequín, líder clínico del medicamento y que en ese momento se desempeñaba como director del Instituto de Angiología y Cirugía Vascular” “Todo surgió en un encuentro que tuvimos junto al exdirector del CIGB, Doctor Luis Herrera, y de esa conversación surgida en los primeros días del año 2001 tomamos el acuerdo de comenzar a hacer por nuestra cuenta que tratamientos compasivos de los pacientes que ya se iban a amputar o que tenían alto de riesgo de perder alguna extremidad. El Dr Herrera nos autoriza, y yo comencé a llevar al Instituto el factor líquido y comenzamos a inyectarlo con el consentimiento de los pacientes y sus familiares. Al cabo de 16 veces teníamos 29 pacientes tratados y de esos, con alto riesgo de amputación, 17 salieron caminando del hospital” Este momento marcó un hito muy importante en la historia de la biotecnología cubana, fue ahí, donde se organizó bajo la tutela del Doctor Herrera el grupo del pie diabético, donde muchas veces contaron con la presencia del Doctor José Miyar Barrueco, secretario del Consejo de Estado, quien rápidamente le informó al líder de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz sobre los resultados positivos que iban teniendo.

El profe Berlanga, como todo el mundo le nombra en el CIGB, cuenta que, a partir de los resultados obtenidos, el Doctor Herrera, siguiendo la inspiración de años antes cuando lograron acreditar la vacuna contra la hepatitis B por la Organización Mundial de la Salud, esta vez le encomienda escribir la patente del medicamento. “En los años 2010-2011 tuvo el desarrollo de los estudios de farmacovigilancia por los compañeros del área clínica en todo el país con más de tres mil pacientes, corroboraron todo lo que se había visto en los ensayos clínicos. Una de las grandes ventajas no es solo cicatrizar, sino mantener la herida cerrada en el tiempo, porque tu no haces nada logrando cerrar la herida en ocho semanas y que en la número nueve la lesión se vuelva a abrir” El HeberProt-P comenzó a comercializarse en diferentes países del mundo gracias a la efectividad que mostró, países como Venezuela, Argentina, Colombia, Vietnam y hasta países del primer mundo como los Estados Unidos o Corea del Sur. Su caracterización, de ser único de su tipo en el mundo lo convierte en un medicamento de alta eficacia contra una de las enfermedades mas poderosas que afecta a mas de 420 millones de personas en el mundo. “Una de las cosas que más orgulloso me he sentido es del programa del Buen Vivir diabético que se llevó a cabo en Venezuela, cuando se cumplieron 10 años de haber iniciado este programa, el entonces presidente Nicolás Maduro nos recibió y fueron presentados los resultados del Ministerio de Salud venezolano y para mí fue una sorpresa conocer que la tasa de amputación se había reducido al 0.1% cuando venía de más del 20%” El profe Berlanga es sin duda una de las joyas científicas que tiene el CIGB, su trabajo ha sido admirable en estos 40 años que cumple en los próximos días la institución. “Este sigue siendo un santuario por decirlo de esa manera, de ideas materializadas y del legado comprometido del Fidel Castro, lo pude vivir en los días del desarrollo de la vacuna Abdala, el Nasalferòn y todos los medicamentos que se desarrollaron cuando la pandemia de COVID-19, fue muy bonito ver a todos esos muchachos jóvenes entregados al trabajo con una consagración y un entusiasmo extraordinario a toda hora del día. No participé, pero estuve allí, pude ver lo que se hizo” “Este centro no ha parado de trabajar, ahora me viene a la mente solo por mencionar esta misma división, el grupo que dirige la Doctora María del Carmen Dominguez que desarrolló Jusvinza, que es un grupo de jóvenes con un entusiasmo extraordinario, y así te puedo mencionar varios.

Al CIGB le deseo una larga y próspera vida, que siga siendo el centro para las generaciones del bien material y espiritual de este pueblo que tanto merece” Actualmente, Berlanga Acosta sigue su línea como responsable del proyecto de cicatrización y citoprotección, aunque su equipo de trabajo mantiene varias investigaciones en curso. “Nos hemos inclinado un poco hacia la medicina regenerativa porque aparentemente es lo mismo, es reparar tejidos y órganos, solo que de una manera más estética. /mmg