Esta película de James Bond arruinó con un sonido absurdo la espectacular primera escena de acción preparada por ordenador

Esta película de James Bond arruinó con un sonido absurdo la espectacular primera escena de acción preparada por ordenador

A mediados de los años 70, la mayor parte de la gente no había visto un ordenador . Pertenecían aún al género de la ciencia-ficción: gigantescas y absurdas máquinas repletas de luces, sonidos y botoncitos que hacían "bip" y que, aparentemente, eran el futuro. Sin embargo, en el mundo del cine supieron ver muy pronto su utilidad, por ejemplo, para planear secuencias de acción imposibles donde el más mínimo error podría, incluso, acabar con la vida de gente. Glups.

El hombre de la pistola de oro Fecha de estreno 18 de diciembre de 1974 | 2h 05min Dirigida por Guy Hamilton Con Roger Moore , Christopher Lee , Britt Ekland Usuarios 3,3 Sensacine 1,5 Fiiiiiiiuuuuu El primero en probar esta nueva tecnología fue, por supuesto, James Bond. En El hombre de la pistola de oro , de 1974, una simulación del Laboratorio Aeronáutico de Cornell probó cómo podía hacerse un salto "de tornillo" entre dos puentes rotos en un AMC Hornet X de 1974 : su conductor, Loren Willert, consiguió hacer la escena en un solo plano sin destrozar el coche y cayendo limpiamente. Inmediatamente el director, Guy Hamilton, le dio 30.000 dólares como agradecimiento. El plano era espectacular, y a cámara lenta lucía aún más increíble. ¿Cuál fue el problema?

Que John Barry , el compositor de la banda sonora, decidió añadir un efecto de sonido de un silbato cómico que convertía la hazaña en poco menos que un número de rodeo cualquiera. Años después se arrepintió, pero ya era demasiado tarde: nadie lo entendió y arruinó el mejor momento de la película , que incluso entró en el Guinness de los Récords como el primer salto en "astro espiral". Sorprendentemente para una película de Bond, El hombre de la pistola de oro apenas recibió marketing, más allá de algún juguete suelto, e hizo que la película acabara hundida, convirtiéndose en el cuarto peor estreno de Bond... y que, pese a todo, dio beneficios. No fue, desde luego, por el indigno silbidito. ¿A quién se le ocurre?