Bloomberg — A los 13 años. Como muy pronto. De acuerdo con un nuevo estudio que se publicó en JAMA Pediatrics, esta es la edad en la que los padres deberían plantearse comprar un smartphone a sus hijos. Con frecuencia se aconseja a los padres que esperen hasta que sus hijos alcancen la adolescencia para darles su primer teléfono, ya que siguen apareciendo estudios que revelan problemas de salud asociados a los hábitos de los jóvenes en las redes sociales.
Estos nuevos hallazgos refuerzan la opinión generalizada, ya que demuestran que retrasar la entrega del dispositivo tan solo un año puede mejorar de forma considerable la salud mental y física. “La edad de 13 años parece más segura”, afirmó Ran Barzilay, psiquiatra de adolescentes del Hospital Infantil de Filadelfia y autor principal del trabajo. “Incluso entonces, hay que asegurarse de poner algún límite a la cantidad de tiempo que el niño está frente a la pantalla”. Tener un teléfono a los 13 años no estaba asociado con la depresión o la obesidad, según el análisis de la salud y el uso de datos de casi 2.000 niños. No obstante, sí estaba relacionado con un sueño deficiente. Investigaciones anteriores del mismo equipo mostraron que los niños de 12 años con teléfono tenían un mayor riesgo de depresión, obesidad y sueño insuficiente.
Los límites deben incluir la cantidad de tiempo que los niños pasan con el teléfono y cuándo lo usan, dijo Barzilay. Los adolescentes que pasaban más de cinco horas al día con el teléfono tenían más del doble de riesgo de depresión, obesidad y sueño insuficiente al año de tenerlo, indicó. Incluso el riesgo de no dormir lo suficiente puede reducirse haciendo que los niños mantengan sus teléfonos fuera del dormitorio, dijo. “Se trata de una intervención o modificación del comportamiento muy sencilla que puede marcar una gran diferencia”, afirmó Barzilay. Muchos padres han adoptado el compromiso “Esperar hasta el 8º grado”, prometiendo mantener a sus hijos alejados de los smartphones hasta el final del octavo curso.
Otros han optado por alternativas de como el Tin Can (dispositivo físico y una red de comunicación sin pantallas). Los responsables políticos también han comenzado a tomar nota. El año pasado, Australia prohibió que los menores de 16 años tuvieran cuentas en las redes sociales, lo que ha llevado a otros países a plantearse restricciones propias. Lea más en Bloomberg.com