Edgar Villa y el largo camino de “Aniv Rubio” hacia el éxito en “La Oficina": “Sí, me lo merezco”

Edgar Villa y el largo camino de “Aniv Rubio” hacia el éxito en “La Oficina": “Sí, me lo merezco”

Edgar Villa, “Villita”, no apareció de pronto. Detrás del fenómeno que provocó con su personaje en La oficina hay 30 años de trabajo, intentos, stand up, dudas y una terquedad que hoy agradece. El actor habla de la fama repentina, del síndrome del impostor, de su familia y del duelo por su madre, quien alcanzó a ver el inicio de su momento más esperado. ¿Cómo te cambió la vida La oficina? Totalmente, pero ha sido un cambio poco a poco.

Yo no daba crédito o no sabía que iba a llegar el momento en que la gente quisiera tanto al personaje. Tenía dos mil seguidores en Instagram cuando empezó La oficina, luego, con la promoción, ya tenía tres mil; y cuando empezó el primer capítulo, en dos días, ya tenía 20 mil. Ahorita tengo casi 50 mil. De repente la gente me empezó a querer y también llegaron más proyectos, estoy grabando dos películas, bueno una ya la acabé y la otra la voy a grabar.

Entonces sí me cambió la vida”. ¿Fuiste paciente? Creo que fui paciente, terco y necio. De repente llegó el punto en que mi mujer me decía: “Ya busca trabajo de veras, que te paguen en la quincena”. Sin embargo, ahora agradezco esta terquedad.

Sin esa terquedad, ahorita estaría sufriendo mucho o a lo mejor ya estaría en una oficina, pero de a de veras, frustrado. Gracias a Dios fui superterco, supernecio y supe aguantar y buscarle. ¿Qué representa tener ahora esa lupa encima? Primero, debes entender que es una responsabilidad, que la gente te está viendo y te está escuchando por primera vez. Yo ya había renunciado a la actuación hace mucho.

Regresé al stand up, vi cómo podía darme para comer y ahí me quedé. Ahora, tener el foco y la lupa me llena de responsabilidad, de regocijo y me llena el ego, ¿por qué no decirlo? ¡Wow, lo logré! Estoy viviéndolo, estoy disfrutando y tengo los pies en la tierra. Si me hubiera llegado esto a los 20 años me hubiera vuelto loco, igual ya no estaría vivo. ¿Qué te dejó Aniv Rubio, tu personaje en La oficina?

Ponerme a estudiar. Me encerré a crearlo, me puse a investigar el personaje, a crearle su historia. Me reencontré con el trabajo actoral que hace mucho no hacía, con esta preparación que mucha gente no sabe y que mucha gente no hace bueno. ¿Cómo lidiaste con el hate? El hate llegó cuando dijeron: “La vamos a sacar”.

Fue el hate total. Todo mundo decía: "¿Y éste quién es?”, “agarraron a puro desconocido”. A lo cual yo nunca contesté. Creo que es lo mejor que puedes hacer.

Sin embargo, esas personas que echaron hate se empezaron a retractar cuando vieron la serie. Entonces llegó el regocijo de: “Ahí está, lo logramos”. El hate se acabó. Empecé a recibir mucho amor y cariño, agradecen y entienden el trabajo actoral. ¿Imaginaste esta reacción? “No.

Yo creí que iba a haber hate, que íbamos a polarizar la conversación, que nos iban a atacar... Creí que la serie iba a ser buena y gustada, pero como ha pasado con muchas que son una sensación un día, dos y ya. Pero nunca me imaginé este nivel de cariño. ¿Y en casa qué te dicen? Están muy conscientes.

Mi madre y mi padre siempre nos enseñaron, a mi hermano y a mí, a nunca creernos, siempre aceptar lo bueno, reconocer que eres bueno, pero también no dejarte influenciar porque la gente te halague. Y mis hijos lo están viviendo muy tranquilos, como una realidad: “Ah, mira, mi papá está en la tele”, “mi papá salió en esta entrevista”, “mi papá se va a trabajar de actor”. Me los llevé a la premier. Necesito que lo vivan porque es un logro de ellos. ¿Sufriste síndrome del impostor?

Tenía miedo, la verdad es que tenía miedo de saber si había hecho un buen trabajo. Sufrí mucho del síndrome del impostor. Me costó mucho trabajo creer en mí. Yo sabía que había hecho el trabajo que sé hacer y me preparé como sé prepararme.

Sin embargo, el síndrome del impostor te dice: “¿Y si no lo hiciste bien?”. Pero ahora estoy trabajando el decir: “Sí, me lo merezco”. ¿Cuándo sentiste el antes y el después? Creo que ahorita, porque justo ahorita estoy disfrutándolo. Cuando empezó, yo empecé a grabar película en Colombia dos meses y en todo ese proceso mi mamá estuvo muy enferma, falleció el 5 de abril.

Entonces, yo estaba lidiando con vivir lo bueno, grabar y crear otro personaje, pero, al mismo tiempo, estar viendo lo de mamá, estar atento, y a la vez estar lejos. ¿Qué mensaje le das a quien siente que trae una nube encima? Primero, que se quiten ese pensamiento. Es una nube que tú te formas porque estás atrayendo y pensando cosas malas, envidiando, renegando del éxito de los demás y no estás trabajando en ti. Trabaja en tu mente, en tu cuerpo, respira y empieza a cambiar hábitos, a hacer las cosas diferentes.

Enfócate en lo que quieres y no te distraigas.