Tras una semifinal que ha sido una oda al balonmano de ataque, el 'extraterrestre' Mathias Gidsel ha fundido (35-40) al vigente campeón, el SC Magdeburgo, y ha conducido al Füchse Berlín a su segunda final consecutiva de Champions. El Barça, que se medirá al Aalborg a las 18.00 h, ya sabe lo que le esperaría en la final del Lanxess Arena de Colonia (Alemania), que ha registrado un nuevo récord de asistencia con 20.122 espectadores. Gidsel, seguramente el jugador que está elevando el juego a otro nivel, acabó con nueve goles y seis asistencias, pero más allá de los números lo que sobrecoge del danés es su dominio de la escena, la lectura privilegiada del tiempo y los espacios que le permite adueñarse de los partidos con una belleza y descaro maravillosos para el espectador. Gidsel, el bailarín que domina la pista de balonmano como nadie en el mundo, ya impartió otra de sus lecciones en la primera parte.
Más allá de sus cuatro goles y tres asistencias, el danés fluyó por el partido a su antojo y arrastró a sus compañeros a dar su mejor versión, como el exazulgrana Lasse Andersson, impecable en las dos áreas, o Tim Freihöfer, un seguro en los lanzamientos de penalti, tan importantes en Colonia.