Fiesta nacional incompleta en Toronto. Canadá dio la bienvenida al Mundial intimidando ya antes de su himno nacional, entrando al campo desfilando al son de Sirius a todo trapo, el mítico temazo con el que eran anunciados Michael Jordan y su tropa, ni pintado para la ocasión con una bulliciosa marea roja que imponía. Pero Bosnia y Herzegovina bajó el volumen de la fiesta, evitando el éxtasis de una Canadá que por lo menos pudo evitar el drama con un a la postre sabroso empate final (1-1). Aunque primer punto del combinado canadiense en la historia de los Mundiales, la anfitriona no pudo culminar un día de fuegos artificiales con su primer triunfo de siempre.
La selección balcánica reclamó su parte de la fiesta en el minuto 21, cuando Jovo Lukic cabeceó una prolongación de Kolasinac en una jugada de vieja escuela pero el ex de Valladolid y Mallorca Cyle Larin salvó el día para Canadá con un chut a la escuadra en el 78’. (Ampliando información)