A solo horas de la ceremonia de inauguración en el Estadio Azteca, México convierte el fenómeno deportivo en una oportunidad para compartir su identidad con cada selección, aficionado y visitante. Para el embajador mexicano en La Habana, Miguel Díaz Reynoso, cada mundial es mover la memoria, regresar a la infancia y revivir el primer pase que fue gol. En diálogo exclusivo con Prensa Latina, el diplomático destacó que el certamen vuelve a ser el espacio para mostrar la fortaleza y la organización del gobierno mexicano, de proteger a los visitantes, garantizar seguridad y comodidad a todos. «Que se sientan bien, que se sientan en su casa», transmitió el jefe de la misión mexicana en la isla caribeña, al destacar los meses de preparación para asegurar una buena fiesta del deporte, de la hermandad y la identidad compartida. En medio de un contexto de tensiones a nivel internacional, Díaz insistió en el compromiso de reconocer que el Mundial es un encuentro de fraternidad, de respiro y paz, y al mismo tiempo, un momento para no olvidar.
Más allá de sus responsabilidades como anfitrión del torneo, México no dudó en dar el sí al campo de entrenamiento de Irán y de la República Democrática del Congo, para escribir otra página de solidaridad. «El equipo de Irán dormirá en santa paz en Tijuana, porque es lo que se merece. México es la mano amiga y te da la casa», resaltó el embajador. En su mensaje a la afición del fútbol, el embajador defendió un Mundial que permita a todos respirar, «relajarnos, ver que la vida sigue y que siempre habrá, después de un partido, un partido más». Según enfatizó, esto no se acaba cuando termine el Mundial, «seguimos en el partido diario que asumimos todos los días en nuestra vida, sabiendo muy bien del trabajo en equipo y de estar a la viva en los pases para poder llegar al gol.
A la familia cubana, el diplomático expresó la aspiración de acompañarla en los partidos, «disfrutarlo juntos, emocionarnos y estar en el barrio cuando haya que gritar junto con Cuba ¡Gol!. México celebró las ediciones de la Copa del Mundo de la FIFA de 1970 y 1986, escenario del tercer título de Brasil y el segundo de Argentina con el protagonismo de las leyendas Edson Arantes do Nascimento (Pelé) y Diego Armando Maradona. ro/yma