Un golazo de Vinicius de genio para que Brasil siga madurando el fútbol que quiere Ancelotti para la 'seleçao', donde lo importante es ganar. Un golazo de crack que le sirve a Brasil para empatar en su debut en el Mundial y salvar esa estadística de la que presumía que desde 1936 nunca había perdido en el primer partido de una Copa del Mundo. Ancelotti quiere un equipo que juegue en bloque, ordenado, serio, que no conceda oportunidades y que decida con la calidad individual inherente al ADN brasileño. Delante se encontró a una Marruecos exuberante, asociativa, fresca, divertida, deslizándose con la inteligencia y la sabiduría de un niño de 18 años, Bouaddi, que es una maravilla, un regalo para el fútbol.
Con sus rizos casi flotando, acostumbrado a ser protagonistas desde los 16 años, marroquí por ascendencia paterna y materna y por convencimiento. Francia lo disfrutó en categorías inferiores pero él tenía claro que su selección es Marruecos. Ni Zidane le pudo convencer. Es la selección marroquí un equipo sin fisuras, con Achraf Hakimi como jefazo absoluto, un futbolista tan serio y tan bueno que podría jugar donde quisiera.
Mazraoui deslumbra y nadie se desentiende de su trabajo, la solidaridad es innegociable. El partido empezó con un claro dominio en el juego del equipo africano y con Brasil nervioso, adecuándose a lo que busca Carlo Ancelotti tiene en su cabeza que es crear un equipo ordenado y aprovechar la calidad de las individualidades. ‘Orden y progreso’ como ha aprendido el italiano del himno de Brasil. Nada más lejos del imaginario de Brasil. Ahora importa ganar.
Apenas habían transcurrido 20 minutos de partido cuando otro de los deslumbrantes jugadores de Marruecos, el irreverente y desequilibrante Brahim, se inventaba una asistencia de genio para Ismael Saibari se la picase a Alisson sin ponerse nervioso. Saibari, de Terrassa, criado en Bélgica y otro de los futbolistas nacidos fuera de Marruecos que no tuvo dudas. Brasil sufría en la construcción y Marruecos se divertía al contragolpe. Pero cuando tienes en tu equipo a Vinicius y si además su seleccionador cree en él, le dice cada día que es el mejor, que será su Mundial, que es un fenómeno, que tiene que escribir su historia en esta Copa del Mundo es capaz de fabricarse un golazo de esos que se convierten en el gol más reproducido durante días.
Porque Vini tiene clase mundial. Equilibrio en la primera mitad en el resultado pero con muchísimo más fútbol de Marruecos. En la segunda parte, Ancelotti movió el banquillo y Brasil cambió. Danilo y Fabinho, fundamental, sustituyeron a los dos jugadores con cartulina amarilla, Ibañez y Casemiro, y ya en la primera jugada un buen balón de Raphinha con remate de Marquinhos casi sorprende a los ‘leones del Atlas’.
La entrada de Luiz Henrique y Cunha aún le dio más presencia a la canarinha. Muy activo Raphinha tuvo la remontada con una jugada magistral de Vini que Raphinha no remata con seguridad. Mayoría brasileña entre los 80.663 espectadores que empujaban a la canarinha en una segunda mitad en la que mostraron más fútbol, que dominaron en todas las fases, también en los remates: 6 por parte de Brasil y una ocasión tremenda de Talbi que salvó Alisson. El empate no agrede y permite seguir trabajando a las dos selecciones en un Mundial en el que Bouaddi dará que hablar.