La puesta en escena de Brasil en el Mundial 2026 no fue la esperada. Al menos en el plano colectivo, siendo superado durante la primera parte de forma clara por Marruecos. Sin poder encontrar a Raphinha en su posición de mediapunta, pero con Vini muy incisivo en sus intervenciones. El extremo del Real Madrid en la primera oportunidad que tuvo para encarar se fue de Hakimi y puso un centro medido para Igor Thiago, que falló en su remate de cabeza un gol cantado.
En la segunda ya no buscó a ningún socio, recibió, se fue para dentro con un solo regate y la puso en el palo largo con un latigazo digno de crack. Su selección sufría y acudió al rescate con una de esas acciones que tanto le reclaman que haga los brasileños.