China ya fabrica en masa el material con el que soñaban la NASA y las empresas de tecnología. Ha sido el resultado de prohibirles usar el de EEUU y Japón

China ya fabrica en masa el material con el que soñaban la NASA y las empresas de tecnología. Ha sido el resultado de prohibirles usar el de EEUU y Japón

Entre Japón y Estados Unidos llevan décadas repartiéndose la producción y venta de una tecnología a la que hacemos menos reverencias de las que deberíamos: la fibra de carbono. Valiosa para mucho más que la bicicleta de tu vecino, China se vio apartada del material al negarse a firmar un acuerdo de exportación que, desde 1996, le impidió importar fibra de carbono por encima del grado T800, el más resistente que existía hasta ahora. Es esa posición de desventaja la que, mediante fondos públicos, empujó al país asiático a desarrollar su propia fibra de carbono. Y es ese camino el que le ha llevado a presentar la T1200, un material diez veces más resistente que el acero convencional, pero con una densidad cuatro veces menor. ¿El resultado?

Un cable de apenas dos milímetros de grosor capaz de remolcar un autobús con 54 personas a bordo. El T1200 es el material del futuro No sería de extrañar que, llegados a este punto, quieras contestar a este descubrimiento con un "felicidades" seguido de un "¿y a mí qué me importa?". La clave está en descubrir qué otros usos e implicaciones tiene la fibra de carbono más allá del cuadro de una bicicleta que cuesta más que cinco meses de salario mínimo interprofesional. Al aguantar mucho más que el acero y pesar mucho menos, el uso va más allá de un récord en un papel y una medallita para China.

Hablamos de baterías de vehículos de menos peso y, por lo tanto, de más autonomía eléctrica. También de aviones que consumen menos combustible, de aspas de energía eólica que pueden ser más largas y producir más electricidad y, por supuesto, el sueño húmedo de la NASA, cohetes que puedan transportar más carga útil. Como Estados Unidos y Japón tenían un oligopolio de este material, su investigación para llevarlo un paso más allá resultaba innecesaria. Como a China no le quedaba otra, cuando en 2008 alcanzó el grado T300, desde entonces no ha dejado de invertir capital, tiempo e inversión en universidades en ir varios pasos más allá.

El resultado ahora es que, desde los fabricantes de misiles hasta los de los robots del futuro, ahora tienen otro mercado al que acudir. En 3DJuegos | Un clásico de 1968, originalmente un fracaso de taquilla, está considerado "la mejor película del Oeste de todos los tiempos"