La economía mundial se enfría a niveles de pandemia

La economía mundial se enfría a niveles de pandemia

La economía global se encamina a su peor desempeño desde la crisis de la COVID‑19, afectada por el conflicto en Medio Oriente, el encarecimiento de la energía y el aumento de los costos financieros, según el informe Global Economic Prospects del Banco Mundial. El organismo prevé que el crecimiento mundial se desacelere a 2,5% en 2026, desde el 2,9% estimado para 2025, con recortes en las previsiones de dos tercios de las economías respecto a enero. Para 2027, la expansión repuntaría a 2,8%, aunque seguirá 0,4 puntos por debajo del promedio de la década de 2010. El estancamiento en los países en desarrollo ha frenado la convergencia con las economías avanzadas.

Para 2028, las naciones en desarrollo —excluyendo China e India— habrán acumulado casi una década sin avances en la reducción de la brecha de ingreso per cápita. “Los países en desarrollo enfrentan desafíos simultáneos: proteger a su población hoy sin renunciar al crecimiento de mañana”, afirmó Ajay Banga, presidente del Banco Mundial. Cierre del Estrecho de Ormuz dispara la energía El informe señala que el cierre del Estrecho de Ormuz ha alterado de forma severa los mercados energéticos. El Brent promediaría 94 dólares por barril en 2026, un 36% más que en 2025, siempre que las disrupciones comiencen a disiparse en julio. Los fertilizantes también registrarán fuertes aumentos, con efectos de arrastre sobre los alimentos.

La inflación global alcanzaría 4% en 2026, frente al 3,3% de 2025. El Banco Mundial advierte que los riesgos son significativos: si las disrupciones energéticas se agravan y se combinan con tensiones financieras, el crecimiento mundial podría caer a 1,3%, con una inflación de 4,4%. El crecimiento de los países en desarrollo caerá a 3,6% en 2026, su nivel más bajo desde la pandemia, antes de recuperarse a 4,2% en 2027. Las economías del Golfo, directamente afectadas por el conflicto, pasarán de crecer 3,9% en 2025 a casi cero en 2026.

El Banco Mundial prevé un rebote hacia 5% en 2027‑2028, impulsado por la recuperación del comercio y el gasto en reconstrucción. Más leídas Tasa de Cambio BCV 11 de junio de 2026: 577,5461 Bs/USD (+0,85%) Inflación cerraría 2026 en 167%, según Ecoanalítica Schlumberger y Pdvsa firman acuerdo para impulsar la producción con análisis de datos Paquete de apoyo El Banco Mundial anunció que pondrá a disposición de los países en desarrollo entre 50.000 y 60.000 millones de dólares mediante instrumentos ya existentes, incluidos 25.000 millones de financiamiento preacordado. Más de 30 países trabajan ya con el organismo para activar mecanismos de respuesta rápida. Si el conflicto se prolonga, el apoyo podría ampliarse hasta 80.000–100.000 millones de dólares en 15 meses.

Asia del Sur será la región de mayor crecimiento en 2026, aunque también sufrirá una desaceleración: del 7% en 2025 al 6,3%. En África subsahariana, la inflación —especialmente la alimentaria— seguirá siendo el principal lastre, agravada por el encarecimiento de los fertilizantes. “El conflicto ha golpeado la actividad global, pero también abre una oportunidad para acelerar reformas y atraer capital privado”, señaló Ayhan Kose, economista jefe adjunto del Banco Mundial. Deuda elevada y fragilidad fiscal El informe advierte que dos tercios de los países en desarrollo —y casi el 90% de los de bajos ingresos— son exportadores de materias primas, pero mantienen posiciones fiscales más débiles debido a ingresos volátiles y poco diversificados. Cinco años después de un auge de precios, gran parte del ingreso extraordinario suele gastarse, en lugar de reforzar las cuentas públicas.

El Banco Mundial recomienda reglas fiscales sólidas, fondos soberanos con mandatos de estabilización y mayor diversificación económica. La deuda pública en los países en desarrollo ha pasado de menos del 40% del PIB en 2010 a más del 70% en la actualidad. Cuanto mayor es el endeudamiento, más rápido aumentan los costos de financiamiento ante nuevos incrementos de deuda, especialmente en las economías más vulnerables. Reducir la deuda, concluye el organismo, puede generar “recompensas financieras significativas”: más espacio fiscal para invertir en infraestructura, salud y educación, y un impulso directo al crecimiento y al empleo.

Con información de nota de prensa